Centenares de inmigrantes de origen marroquí en la frontera de Tarajal
El Gobierno se lía respecto a Marruecos y con las cifras: las contradicciones de la avalancha de Ceuta
Interior asegura que no había ningún informe que alertara al respecto. Desde Marruecos sostienen que sí avisó días antes sobre los efectos de la sentencia del Supremo. Y el Gobierno ceutí también advirtió
Hay muchas incógnitas sobre la mesa días después de la avalancha migratoria que entró en Ceuta dejando imágenes inéditas y puso en cuestión de nuevo el estado de las fronteras españolas. ¿Cómo es posible que no se detectara que se acercaban a la ciudad autónoma decenas de miles de personas procedentes de Marruecos? Si se había detectado, ¿cómo no hubo una movilización para impedirlo, después de haberse registrado ya llegadas de cientos de inmigrantes días antes? ¿Qué responsabilidad tiene Marruecos? ¿Cuántas personas llegaron el jueves realmente a territorio español y cuántas verdaderamente se han ido?
Lo cierto es que las explicaciones dadas hasta ahora por el Gobierno no responden a ninguna, o al menos no del todo, y crean aún más confusión, porque entre ellas hay ciertas contradicciones. El viernes, Pedro Sánchez habló de una «violación de la integridad territorial de España», aunque a lo largo de su comparecencia en ningún momento reprochó nada a Marruecos, ni le achacó ninguna responsabilidad en el asunto –pese a que sindicatos y asociaciones de Policía y Guardia Civil sí hablan abiertamente de estrategia en el marco de la «guerra híbrida» y de «invasión orquestada»–, al contrario, valoró la cooperación por parte del país «vecino y aliado». Dijo que lo que subyace es que las mafias que trafican con personas hicieron una «lectura interesada» de la ya famosa sentencia del Supremo que no permite realizar devoluciones en la frontera de los inmigrantes que entren a nado por no haber barrera física.
En esa «colaboración» que agradecen a Marruecos incidía este lunes el ministro de Exteriores. José Manuel Albares expresó ante las cámaras de TVE que Rabat había actuado «desde el primer momento» y que había ofrecido su colaboración para «impedir ese flujo de personas y para que retornaran inmediatamente». Él también hablaba de una supuesta mala interpretación de la sentencia del alto tribunal y apuntó una «actividad muy inusual» en redes sociales, al tiempo que señaló a lo que calificó como «internacional reaccionaria» por, según él, difundir bulos.
Solo un par de horas después, se pronunciaba al respecto la ministra de Defensa, que, a diferencia de lo que había hecho hasta ese momento Moncloa, sí señalaba a Marruecos al pedirle «con toda contundencia» llegar «hasta el final» en la investigación. «Le pido al Gobierno de Marruecos que investigue y llegue hasta el final par saber lo que pasó en esos movimientos que ha habido en las redes. Porque no podemos mirar para otro lado. (...) Todo el mundo tiene que tener muy claro que la integridad territorial, la soberanía española no se tocan, que Ceuta y a Melilla no se tocan», afirmó Margarita Robles.
Para la ministra la responsabilidad de lo ocurrido la tiene «quien organiza por medio de las mafias, quien engaña a las personas, quien les dice que van a entrar irregularmente», y de ahí la exigencia a Rabat de investigar, como el Gobierno español, de «llegar hasta el fondo» para saber quién está detrás. «Quien haya estado detrás de esto, las mafias o quien lo haya consentido o tolerado tendrá que asumir responsabilidades», zanjó.
¿Cuántos inmigrantes entraron?
Durante estos días ha habido un baile de cifras. La realidad es que la magnitud y la velocidad a la que se produjeron los hechos, entrando miles y miles de personas en apenas unas horas, hacía muy difícil tener una idea de a cuánto ascendía finalmente el número de inmigrantes llegados desde Marruecos de forma ilegal. El descontrol ha sido total. Desde el jueves, cuando por la mañana se estimaba que habían entrado en los días anteriores entre 1.500 y 2.000, fueron trascendiendo datos que luego, sin embargo, han contrastado con las cifras de los que habían vuelto.
El viernes por la mañana las primeras estimaciones hablaban de al menos 49.000 personas. Por la tarde, Interior trasladaba que estaban volviendo desde Ceuta a Marruecos unas 150 personas por minuto y que 37.500 (antes de las 17:00) ya habían regresado. A las 18:00 el Ejecutivo decía que la cifra de los que habían retornado ascendía a 48.300. Sin embargo, al día siguiente, la elevaba, según recogió EFE, a 69.500, es decir más de 20.000 más de las que habían estimado que habían entrado.
¿Había avisos?
La gran pregunta estos días es si al Gobierno le había llegado alguna advertencia de que esto podía ocurrir o de qué estaba sucediendo. Para empezar, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, había avisado el lunes anterior a la avalancha, tres días antes, como así remarcaba Génova ayer, de lo que podía pasar, pero el Ejecutivo de Pedro Sánchez no se actuó al respecto. Las llegadas los días antes ya dibujaban la posibilidad de un escenario crítico: el CETI estaba desbordado.
El sábado, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negó que hubiera algún informe de los servicios de inteligencia en el que se advirtiera. También la portavoz del Gobierno aseguró que no había ningún informe donde se alertara. Ha trascendido en algunos medios, sin embargo, que el CNI sí lo hizo. Por ejemplo, la cadena SER apunta que este habría dado «varios avisos» a Interior sobre ese riesgo las semanas anteriores al día 30.
La ministra Robles ayer, preguntada al respecto, no lo aclaró, se limitó a hacer una defensa del «trabajo excepcional» de los trabajadores del CNI y en general de los servicios de información españoles, e indicó que estos, tano los de Interior como los Defensa, están trabajando en colaboración con los servicios de otros países. «No voy a entrar en ninguna discusión», señaló. Y a última hora de este lunes una fuente del Ministerio de Exteriores de Marruecos aseguró que sí alertó a España días antes acerca de los efectos de la sentencia del Supremo.