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El exministro José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama en el Supremo

El exministro José Luis Ábalos y Víctor de Aldama en el SupremoEuropa Press

Sin esperar a la sentencia

La Moncloa lanza las campanas al vuelo y da por superado el juicio a Ábalos

Desde el Gobierno sostienen que la fase oral del juicio de las mascarillas ha puesto de manifiesto que no hay «ninguna trama de corrupción institucionalizada ni en el Gobierno ni en el PSOE»

El Gobierno y el PSOE estaban deseando que el árbitro, en este caso la Sala presidida por el magistrado Andrés Martínez Arrieta en el Tribunal Supremo, pitase el final del primer juicio contra la corrupción del sanchismo, que desde el 7 de abril sentó en el banquillo a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama. Una vez terminado, se dan por satisfechos. En la Moncloa afirman que esta fase oral ha puesto de manifiesto lo que ellos han sostenido desde el principio: que no hay «ninguna trama de corrupción institucionalizada ni en el Gobierno ni en el PSOE». Y que es un «caso circunscrito» a unas cuantas personas.

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes ha evitado durante toda la semana valorar la declaración de Ábalos, que en todo momento dejó al margen al PSOE y al propio Pedro Sánchez y se centró en defenderse. «Ahora es el tiempo de la Justicia», argumentó Félix Bolaños el martes en la sala de prensa de La Moncloa. «Tenemos que respetar las decisiones judiciales y las declaraciones de las distintas partes. Le toca al Supremo determinar la culpabilidad o inocencia de los acusados», añadió. Una reacción diametralmente opuesta a la que el titular de Justicia tuvo cuando el juez Juan Carlos Peinado procesó a Begoña Gómez.

Durante el juicio, solo Aldama apuntó directamente al presidente, al que acusó de ser el «número 1». Pero no lo hicieron Ábalos ni su exasesor, que lo exculparon. El exministro de Transportes llegó a quejarse de que el pantallazo de una conversación suya con Sánchez acabara en un informe de la UCO. Y García, por su parte, declaró en sede judicial que ni tenía el número personal del presidente guardado ni jamás le llamó una vez hubo tomado posesión.

La arremetida de Aldama, que delante de los jueces no aportó pruebas contra Sánchez (otra cosa es lo que contenga el sobre que entregó al juez Ismael Moreno, que investiga la contabilidad del PSOE), no le salió gratis. La Fiscalía Anticorrupción decidió el lunes por la noche no aplicarle la atenuante de confesión muy cualificada y mantener la petición de siete años de cárcel para él. En su alegato final, el fiscal Alejandro Luzón concluyó que el presidente «no era el número uno» y también dejó entrever su diferencia de criterio con la fiscal general, Teresa Peramato, respecto de la aplicación de esa atenuante.

En el Gobierno dan por superado el juicio, aun cuando falta por conocer si el tribunal condena al exministro y exsecretario de Organización del PSOE, para el que la Fiscalía sigue pidiendo penas que suman 24 años de prisión. Y falta todo lo demás. Durante la última jornada, el abogado de Aldama, José Antonio Choclán, apuntó directamente a la presidenta del Congreso y al ministro de Política Territorial: «Próximamente, en la causa especial se conocerá la suerte del señor Torres y de la señora Armengol».

El letrado se refería a una de las causas bajo secreto de sumario que investiga la Audiencia Nacional, donde está el meollo. Son la de las adjudicaciones de obra pública, donde también está imputado Santos Cerdán; la del fraude de hidrocarburos; el rescate de Plus Ultra y un presunto blanqueo de capitales con él; y las irregularidades en la contabilidad del PSOE. A lo que se suma el inminente inicio del juicio contra el hermano del presidente, el 28 de mayo en la Audiencia Provincial de Badajoz.

De momento, lo que sí ha conseguido Sánchez es no pronunciar una sola palabra al respecto de este primer juicio durante todo un mes. De hecho, y como contó El Debate el lunes, el presidente se ha pasado la mayor parte de las sesiones en el extranjero —ha viajado a China, Chipre y Armenia— o sin salir de la Moncloa.

Tampoco tuvo que hablar del juicio en las dos sesiones de control al Gobierno en el Congreso a las que se enfrentó el miércoles 29 de abril y el miércoles 22. Alberto Núñez Feijóo no le preguntó por ello. Desde el PP explican que el líder de los populares «está convencido de la importancia de hablar de los temas que impactan directamente en la vida de los españoles». Por eso —añaden— en su último cara a cara parlamentario le preguntó por la huelga de médicos y, en el anterior, por los retrasos en Cercanías, la precariedad en la alta velocidad ferroviaria o la falta de mantenimiento en las carreteras.

Este último miércoles no ha habido sesión de control en el Congreso porque no se ha celebrado Pleno ordinario, al ser la primera del mes. Y la que viene tampoco, en ese caso por ser la semana de las elecciones andaluzas. Hasta el miércoles 20 de mayo no habrá nuevo duelo entre ambos.

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