Dos personas descansan en la playa, a 2 de agosto de 2026, en Ceuta (España)
Por qué no podrán ser devueltos todos los inmigrantes que entraron en Ceuta pese a la promesa de Albares
La Ciudad Autónoma de Ceuta atiende ya a 862 menores llegados durante la última oleada migratoria, una cifra que las autoridades locales prevén que siga aumentando hasta situarse entre 1.000 y 1.100
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aseguró este lunes que Marruecos seguirá colaborando con España «hasta que retorne el último» de los inmigrantes que entraron de forma irregular en Ceuta durante la crisis migratoria de la pasada semana. El jefe de la diplomacia española defendió que Rabat actuó «desde el primer momento» para frenar las entradas y facilitar los retornos, y destacó que la mayor parte de los inmigrantes ya había sido devuelta en apenas 48 horas.
Sin embargo, aunque las devoluciones de adultos marroquíes continúan produciéndose, la realidad jurídica y administrativa hace prácticamente imposible que todos los inmigrantes que lograron acceder a la ciudad autónoma puedan regresar de manera inmediata. La principal razón tiene nombre propio y son los menores extranjeros no acompañados.
La Ciudad Autónoma de Ceuta tutela ya a 862 menores extranjeros no acompañados, una cifra que se ha disparado tras la última crisis migratoria y que el propio Gobierno ceutí prevé que aumente hasta situarse entre los 1.000 y los 1.100. Buena parte de esos menores han llegado durante los últimos días, aunque el dato incluye también a quienes ya se encontraban bajo la protección de la ciudad antes de la avalancha migratoria. Todos ellos han pasado, o pasarán, a estar bajo la tutela de la Administración ceutí, lo que impide su devolución automática a Marruecos.
Ante esto, la legislación española establece que cada menor debe ser identificado y protegido de forma individualizada, y que su eventual retorno exige la tramitación de un expediente específico, la comprobación de que existen garantías familiares o institucionales en el país de origen y que la medida responde al interés superior del menor. Se trata de un procedimiento que puede prolongarse durante meses y que, en la práctica, impide expulsiones inmediatas como las que sí pueden aplicarse a buena parte de los adultos.
La magnitud del problema ha obligado ya al Gobierno de Ceuta a reorganizar por completo su sistema de acogida. El Ejecutivo de Juan Jesús Vivas está acondicionando nuevas naves e instalaciones para albergar a los menores, al tiempo que prepara nuevas solicitudes de financiación al Gobierno central y prevé activar cuanto antes el mecanismo extraordinario de traslados a la Península contemplado en la reciente reforma de la Ley de Extranjería. Si todos ellos fueran a regresar de forma inmediata, esas medidas carecerían de sentido.
No todos proceden de Marruecos
A ello se suma otra dificultad, y es que no todos los inmigrantes que han llegado durante esta crisis son ciudadanos marroquíes. Entre quienes permanecen en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) hay también nacionales de Sudán, Argelia, Guinea y otros países subsaharianos, algunos de los cuales han comenzado ya a ser trasladados a la Península dentro de los programas estatales de atención humanitaria.
Tampoco en el caso de los adultos el retorno resulta automático, ya que, antes de ejecutar cualquier devolución, las autoridades deben identificar a la persona, determinar su nacionalidad y tramitar el correspondiente expediente administrativo. En muchos casos, además, resulta imprescindible la aceptación por parte de Marruecos cuando se trata de nacionales de ese país.
Mientras tanto, Ceuta continúa afrontando una presión migratoria sin precedentes recientes. La ciudad mantiene colapsado el CETI, ha tenido que habilitar recursos extraordinarios para atender a cientos de menores y reclama más financiación y una mayor implicación del Estado. Todo ello dibuja un escenario muy distinto al que transmite el mensaje de que todos los inmigrantes que entraron durante la crisis regresarán a Marruecos, ya que una parte importante de ellos permanecerá, al menos de forma temporal, en territorio español.