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La magistrada del Tribunal Constitucional María Luisa Segoviano Astaburuaga asiste al primer Pleno jurisdiccional

La magistrada del Tribunal Constitucional María Luisa Segoviano Astaburuaga asiste al primer Pleno jurisdiccionalJorge Ruiz

Balance Judicial

El TC arranca con una bronca sin resolver y la sombra de la recusación sobre la magistrada encargada del 'indulto' a García Ortiz

María Luisa Segoviano no se ha pronunciado sobre su abstención en el recurso del ex fiscal general del Estado, condenado en el Supremo por revelación de datos reservados, pese a que tras el fallo, le abrazó, le dio un beso y le deseó, en público, «mucho ánimo»

El último Pleno del Tribunal Constitucional antes de vacaciones, terminaba de manera abrupta, con una bronca monumental, por las discrepancias irreconciliables entre los magistrados, que plantea la interpretación de los servicios mínimos, en caso de huelga, en el asunto cabecera de un doble recurso presentado sobre la materia. Y, aún sin resolverse, será uno de los temas enquistados que trate el TC en su primera cita del nuevo curso, fijada el martes 8 de septiembre.

La cuestión -que arrancaba en frebrero de este año, envuelta en una agria polémica, adelantada por El Debate- llegó al cónclave gracias al voto de calidad que activó el presidente de la Corte, Cándido Conde-Pumpido, por primera vez desde que llegase al cargo, para inclinar la balanza a favor del bloque izquierdista y en contra de lo habitual que pasa por respetar el criterio mayoritario.

Sobre la mesa, la maniobra de Conde-Pumpido que retomará, tras el verano, su propuesta de regular «en positivo, el Derecho Huelga». Es decir, una vez más, aprovechando un asunto del Pleno, el TC podría incurrir en un exceso de sus competencias, al 'legislar' sobre una materia, en una función que sólo corresponde al Parlamento. Ahora, la excusa, es el conflicto surgido a partir de una protesta laboral planteada por los trabajadores de la compañía Ryanair que ha terminado en el Constitucional, en sendos recursos de amparo: por una parte, el registrado por el personal de vuelo de la aerolínea; y, por otra, por el personal de tierra, resultando que uno de ellos recaía en la Sección Cuarta, con propuesta de admisión de los magistrados Ramón Sáez y María Luisa Balaguer pero de inadmisión para Enrique Arnaldo. El otro, turnado a la Sección Segunda con propuesta de inadmisión conjunta de los magistrados Ricardo Enríquez, José María Macías y Juan Carlos Campo.

Al existir una discrepancia de criterios, sobre una misma cuestión, el asunto se elevó al Pleno de la Corte donde está pendiente de ser resuelto. Y, para ello, por primera vez, el presidente Cándido Conde- Pumpido utilizaba su voto de calidad, inclinando la balanza a favor de la admisión e incumpliendo, de paso, su propio criterio sobre cómo en caso de intervenir, lo haría siempre para apoyar la posición de la mayoría que, en este caso, era partidaria del rechazo.

En la mesa del Tribunal, en realidad, la oportunidad de que el bloque izquierdista dicte una resolución sobre el Derecho de Huelga en el que, una vez más, se acabará incurriendo en un «exceso de jurisdicción» de la Corte, denunciaron desde un principio varias fuentes consultadas por El Debate, para rellenar un hueco normativo que no existe, «usurpando el papel del legislador» que es al único al único al que le corresponde, en exclusiva, la tarea de regular.

De ahí que, al menos, tres magistrados lleven denunciando la situación, desde el pasado mes de marzo y que, en julio, la cuestión acabase en el cónclave como el rosario de la aurora, en una sesión bonca y muy tensa pendiente de reanudarse este mismo martes.

El 'indulto' pendiente de García Ortiz

Otro de los temas que sobrevuela los mentideros del Constitucional es el recurso presentado, el pasado 13 de abril, por la Abogacía del Estado que ejerce la defensa del ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz, condenado por revelación de datos reservados en el Supremo y apartado de su cargo por inahabilitación. La ponencia de la impugnación recaía sobre la magistrada María Luisa Segoviano, de la que depende la propuesta de admisión -o no- desde un mero punto de vista formal y de amparo, y que está fuertemente cuestionada por haber manifestado su apoyo a García Ortiz, una vez notificada la sentencia del Alto Tribunal, en público.

La escena se produjo ante la atónita mirada de muchos, durante el acto de toma de posesión de la nueva fiscal general del Estado, Teresa Peramato, tras la salida de su predecesor, en la propia sede de la Fiscalía General del Estado. El acto, que sirvió como excusa para la reaparición de García Ortiz tras el veredicto de culpabilidad, propició el encuentro entre éste y Segoviano quien se le acercó al término del mismo. «Dos besos, María Luisa», decía García Ortiz mientras se acercaba a la magistrada, que le respondía con un «mucho ánimo» al tiempo que palmeaba su espalda con afecto.

Un gesto que, para muchos, condiciona la continuidad de Segoviano al frente de la causa. Sin embargo, por el momento, el recurso sigue en su cajón y ella sin pronunciarse con una fecha concreta para presentarlo a sus compañeros del TC, consciente de que todo lo que no pase por una eventual abstención motu proprio será base jurídica para su recusación por una parte de los miembros del Pleno. La otra, por el contrario, apoyará su continuidad al tratarse del 'indulto' encubierto a García-Ortiz, que el Gobierno ya ha iniciado los trámites por la vía administrativa correspondiente, pese al informe desfavroable del Supremo.

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