Varias personas se protegen de la lluvia en Málaga
Málaga
Diez planes para pasar un finde lluvioso en Málaga: disfrutar del ocio y comer bien sin mojarse
El chaparrón no es excusa para quedarse en casa: la ciudad ofrece una amplia carta de propuestas culturales, cinematográficas y gastronómicas para disfrutar con el sonido del agua de fondo
La lluvia acaricia la bahía de Málaga, pintando de gris el cielo pero sin apagar el brillo de la ciudad. Un fin de semana lluvioso invita a explorar sus interiores, a descubrir la riqueza que se esconde bajo techo. Lejos de ser una contrariedad, el mal tiempo se convierte en la oportunidad perfecta para disfrutar de una agenda repleta de alternativas. Desde el refugio del séptimo arte hasta la calidez de los platos de cuchara, Málaga espera.
La fantasía del Fancine
Para los amantes del cine de culto, el Festival de Cine Fantástico de la Universidad de Málaga, Fancine, es una cita ineludible. Con proyecciones en el Albéniz y otros espacios, sumerge al público en universos de ciencia ficción, terror y fantasía. Es el plan perfecto para una tarde de sábado y un domingo, cobijado mientras en la pantalla suceden historias imposibles. Podrás ver películas como La Cena o Los Domingos. Consultar su programación es descubrir joyas cinematográficas.
Cartel de Fancine
Recorrer los templos del arte
La oferta museística de Málaga es, en días así, un salvavidas cultural. El Pompidou, con su icónico cubo de colores, ofrece una inmersión en el arte moderno y contemporáneo. Aquí recomendamos To Open Eyes Miradas del Artista, que el mismo museo describe como «un viaje libre que ofrece una panorámica abierta y no exhaustiva de los grandes movimientos y rupturas que han marcado la historia del arte de los siglos XX y XXI, hasta llegar a creaciones recientes que reflejan algunos de los retos contemporáneos».
Exposiciones en el Centro Pompidou de Málaga
Muy cerca, el Museo Carmen Thyssen permite un paseo por la pintura española del siglo XIX. Aquí se podrá disfrutar de exposiciones actuales como Rembrandt grabador, con 35 estampas del pintor neerlandés y Telúricos y primitivos, con «más de sesenta obras reunidas –entre pinturas, esculturas, dibujos, fotografías y grabados– que se presentan en dos secciones, según la preeminencia de uno esos 'leitmotivs', si bien ambos se entrecruzan continuamente, imbricados inseparablemente en este relato que reivindica una nueva mirada a la mayor renovación plástica acaecida en España hasta los últimos años del siglo XX».
Visitantes en el Museo Thyssen
Saborear el invierno en la mesa
Cuando el termómetro baja, apetece un plato contundente. En las tascas del centro, como El Piyayo o La Tranca, se puede degustar una berza malagueña, un guiso reconfortante de garbanzos, espinacas y carne. Otro clásico es la sopa de tomate malagueña, humilde y deliciosa, que suele servirse en lugares como Casa Lola. Y para los más tradicionales, nada como unas migas con boquerones y una naranja en las ventas de los Montes de Málaga.
Berza malagueña
Historias de la Málaga antigua
La Alcazaba, fortaleza palaciega ofrece recorridos bajo sus arcadas y patios, donde el sonido de la lluvia se mezcla con el eco de la historia. Es una experiencia casi mágica. A su lado, el Palacio de la Aduana, sede del Museo de Málaga, alberga una impresionante colección de arqueología y bellas artes. Pasear por sus salas es realizar un viaje en el tiempo, desde los fenicios hasta Picasso, completamente a resguardo.
Alcazaba de Málaga
Una opción diferente y acogedora es el Museo del Vino de Málaga, ubicado en el Palacio de Biedmas. Permite conocer la historia de los vinos con Denominación de Origen Málaga a través de sus exposiciones y, por supuesto, de una cata. Es un plan sofisticado e ideal para una tarde lluviosa, donde el paladar es el verdadero protagonista. El calor del mosto contrasta con el frío que queda tras los cristales.
Un 'brunch' con vistas a la lluvia
Los domingos lluviosos piden un 'brunch' tranquilo y prolongado. Establecimientos como La Bella Julieta o La Fabrika suelen llenarse de ambientes cálidos donde el tiempo parece detenerse. Un buen café, tostadas y un ambiente relajado son la combinación perfecta para mirar la lluvia desde la tranquilidad. Es el preludio ideal para una tarde de domingo de cine o de lectura.
Brunch servido en la mesa
Ciudad subterránea
Para los más curiosos, la lluvia es la excusa perfecta para adentrarse en el subsuelo de la ciudad. El Teatro Romano, con su centro de interpretación, narra el pasado de la Malaca romana. Muy cerca, la recién renovada Sala María Cristina ofrece una programación cultural de calidad. Terminar la jornada con un chocolate con churros en Casa Aranda o Casa Mira es la tradición dulce que todo plan invernal merece.