Desde la retaguardiaMiquel Segura

Bulos de la izquierda sobre es Trenc o cuando resulta que los fascistas son ellos

A la alcaldesa Porquer la llamaron fascista cuando resulta que la intimidación de la opinión pública que la izquierda ejerce -y que Rosario Sánchez apoya- es una táctica que, precisamente, define al fascismo y su manera de actuar

La alcaldesa de Campos, Francisca Porquer, denuncia insultos y «actos de intimidación» en redes sociales por parte de los «ecologistas intermitentes» que acusan al Govern de querer urbanizar la playa más famosa de Mallorca, la de Es Trenc. Porquer califica esta iniciativa de «un acto de desesperación ante las nefastas perspectivas electorales de la izquierda». En el curso de una conversación que mantuvimos el pasado lunes, la alcaldesa me explicó claramente que «han elegido este tema porque la presidenta es de Campos, pero que sepan que aquí no nos dejamos intimidar. Nos encontrarán delante y vamos a desenmascararles».

Conozco de toda la vida el carácter indómito de la, por otra parte, buena gente de Campos: mi abuela materna era de allí. Me consta, además, que los campaners y campaneres aman es Trenc como algo propio, muy del pueblo, y que bajo ningún concepto tolerarían su desprotección. Pero es que, además, desde el Govern no se tiene la menor intención de alterar el estatus legal de la playa. Desde el ejecutivo sostienen que la reciente Ley Ómnibus no busca urbanizar ni desproteger el parque natural, sino únicamente homologar sus normativas y ajustar los criterios de sus servicios de playa. Lo explicó el propio conseller de Agricultura y Medi Natural, Joan Simonet; uno de los cargos del Govern más comprometidos con un ecologismo serio y responsable, se mostró categórico: «es Trenc es una de las joyas que tenemos en Mallorca y no está en peligro».

Comparto con la alcaldesa Porquer la impresión de que estamos ante una campaña de intimidación de la izquierda. Entendería, porque conozco el percal, que la gente del GOB, Terraferida y los radicales que les apoyan y amparan, aceptaran ser instrumentos de una mentira de este calibre. A ellos les va la marcha contra todo lo que sea moderación y buen sentido, odian al PP con ímpetu africano y, además, aspiran a darle la vuelta a la tortilla la próxima primavera porque están en juego sus tonterías, todo eso de las cadenas humanas y las concentraciones que, cuando gobiernan los suyos, es lo que les da de comer.

Entendería que la gente del GOB, Terraferida y los radicales que les apoyan y amparan, aceptaran ser instrumentos de una mentira de este calibre

Lo que ya resulta incomprensible es que una persona aparentemente tan sensata como Rosario Sánchez se una a estas movidas, que no tenga la decencia de admitir una verdad tan sencilla que, además, está en el Boletín Oficial de la Comunidad Autónoma. Ciertamente, la candidata debe estar muy desesperada para sumarse a este juego sucio.

Lo que resulta chocante es que esta tropa de fanáticos se llenen la boca con calificativos que son los que en realidad les definen a ellos. A la alcaldesa Porquer la llamaron «fascista» en Facebook cuando resulta que la intimidación de la opinión pública que la izquierda ejerce -y que Rosario apoya- es una táctica que, precisamente, define al fascismo y su manera de actuar. Veamos lo que dicen los manuales de ciencias políticas: «el fascismo utiliza la intimidación para transformar el miedo, el resentimiento y la incertidumbre en obediencia política. Su objetivo es erosionar la democracia mediante la violencia física o simbólica». Clavado, oiga.

Fascistas, son, pues, los que con insultos y amenazas pretenden intimidar a la alcaldesa de Campos y al PP de aquella localidad para impedir que expliquen a sus ciudadanos y militantes la verdad sobre las intenciones del Govern respecto a la playa de es Trenc. Parece que no contaron con la firmeza de la señora Porquer. Habrá que ver lo que pasa si, como ya han anunciado, estos energúmenos montan sus numeritos en sa Ràpita, justo el mismo día y hora en que allí se celebrará un acto contra la esclerosis múltiple. Atentos.

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