Fundado en 1910

Cámaras térmicas y drones desplegados desde la azotea del edificio residencial más alto de la zona, en Sanlúcar de BarramedaDavid Conde / El Debate

En vídeo | Así acosaron los narcos a los reporteros de El Debate: chivatazos, drones y fotos por WhatsApp

El Debate se ha desplazado hasta la costa andaluza para observar de primera mano la preocupante situación derivada de la entrada masiva de droga en nuestro país

¿Se está convirtiendo España en un narcoestado? Para ver el alcance del poder del dinero procedente de la droga, El Debate se ha desplazado hasta la costa andaluza para hablar con Guardia Civil y sindicatos policiales y observar de primera mano un problema que cada vez afecta en mayor medida a nuestro país.

En el vídeo, que se puede ver en el reproductor superior, los reporteros de El Debate acuden, acompañados de dos profesionales, a la costa de Sanlúcar de Barrameda. Al poco de llegar por un camino de arena que conduce únicamente a la playa, uno de los centenares de puertos de entrada que el Guadalquivir ofrece a las narcolanchas, diversos ciudadanos, vestidos con zapatillas de andar por casa, con lo primero que han encontrado, se acercan al lugar para vigilar y reportar la situación.

En cuestión de segundos, las fotografías de los reporteros, las matrículas de sus coches y el motivo de su visita se expanden como la pólvora en diversos grupos de WhatsApp y otras aplicaciones. De esta manera, los narcotraficantes, ayudándose de la colaboración ciudadana, controlan y se sienten los reyes de una zona que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, en clara desventaja de personal y material, no llegan a cubrir ni a proteger.

Tras unos minutos, el sonido de un dron altera el curso normal de la entrevista. Según comentan las autoridades, es un recurso frecuentemente utilizado por los narcotraficantes, que controlan todo el paisaje desde la azotea de un alto edificio situado en primera línea de playa. Haciendo suya toda la costa, una vigilancia masiva que coarta la libertad y muestra el poder real que poseen.

Esto de día, cuando el radiante sol primaveral todavía ilumina la playa. En cuanto cae la noche y llegan las drogas, en un lugar sin farolas ni luz, la situación puede llegar a ser mucho más complicada. Como advierten las autoridades, en cuanto se descarga la mercancía, el vehículo que la transporta «no se va a detener». Sin importar lo que se encuentre en su camino.