El silencio de las corderas (y otras hierbas)
Con el parlamento en modo avión y sobre el escenario de fondo de un interminable festejo demoníaco-porcino, la política de andar por casa se ha diluido en un magma pegajoso e inextricable
Han pasado solo trece días pero tengo la sensación de que fueron años. Recuerdo el momento en el que -con notable retraso- mi santa y yo nos tomamos las uvas con el jardinero prodigioso y su esposa. Habíamos cenado de forma opípara y, ajenos a la Pedroche y a su ridícula vestimenta, hacíamos votos para que el 2026 nos dejara como estábamos, es decir, con nuestra mala salud de hierro. Poco podía imaginar yo, como cronista, que estaba cruzando los umbrales de un año peleón, que en dos semanas le ha dado la vuelta al panorama mundial.
De repente, la política autonómica, insular y municipal ha desparecido del mapa mediático. Sin sesiones parlamentarias, Negueruela se ha mudado al limbo de los justos -¿a quién pueden interesar las cuitas del galleguiño cuando estamos en los umbrales de la III Guerra Mundial?- mientras Armengol apenas se atreve a abrir la boca, por si las moscas de Aldama. Ahora mismo tres nombres acaparan la actualidad: Venezuela, Groenlandia e Irán. Respecto a este último país, un inciso. El silencio de la izquierda en general, de la Universitat de les Illes Balears (UIB), del Lobby de Dones y de las flotilleras locas, respecto a la masacre que está perpetrando el régimen de los ayatolás contra el pueblo iraní, -muy especialmente contra sus mujeres- es clamoroso.
¿Dónde está ahora Neus Truyols, que tuvo la cara de pasear un fardo por las calles de Palma como si fuese un niño asesinado por las hordas sionistas a modo de siniestra procesión laica? ¿Es que los agresores solo deben ser denunciados cuando son judíos? ¿Acaso las valientes mujeres de Irán que arriesgan su vida -y la pierden, en muchos casos- para conquistar el sueño de la libertad de poder vestir como quieran, rezar cuando deseen - o no rezar- no merecen el apoyo de la tropa que durante tantos meses organizó toda suerte de charlotadas en apoyo de Hamás y contra el derecho de Israel a defenderse? Ni un comunicado, ni una palabra, mucho menos una manifestación -tanto cómo les gusta echarse a la calle- nada de nada. Su silencio, señoras mías, es un escupitajo a la dignidad de las mujeres y una ofensa a la inteligencia de todos los mallorquines. Está claro que esa pandilla -¿dónde está Reyes Rigo, la prisionera de Zenda?- no es otra cosa que la versión más basta y vulgar del viejo y siempre renovado antisemitismo. Irán les ha arrancado la careta y ya solo les queda su vergüenza, si es que la tienen.
El silencio de la izquierda, la UIB, el Lobby de Dones y de las 'flotilleras locas' respecto de la masacre del régimen de los ayatolás contra el pueblo iraní es clamoroso
El caso es que con el parlamento en modo avión y sobre el escenario de fondo de un interminable festejo demoníaco-porcino, la política de andar por casa se ha diluido en un magma pegajoso e inextricable. Algunos cronistas, desconcertados, buscan peregrinos ensamblajes entre Mallorca y Venezuela o, más difícil todavía, aventuran insólitas conexiones entre nuestra isla y Groenlandia. Pasando por las espinagadas con anguilas, a poder ser. Menos mal que el acuerdo de financiación autonómica alcanzado por el dúo Sánchez-Junqueras está dando esos días un poco de juego a políticos y periodistas. Tampoco demasiado, no vayan ustedes a creer, porque este pacto a dos bandas no pasará de los tres meses de embarazo, puesto que Junts ya ha adelantado que no va a estar por la labor. Pero entretener, entretendrá un poco mientras esperamos la caída de la teocracia iraní o hacemos cábalas sobre la suerte que correrá Zapatero, que esta es otra.
Ya puestos, este servidor de ustedes quiere hacer también sus pinitos como comentarista internacional. Ahí va y que sea lo que Dios quiera:
¿Y si lo que se avecina, en vez de la III Guerra Mundial, fuese un tsunami de libertad?
Ay, perdón, perdón, tal vez haya escrito algo inconveniente.