La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en una imagen de archivo

La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en una imagen de archivoLorena Sopêna / Europa Press

El laberinto catalán

La peligrosa fascinación por Sílvia Orriols: no trae aire fresco, sino el nacionalismo supremacista de siempre

Mucha gente sensata ve con simpatía a Aliança Catalana, también fuera de Cataluña, pero no hay que llamarse a engaño

Mucha gente sensata, culta y responsable parece simpatizar, más o menos abiertamente, con Sílvia Orriols, alcaldesa de Ripoll (Gerona) y líder del partido antiislamista e hispanófobo Aliança Catalana (AC).

Visto superficialmente, Orriols lanza titulares y usa las redes sociales para celebrar cosas con las que mucha gente razonable puede coincidir: que si el islamismo es incompatible con una sociedad occidental libre y avanzada, que si Israel tiene derecho a defenderse, que si la victoria de Milei es buena para Argentina… Millones de personas, en toda España, comparten esos puntos de vista.

Orriols sube a las redes videos acompañados de mensajes que captan la atención del público. No hace muchos días, mostró como la diputada autonómica de ERC, Najat Driouech, de origen marroquí y que usa niqab, señalaba el escote de su compañera de grupo, Marta Vilalta, la conminaba a taparse y esta obedecía. Tuvo millones de visualizaciones.

Días después escribo lacónicamente: «¿Puede alguien desde una capital de comarca catalana hacer caer al gobierno de España?» Ella misma se respondía: «Yo creo que sí». El mensaje en X hacía referencia al anuncio de Carles Puigdemont de saltar del barco sanchista y la relación entre esta decisión y la pujanza de su partido a costa –en gran medida, pero no de forma exclusiva– de los votantes de Junts.

Incluso en los medios de comunicación de Madrid hay columnistas que tratan a Orriols con una condescendía o simpatía que jamás han mostrado por la ultraizquierdista CUP o por la izquierdista woke ERC.

Simpatizar con Orriols, un error

Simpatizar con Aliança Catalana es el mismo error que pensar que Junts es un partido de centro-derecha que contribuirá a hacer caer a Pedro Sánchez y realizará aportaciones sensatas a la gobernación de España. Las encuestas en Cataluña detectan, además de la fuga a borbotones de Junts a Aliança, un sorprendente voto dual entre PP o VOX y AC. Con estos datos demoscópicos encima de la mesa, ojo con a reírle las gracias a Orriols.

La vida no es como es, sino como la queremos ver. Dado que Aliança Catalana se enfrenta al partido socialista o habla de temas que preocupan a la gente –como la inmigración y sus efectos en la calidad de la educación, la asistencia sanitaria y el crecimiento de la inseguridad– a muchos le parece un soplo de aire fresco. Para rematar la situación, como además, le come la tostada a Junts, que es un partido cansino y con un líder fastidioso para gran parte de la sociedad española, casi que Orriols cae bien.

Sin embargo, que nadie se llame a engaño. Orriols no es ningún soplo de aire fresco: es el resultado de años y años de nacionalismo radical, y sus recetas son las de Junts y ERC, solo que desacomplejadas y sin filtro.

Orriols y su partido son como el tiranosaurio rex de Jurassic Park. Alguien se puso, hace décadas, a hacer ingeniera social y ahora el monstruo se escapó y campa a sus anchas sin control de sus creadores, que no son otros que el nacionalismo de toda la vida, que a tanta gente en Madrid le parece «moderado». ¡Qué error!

Orriols ha dicho, para aquellos que no estén interesados en oírlo, que «a quien aspiro a expulsar de Cataluña es al Estado español, al estado francés y al estado islámico». Además, se niega a responder en español en las entrevistas, porque afirma que es una lengua de invasores e impuesta, y dice barbaridades, como la comparación, a cuenta de que el gobierno de España reconoce el estado palestino, pero no otorga a Cataluña el derecho a la autodeterminación.

La líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, en el Parlament

La líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, en el ParlamentDavid Zorrakino / Europa Press

Alianza por Alemania y los partidos más ultras de Europa del este son fuerzas menos conflictivas que Aliança Catalana y Sílvia Orriols ¿Por qué? Porque en esos países estos partidos centran su ira en la inmigración.

En el caso de Orriols, equipara a los inmigrantes musulmanes, a los emigrantes españoles, y a sus hijos y nietos llegados a Cataluña, para ella todos son invasores y todos perseguibles y señalables. Orriols es una existencialista, supremacista, que no quiere nada que no sea catalán 100 % puro y eso tiene un nombre.

Aliança Catalana no es la solución a nada, es el resultado de una frustración, de la decadencia catalana, de la desestructuración social y política… Que nadie lo dude, puede ganar las elecciones autonómicas y puede ser presidenta de la Generalitat. Su pensamiento es exactamente el mismo que el de Jordi Pujol, Oriol Junqueras, Quim Torra o Carles Puigdemont, solo que ella no obedece a intereses creados ni tiene filtros, y eso la hace terriblemente más peligrosa.

¿Qué si un gobierno de España puede caer impulsado desde Ripoll? Al parecer, como mínimo, puede empujarlo hacia el precipicio. Y también desde Ripoll se pueden crear gulags a la catalana en los que en su ensoñación convivirán españoles -por mucho que hayan nacido en Cataluña- y marroquíes. Y temo que, si Orriols tiene que elegir entre internar en ese gulag a un marroquí o a un español, no lo duden, primero encerrará al español.

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