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El exministro Jaime Lamo de Espinosa en la clausura de los Cursos de Verano CEU-María Cristina

El exministro Jaime Lamo de Espinosa en la clausura de los Cursos de Verano CEU-María CristinaEl Debate

Casa Real  Jaime Lamo de Espinosa, ministro de la Transición, advierte del plan para silenciar al Rey y acabar con la Corona

Le ignora la televisión, no recibe visitas de Estado, a veces no le acompañan ministros de jornada, no se celebran los despachos semanales en Moncloa y tampoco le acompañan a los actos importantes, ha relatado

El exministro de la Transición Jaime Lamo de Espinosa ha afirmado que «los escasos mensajes antimonárquicos tienen muy escaso peso en la sociedad española», pero ha advertido de que «parece existir un plan diseñado para acabar con la Corona al colonizar sucesivos poderes del Estado». «Se ve al fondo un afán de desguace del Estado constitucional y monárquico, y por ello ahora vemos cómo se pretende silenciar su imagen y su labor», ha añadido.

Lamo de Espinosa ha hecho estas afirmaciones en El Escorial, donde ha clausurado los Cursos de Verano CEU-María Cristina con una ponencia sobre «Los diez años del reinado del Rey Don Felipe VI».

Silenciar al Monarca

El ministro de Adolfo Suárez ha relatado que él suele consultar la agenda de actos oficiales de la Familia Real y ha observado que «la televisión silencia la mayor parte de los actos del Rey». También ha destacado que «la Corona no recibe últimamente visitas de Estado y no está a veces donde debería estar por impedimentos» ajenos.

Además, en ocasiones «se eliminan los ministros de jornada», el presidente del Gobierno no practica «los despachos semanales o quincenales» y tampoco acompaña al Rey «a los actos importantes, como el funeral del Papa Francisco, el partido de fútbol de la Copa del Rey o a la entrega del premio Cervantes...»

Los cuadernos del Rey

Jaime Lamo de Espinosa, que fue ministro de Agricultura con el Gobierno de Adolfo Suárez entre 1978 y 1981 y ministro adjunto a la Presidencia del Gobierno con Leopoldo Calvo Sotelo en 1982, ha señalado que «el Rey es muy metódico. Lleva cuadernos, muchos, donde anota casi todo; pide informes cuando los precisa y se deja asesorar por expertos como persona estudiosa que es».

«Cuando era Príncipe de Asturias, organizaba frecuentemente comidas en su palacete para tratar temas específicos con grupos de expertos. Yo tuve el privilegio de asistir a alguna de ellas. Los 8, 10 o 12 asistentes comíamos; él no. Él picaba algo, sacaba su cuaderno y se pasaba toda la comida tomando notas».

Según relató, Don Felipe «está siendo un Rey prudente, como lo fue Carlos III, y todo lo que ha hecho a lo largo de su mandato ha sido buscando la concordia, y ha sido un Rey neutral; sin competencias ejecutivas, pero sí artífice constante de la unidad y del consenso».

«Es verdad que su reinado no está siendo sencillo», ha afirmado y se ha referido a la inestabilidad política, el problema catalán, la pandemia y otros problemas derivados de la abdicación del Rey Juan Carlos. «Pero él los ha ido superando con enorme habilidad».

Inevitable firmar la ley de amnistía

En otro momento de su intervención, Lamo de Espinosa ha respondido a quienes critican al Rey por firmar la ley de Amnistía: «Hay unanimidad total entre los juristas constitucionalistas: fue un acto debido y solo podía haberlo evitado dimitiendo». Pero, además, ha advertido de que «lo contrario sería dar al Rey la posibilidad de vetar toda ley nueva, lo que no cabe en nuestra Monarquía parlamentaria ni en nuestra Constitución».

También ha afirmado que quizá el acto más difícil del Rey en estos diez años fue su intervención el 3 de octubre de 2017, cuando pidió a los poderes del Estado que aseguraran el orden constitucional y acusó a los organizadores del golpe separatista en Cataluña de conducta irresponsable. «Sabemos que fue una iniciativa propia; que no le empujo nadie. Al contrario, parece que tuvo que vencer alguna resistencia».

Del 23-F al 3-O

En su opinión, «fue un discurso arriesgado pero despejó las incógnitas que se habían abierto y devolvió a España a la estabilidad política necesaria», ha añadido. Lamo de Espinosa comparó esta intervención con la de Don Juan Carlos en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, que este ministro vivió desde el hemiciclo del Congreso de los Diputados.

Recordó que Don Juan Carlos llamó esa noche a su lado a su hijo Felipe, de 13 años, para que viera cómo el Rey intervenía en contra del golpe de Estado, y añadió: «Seguramente aquello le marcó para sus actuaciones futuras».

Gran autoridad moral

Lamo de Espinosa destacó que Don Felipe «es un Rey austero»; manifestó que «la Corona española es la más barata de Europa y fue el propio Rey el que puso un control de sus gastos a través del Tribunal de Cuentas». Y añadió que este año «ha congelado su retribución ante la falta de Presupuestos Generales del Estado».

También subrayó «la profunda convicción del Rey» de que «los principios morales y éticos y la ejemplaridad deben regir la vida pública», lo que se ha traducido en «la gran autoridad moral que tiene para el ejercicio de su función».

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