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Pedro Sánchez, a su llegada a la reunión con el Papa León XIVEFE

La bunkerización

Sánchez se niega a irse mientras la UCO levanta acta en Ferraz del colapso del sanchismo

Desde Roma, el presidente reafirma su apoyo a Zapatero, minusvalora la entrada de la Guardia Civil en la sede del PSOE y defiende que la legislatura culmine en 2027, en otra mañana aciaga para el socialismo

Pedro Sánchez parecía el director de la orquesta del Titanic cuando este miércoles se personó ante los medios de comunicación en Roma, en una comparecencia prevista con anterioridad, con motivo de su visita al Papa.

Sabía desde el día antes que iba a tener que hablar de José Luis Rodríguez Zapatero por primera vez desde el pasado miércoles; pero lo que no sabía es que lo iba a tener que hacer también de lo que estaba ocurriendo en tiempo real en Ferraz: la entrada de la UCO en la sede del PSOE por segunda vez en apenas un año, para requerir información sobre el caso Leire Díez, en el que el juez Santiago Pedraz investiga una presunta trama socialista para cortocircuitar investigaciones que afectan al Gobierno y al PSOE. Con la consiguiente queja del ministro Óscar Puente: «Para requerir información es necesario mandar a la UCO? Es alucinante», escribió.

El presidente empezó por reafirmarse en lo que sostuvo el miércoles pasado en el Congreso, tras leer el auto de imputación de Zapatero y resúmenes del sumario -dijo-. «Toda la colaboración con la Justicia, todo el respeto a la presunción de inocencia y todo mi apoyo al presidente Zapatero. No hay motivos para cambiar esa posición», sostuvo.

Al respecto del operativo de la UCO aseguró: «Estamos hablando de un requerimiento, no un registro. No quiero minusvalorar la investigación en curso. Total colaboración. Con Leire Díez se tomaron todas las decisiones. Respeto a la Justicia y colaboración. Si hay comportamientos irregulares nuevos actuaremos con la misma contundencia. Hemos estado en situaciones muy parecidas a estas. El Gobierno de España está inmerso en una agenda de transformación. Ninguna de estas investigaciones impugna en absoluto lo que están haciendo el Gobierno de España y las fuerzas progresistas. Y eso es lo que vamos a seguir haciendo de aquí al final de la legislatura».

Antes de la comparecencia del presidente trascendió que el juez había imputado a la gerente del partido, Ana María Fuentes, a Santos Cerdán, a Gaspar Zarrías y al empresario Javier Pérez Dolset. Sin embargo, Sánchez se enteró en ese momento de la imputación de Fuentes y titubeó: «Me acaba usted de informar de algo que yo desconocía. No… no lo sabía. Ha llevado las cuentas de manera escrupulosa en el PSOE (…). En el momento en el que surjan nuevas informaciones el PSOE actuará con contundencia. Hasta el momento no tenemos mucha más información», trató de zanjar.

Pero aun pudieron preguntar dos periodistas más antes de que Sánchez -y no su directora del Departamento de Información Internacional, como es habitual- diera por terminada la rueda de prensa. Reiteró que no va a adelantar elecciones porque las legislaturas duran cuatro años, llegó a sostener que no puede convocarlas por «interés partidista» y se mostró partidario de que la política vaya más despacio: «Los tiempos de la política se tienen que ajustar a los tiempos de la Justicia», lo resumió.

En el Congreso la sesión de control al Gobierno estuvo en llamas, con simulacro de evacuación incluido (ministros y diputados tuvieron que abandonar el hemiciclo sobre las 10 de la mañana). «Vaya metáfora, un simulacro de incendios», ironizó el secretario general del PP, Miguel Tellado. «El Congreso es una auténtica barbacoa, porque hay que ver qué cantidad de chorizos», añadió.

En el momento del desalojo, quien estaba hablando era Fernando Grande-Marlaska, para proclamar: «Es un honor estar en este Gobierno y bajo la Presidencia de Pedro Sánchez». Mientras sus agentes, los del Ministerio del Interior, levantaban acta del colapso del sanchismo. Y desde el PSOE y desde la Moncloa solo acertaban a expresar su «máxima colaboración con la Justicia» y a aclarar que este procedimiento, declarado secreto, es «ajeno a financiación ilegal». «Señores de Sumar, de Junts, del PSOE, de ERC. Ya tienen la línea roja. Suya es la palabra», señaló en ese hemiciclo el diputado popular Elías Bendodo.

«¿Cuántas redadas más, cuántas comisiones más, cuántas mordidas más, cuánto dinero en bolsas, cuántas joyas, cuántos sumarios?», se preguntó Alberto Núñez Feijóo, que se quejó de la «situación de agonía política» e instó al presidente a convocar elecciones «de forma inmediata». «No pasa una semana, no pasa un día, es que ya no pasa ni una hora sin que conozcamos nuevos detalles de la mafia de Sánchez y de Zapatero (...) que gobierna España desde hace ocho años. Hay que detenerlos y hay que juzgarlos», afirmó Santiago Abascal.