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A pie de calle

Las joyas de Zapatero desatan el debate en la calle: «Se piensan que somos tontos»

Mientras el entorno del exlíder socialista asegura que parte de las piezas pertenecen a una herencia y a regalos de viaje, muchos ciudadanos cuestionan tanto su origen como el hecho de que estuvieran guardadas en un despacho

Las joyas encontradas por la UDEF en una oficina vinculada a José Luis Rodríguez Zapatero han generado un intenso debate político y también numerosas reacciones en la calle. Collares con piedras de colores, pulseras, brazaletes y varios relojes de marcas como Krono, Dogma o Pierre Balmain forman parte del inventario intervenido por los agentes durante el registro.

Según declaró Gertrudis Alcázar, secretaria del expresidente, las piezas corresponderían en parte a una herencia y a «regalos de viaje» de la esposa de Zapatero, explicación que posteriormente fue ratificada por el propio exdirigente socialista. Sin embargo, las imágenes y la descripción detallada del material han despertado dudas y comentarios entre muchos ciudadanos.

Tras conocerse el contenido del registro, varios vecinos mostraron sorpresa tanto por el valor aparente de las joyas como por el lugar donde se encontraban guardadas. «Eso parece de una colección», comentaba un hombre al observar las fotografías de las piezas. «De entrada, unas joyas así se guardan en un banco, no en un despacho», añadía, mostrando sus dudas sobre que procedieran realmente de una herencia familiar.

Las opiniones más contundentes llegaron de una mujer que calificó las joyas de «impresionantes» y rechazó que pudieran considerarse simples complementos. «Eso no es bisutería. Son piedras buenas, con unos quilates impresionantes. Joyas así las tienen las grandes fortunas o la Casa Real», afirmaba. También criticaba el hecho de que estuvieran almacenadas en una oficina: «Es como guardar dinero en los radiadores, se piensan que somos tontos».

Entre los jóvenes también predominaba la incredulidad. Una chica calculaba que las piezas podrían alcanzar «unos 150.000 euros» y reconocía que, si tuviera algo similar, jamás lo dejaría en su lugar de trabajo. Aunque sí apuntaba una posibilidad: «Si alguien quisiera esconderlas, quizá un despacho sería el sitio menos esperado». Aun así, consideraba más probable que las joyas hubieran sido compradas y no heredadas.

No todas las voces coincidían en señalar directamente al expresidente. Otra mujer defendía que detrás de la polémica existe una estrategia política y aseguraba que «todo está orquestado». Pese a ello, reconocía que tampoco veía creíble que piezas de ese nivel procedieran de una herencia común.

Mientras continúa la controversia política y mediática, las joyas se han convertido también en tema de conversación en la calle. Más allá de su origen, la pregunta que muchos ciudadanos se hacen es la misma, qué hacían exactamente piezas de tanto valor guardadas en un despacho.

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