El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, durante su visita a República Dominicana.
Albares defiende que la política exterior del Gobierno no es reactiva y ni en oposición a nadie
El ministro de Asuntos Exteriores español ha defendido ante los alumnos de la UNAM en México que la «gran tarea» de su generación es «legar un mundo en paz»
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha reivindicado este miércoles que la política exterior del Gobierno no es reactiva ni en «oposición a nadie» sino que lo que la definen son los valores humanistas y sobre todo la coherencia. En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde ha pronunciado una conferencia magistral en el marco de la visita oficial que está realizando a este país, ha defendido que «en un mundo que está cambiando, que no volverá a ser el mismo, necesitamos también certezas». «Necesitamos elementos firmes que nos orienten y en el que nos reconozcamos y para la política exterior española esos elementos de certeza los agrupamos en una palabra, coherencia», ha resumido.
«Coherencia respecto a los valores que nos guían», que son «profundamente humanistas, que recogen el mejor legado de la humanidad: La razón, el diálogo, el entendimiento entre pueblos y culturas, el multilateralismo y la cooperación», ha enumerado el jefe de la diplomacia. «La gran tarea de mi generación», les ha dicho a los universitarios mexicanos, es «legar un mundo en paz y una política exterior que se rija por la diplomacia y la negociación y no por la guerra». Aunque hay «hay quienes han elegido la vía de la violencia, de la fuerza y de la guerra» y «son poderosos», ha insistido una vez más en que «la inmensa mayoría de la humanidad estamos abrumadoramente, donde están la sociedad española y la sociedad mexicana, (...) creyendo en el multilateralismo como camino, en el diálogo como herramienta y en la paz como objetivo irrenunciable».
En este sentido, ha sostenido que en esta tesitura no cabe quedarse «mirando ante los que pregonan y practican el caos». «A la reflexión debe seguir la acción con determinación. Debemos ser actores en este nuevo momento en el que tanto se juega a la humanidad entera, porque si no decidimos nosotros, otros van a decidir por nosotros, y no van a decidir de acuerdo a nuestros intereses ni a nuestros valores», ha incidido. Así las cosas, ha asegurado que la política exterior del Gobierno actúa con coherencia respecto a Ucrania, Gaza, Irán o Cuba, «no por oposición a nadie, sino por aquello en lo que creemos, en esos valores que son los de la inmensa mayoría de la sociedad española y estamos convencidos también de la humanidad».
«No actuamos reactivamente, no nos definimos por aquello a lo que nos oponemos, sino por aquello que defendemos, paz, diálogo y seguridad para todos por igual en el planeta. Esos son nuestros valores y nuestra guía», ha remarcado. Según el ministro, «este no es tiempo para el cinismo, es tiempo para la política humanista cargada de sentido». «No es tiempo para el fatalismo y la resignación. Es tiempo para la determinación, el compromiso y la acción», ha añadido. Por otra parte, y como ya ha hecho a su paso por Puerto Rico y República Dominicana en las dos etapas previas en su gira, ha defendido el español. «Lo que de verdad distingue a nuestro idioma común no es su número de hablantes, sino su vocación de diálogo, su diversidad interna, su capacidad de unir sin uniformar ni imponer», ha señalado.
«Las lenguas son siempre un instrumento de unión. Están llamadas a acercar», ha reivindicado el ministro, para quien «el español es una lengua inclusiva y debe ser el canal adecuado para seguir transmitiendo mensajes de paz, de cohesión, de respeto a los Derechos Humanos». Por último, ha aprovechado para agradecer a México que «en los tiempos más oscuros» de España, en medio de una «dictadura cruel», ofreció a miles de españoles «la libertad que la dictadura les negaba en su propia patria» y ha elogiado la figura de su entonces presidente, Lázaro Cárdenas.