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El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante su comparecencia en la Diputación Permanente

El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante su comparecencia en la Diputación PermanenteEFE

Las polémicas de Puente: de los insultos en redes al 'sketch' con bromas sobre los fallos en los trenes

El ministro de Transportes, Óscar Puente, dimitió finalmente este martes, tras varios días en los que se reclamaba que dejara su cargo después del accidente ferroviario de Urda que dejó 69 fallecidos y que volvió a poner en cuestión el estado del sistema ferroviario y su deterioro progresivo en los últimos años.

Ha sido uno de los ministros más polémicos del Gobierno de Pedro Sánchez y quizá de la democracia, habiendo sido junto con Fernando Grande-Marlaska, de los más reprobados por las Cortes por su gestión. A lo largo de estos años ha protagonizado varias polémicas en sus redes sociales, como ha venido contando El Debate, y se ha resaltado su forma de expresarse en ellas, faltando al adversario político con insultos e incluso con comentarios sobre su aspecto físico, con un tono impropio de un ministro del Gobierno de España. Contra rivales políticos, pero también periodistas y medios de comunicación o usuarios anónimos de X.

Una de las polémicas más recientes fue hace unas semanas, cuando protagonizó con Marc Giró un sketch promocionando su programa de La Sexta en el que se reía de los fallos de los trenes.

Hace un uso habitual de las redes sociales. De hecho, como ha contado El Debate, ha publicado en X una media de 14 mensajes al día desde que es ministro, muchos de ellos basados en la confrontación. El mismo día del accidente de Urda, varios minutos después de que se produjera, había tuiteado un mensaje para criticar a la derecha cuando, según apuntó, ya era conocedor de que se había producido el choque entre los dos trenes.

En su cuenta oficial ha arremetido contra Alberto Núñez Feijóo, contra Isabel Díaz Ayuso y contra Santiago Abascal entre otros dirigentes de la oposición. Sus críticas han ido más allá de las meras críticas entre rivales políticos.

Al líder del PP le ha llegado a llamar «imbécil» por sus comentarios sobre Zapatero y el caso Plus Ultra. «Es tan imbécil que nos deja las pruebas para que si albergásemos alguna duda, las despejemos todas. Por recordar, la causa Plus Ultra está bajo secreto de sumario», escribió. También «inútil», diciendo que «nadie confía en sus posibilidades de ganar unas elecciones».

En otra ocasión criticó el físico de Feijóo, comparando una foto suya con otra de Pedro Sánchez con gafas en el Senado: «Resultado, un look aún mejor y los fachas bailando un mes. A la derecha, pasta indeterminada en retoques que te dejan peor que estabas. Superioridad política, ética y estética».

También utilizó varios descalificativos contra Santiago Abascal en otro tuit, utilizando una foto que además resultó ser falsa. «Barba puntiaguda para que nadie se de cuenta de que no tiene barbilla. De puntillas porque Le pen es más alta que él. Camisas 3 tallas más pequeñas para lucir musculitos. Y nulas apariciones públicas para que nadie se de cuenta de su cerebro vacío. Acomplejado de manual», llegó a escribir. Él mismo se felicitaba en otro post por ese texto. Hace unas semanas se burló de una concejal de Vox por su postura en un pleno pese a que la edil estaba enferma: «A ver. La impronta del líder se traslada al conjunto de la organización», dijo el ministro.

Al novio de Isabel Díaz Ayuso le llegó a describir como «testaferro con derecho a roce». Y de la presidenta madrileña dijo recientemente que es «miserable y malvada» y que «tiene las entrañas negras», después de que la líder regional ordenase cerrar el Metro de Sol para limpiar por la acampada.

Pero también ha vertido comentarios en tono despectivo contra el histórico dirigente socialista Felipe González, por ejemplo, cuando se mostró a favor de un adelanto electoral. «Sospechábamos que te fallaba la memoria cuando te rodeabas de los que te quisieron echar a patadas, como pretenden ahora con Pedro. Es un consuelo constatar que se trata, por tanto, de un problema de memoria y no de principios».

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