El ministro Pablo Bustinduy, sentado en su escaño en una imagen de archivo
Otro fiasco parlamentario
La prórroga de los alquileres camina a una derrota segura con el PSOE y Sumar culpándose mutuamente
Fue Sumar el que obligó a Sánchez a aprobar este real decreto ley, aun sabiendo que estaba condenado de antemano, y ahora que llega este martes al Congreso los socialistas se quitan del medio
A Pablo Bustinduy no le sale un real decreto ley bien. En febrero, el Congreso tumbó la norma con la que el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 pretendía topar los precios de productos y servicios básicos durante situaciones de emergencia (como Adamuz o la dana), y que él defendió en la tribuna de oradores. Este martes, también será Bustinduy quien pida la convalidación del real decreto ley de la prórroga de los alquileres, que correrá la misma suerte que aquel. Porque Junts confirmó este lunes que no lo convalidará (no concretó si votará en contra o se abstendrá), y el PP, Vox y UPN votarán en contra.
El Gobierno se dirige hacia una derrota en el Pleno de este 30 de abril que no por segura resulta menos dolorosa. Especialmente para Sumar, o casi solo para Sumar. Sus ministros detuvieron el Consejo de Ministros extraordinario del 20 de marzo, el del primer paquete de medidas frente a la guerra de Irán, para obligar a Pedro Sánchez a aprobar un segundo real decreto ley abocado al fracaso desde el inicio.
Porque sabían de antemano que Junts se oponía congelar los alquileres que vencen en 2026 y 2027 (permitiendo una subida de solo el 2 %), y que sin su voto ni el del PP iba a ser imposible convalidar la medida. Pero, lo que es más: hasta que al presidente no le quedó otro remedio que aceptar el pulpo de Sumar, los socialistas tampoco eran partidarios de esa prórroga de los alquileres firmados en la pandemia, y por tanto en una situación excepción. Llevaban meses sosteniendo que ahora sería inconstitucional, basándose en un informe del Consejo de Estado. Y apostaban por una vía alternativa: la de eximir del pago del IRPF a los propietarios que no subieran la renta a sus inquilinos.
Sin embargo, Sumar necesitaba una bandera como ésta, preso de las urgencias motivadas por su crisis interna de liderazgo, de identidad, de discurso, de alianzas y también electoral. Bandera que ha ondeado en el último mes casi en solitario frente a la apatía del PSOE, que se ha implicado lo justo. Por no decir muy poco, según viene denunciando Sumar. Aunque, en las últimas horas la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, haya aparentado que ella también se ha batido el cobre por la convalidación de esta prórroga.
Este lunes por la mañana, en RNE, Rodríguez reconoció que si la norma cae se abrirá un escenario incierto, puesto que ha estado un mes en vigor. Y en ese tiempo muchos inquilinos han solicitado a sus caseros acogerse a esta medida. De hecho, en estas semanas Sumar ha llevado a cabo varias campañas informativas instando a los arrendatarios a que reclamaran por burofax a sus caseros acogerse a esta ampliación. Incluso se ofrecían a enviarles un modelo de solicitud.
Si Sumar ya lo tenía harto difícil para convencer a Junts, la rajada de Yolanda Díaz en Onda Cero hace diez días se lo puso aún más. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo se refirió al de Carles Puigdemont como un partido «racista y clasista»; y lo hizo en plena ceremonia de cortejo. La imprudencia sentó muy mal en las filas de Sumar, como contó El Debate el sábado, porque Junts rompió relaciones con los magenta a la espera de una disculpa de Díaz que ni ha llegado ni llegará. Ella, que el pasado junio presumía de hablar con Puigdemont «con frecuencia» y que después se llevó un chasco cuando la formación rechazó en septiembre en el Congreso la reducción de la jornada laboral a las primeras de cambio.
En vista de que la postura de Junts es inamovible, este lunes Bustinduy esparció las culpas al PSOE, para no llevárselas todas Sumar. Horas antes de la confirmación de Junts, el ministro había hecho un llamamiento a socialistas e independentistas para que tuvieran «voluntad suficiente» para llegar a un acuerdo; puesto que Junts había puesto algunas condiciones que Sánchez no quiere asumir. Entre ellas, ayudas fiscales para los propietarios y la exención del IVA para los autónomos que facturan menos de 85.000 euros al año.
«Lo dramático en esta situación es que el Parlamento no esté a la altura de los acuerdos y los consensos que hoy están en nuestro país. No voy a parar hasta que consigamos alcanzar estos acuerdos», anunció el ministro. La aún líder de Sumar en el Gobierno, Yolanda Díaz lleva los dos últimos Plenos faltando a todas las votaciones, cada vez más desconectada del día a día de su espacio. A ver si acude a la de este martes o confirma con su ausencia que su distanciamiento no tiene marcha atrás.
Hay otra incógnita: qué heridas dejará esta derrota en la coalición gubernamental, había cuenta del malestar en Sumar por el escaso interés mostrado por el PSOE en las negociaciones. Aunque a los magenta no les ha podido pillar por sorpresa: este periódico ya contó el 21 de marzo, un día después de que el Consejo de Ministros aprobara esta norma, que los socialistas iban a dejarla morir. Sánchez estaba enfadado por el pulso que le echó su socio minoritario.