Francesc Macià proclamando la república, el 14 de abril de 1931

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Historia

Las cuatro veces que se proclamó el «Estado catalán» en la historia: siempre acabó en sonoro fracaso

Desde el siglo XIX han sido ya cuatro las veces en que algún dirigente de Cataluña ha tenido la ocurrencia de proclamar el «Estado catalán». Algunos, como Pau Claris, plantearon la independencia, mientras que Tomás Bertrán Soler quiso establecer la Diputación catalana con la ayuda del carlismo.

Lo cierto es que siempre ha habido quien piensa que el fin último de todo catalán es independizarse de España, cometiendo el error de considerar a la parte como el todo, ya que el nacionalismo sólo representa a un porcentaje de la población, que nunca ha sido mayoría. Por eso las cuatro ocasiones han terminado en sonoros fracasos.

El Xic de la Barraqueta

El primer personaje al que se le ocurrió proclamar el «Estado catalán» fue Joan Martí Torras, conocido como el «Xic de la Barraqueta». Ocurrió durante la III Guerra Carlista. El 3 de enero de 1874, el general Manuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque pidió a Nicolás Salmerón que desalojara el Congreso de los Diputados para dar un golpe de Estado. Acto seguido convocó a todos los partidos políticos y pidió formar un gobierno de concentración dirigido por el general Francisco Serrano y Domínguez, duque de la Torre.

Pues bien, el Xic de la Barraqueta no aceptó todo aquello y se atrincheró en la villa de Sarriá, que hoy es un barrio pero entonces era un pueblo independiente de Barcelona y que no superaba los 4.000 habitantes. Ahí permaneció atrincherado del 9 al 12 de enero de 1874, proclamando el «Estado catalán», hasta que una fuerza del ejército le obligó a entregarse, lo cual hizo sin oponer resistencia.

La república de Francesc Macià

El 14 de abril de 1931, Francesc Macià proclamó la República Catalana a las 15,15 h, desde el Palacio de la Diputación. Sin embargo, aquella proclamación de un «Estado catalán» camuflado de república, antes que en Madrid y que en cualquier parte del Estado, no fue un acto de audacia por parte de Macià, ya que tuvo que renunciar al no tener una fuerza armada que le apoyara, y encontró menor apoyo político del que creía.

Aquella proclamación supuso que surgieran grupos con banderas republicanas y señeras. Se improvisaron grupos y manifestaciones proclamando vivas a la República. El paso de las banderas era saludado con frenéticas ovaciones y vivas entusiastas. El futuro consejero de Política Exterior de la Generalitat, Bonaventura Gassol, dijo que Cataluña tenía dos banderas, la catalana y la republicana.

Gassol era un sectario como Macià. Afirmaba que «nuestro odio contra la vil España es gigantesco, loco, grande y sublime. Hasta odiamos el nombre, el grito y la memoria, sus tradiciones y su historia». La proclamación de Macià era una decisión insostenible dentro de la recién nacida República española.

El gobierno de Alcalá Zamora envió a los ministros Fernando de los Ríos, Marcelino Domingo y Luis Nicolau d’Olwer. Las conversaciones con Macià fueron muy tensas, pero llegaron a un acuerdo. Decidieron cambiar el nombre de aquella república por el de Generalitat de Cataluña. Macià aceptó porque el nacionalismo, mientras saque algo positivo, siempre rapiña lo que puede.

Antes que Macià proclamara este sucedáneo de «Estado catalán» en 1931 e intentara invadir Cataluña con un ejército desde Prats de Molló, fue militar del Ejército español y miembro del Congreso de los Diputados. Entre otras muchas cosas, durante esos años en Madrid soltaba perlas como la siguiente:

«Esta España grande y noble, esta España de nuestros ensueños, esta España que, organizando inteligentemente sus industrias, puede acudir a la lucha económica en el mercado extranjero, y allí, en aquel terreno libre de la inteligencia y del trabajo, vencer; único medio de llegar a ser una Nación rica y poderosa... No solo Cataluña no es separatista ni quiere serlo, sino precisamente cuantos estamos en la Solidaridad Catalana hemos venido a ella por motivos patrióticos como el levantamiento de una España grande, honrada, pacífica y trabajadora»

El caso de Companys

Cuando falleció Macià, el músico Rossend Llates escribió que «cualquiera que eligiéramos [como sucesor] no tendría ninguna popularidad. Entonces nos dimos cuenta de que los catalanes que seguíamos de verdad el movimiento catalán no pasábamos de ser cuatro gatos». A lo que el periodista Gaziel añadió que «en total 2.000 catalanes: 1.500 barceloneses y 500 de las comarcas».

Y esa era la realidad. A Lluís Companys nadie le hacía tanto caso como a Macià, no tenía su carisma. Necesitaba un acto «de valentía» para que el movimiento catalán lo vieran como un líder. Es por eso que el 6 de octubre de 1934 decidió proclamar el «Estado catalán».

Sobre lo ocurrido el 6 de octubre de 1934 comentó Gaziel que, por culpa de un arrebato de Companys, por un mal entendimiento con el gobierno centroderechista, Cataluña perdió en 10 horas toda la autonomía conseguida desde 1931. Companys, al precipitarse, perdió todo prestigio y se inhabilitó para continuar siendo presidente de la Generalitat. Se convirtió en un ídolo de paja a costa de cargarse toda la autonomía conseguida desde 1931.

El último intento de proclamar una república catalana, ocurrió el 27 de octubre de 2017, de la mano de Carles Puigdemont. Fue el «Estado catalán» más corto de la historia, al durar sólo 8 segundos, y también terminó, como los tres anteriores, en un rotundo fracaso.

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