Desde la retaguardiaMiquel Segura

Pere Sánchez versus Pedro Sánchez: uno que llega y otro que debería marcharse

Pere Sánchez Lendínez sabe que no va a ganar las elecciones y, como mucho, aspira a sacar uno o dos diputados que eviten la prácticamente inevitable desaparición de su partidillo

Pedro Sánchez está acorralado, aunque se dejaría matar antes de admitirlo. Pere Sánchez, en cambio, dice estar ilusionado aunque, a mi juicio no le sobren motivos para ello. Sánchez, Pedro, es el primer presidente español al que le han condenado a su número dos y hombre de confianza, el que tiene imputada a su consorte y que, presuntamente, estaría en el centro de una organización criminal dedicada al lucro y al mangoneo. Pere Sánchez, en cambio, es un presentador de televisión, dicen que bastante conocido en Mallorca y alrededores, que hace poco fue presentado como candidato al Parlamento de les Illes Balears por Coalició per Mallorca, antes Pi.

Pere Sánchez aseguró ante la concurrencia que nunca había pensado dedicarse a la política, pero que llega un momento en el que debes implicarte, que ha dado este paso por responsabilidad y para defender “la Mallorca que quiero para mis hijos. Pedro Sánchez, en cambio, no concibe su vida sin la política -yo creo que más bien el poder- y quiere permanecer en el sillón de la Moncloa hasta la edad de su jubilación, y aún más allá, si se tercia. Pere Sánchez Lendínez sabe que no va a ganar las elecciones y, como mucho, aspira a sacar uno o dos diputados que eviten la prácticamente inevitable desaparición de su partidillo. Asegura, el chaval, que no puede resignarse a ver cómo cada año que pasa es más difícil vivir en la Mallorca de sus sueños. Pedro Sánchez Castejón, en cambio, aspira a ganar las próximas elecciones -si es que llega a convocarlas algún día- y, en cualquier caso, se las basta y se las sobra para retener el poder aunque tenga que pactar con el diablo. Por cierto: ya lo ha hecho.

Sánchez Lendinez, Pere, aspira a sacar algunos diputados para acudir en auxilio de Margalida Prohens, cuyo partido -dicen las encuestas- roza la mayoría absoluta. Pero al ex presentador de televisión le gustaría que a Margalida le falten justo el número de escaños que el quiere obtener. Podría darse el caso: cero escaños para CxM podrían representar la ansiada absoluta para el PP y dos o tres escaños para el antiguo Pi podrían conseguir el sueño de un Govern de centro derecha sin necesidad del apoyo de Vox. Sueños son.

Sánchez Castejón, Pedro, lidera un partido antes poderoso que ahora está en peligró de extinción. Parece ser que no le ocurrirá lo de Keim Starmer, eso de que sean precisamente los suyos los que le enseñen la puerta. Don Pedro, más marrullero que el británico, hundiría el barco con la tripulación antes de abandonar el timón y permitir que otros lo refloten. En eso se parece a los antiguos dirigentes de la Cooperativa Agrícola Poblense, que hicieron exactamente esto.

Sánchez Lendínez no lidera nada. Lo han puesto donde está los rectores de un partidillo regionalista que hace agua por todas partes. Gili y Salas, incapaces pero honrados, han buscado un perfil como el del ex presentador de televisión: joven, animoso y sobre todo, audaz, capaz de lanzarse de cabeza a una piscina que desde hace tiempo está más seca que la mojama.

En suma, que Pedro Sánchez y Pere Sánchez son antitéticos. Al primero le pediría que se vaya cuanto antes para liberar la tensión que atenaza la vida política de su país desde hace tres años. Al segundo

le digo «qué bien que has venido aunque, al final, tu aventura acabe como las completes de Alcúdia».

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