Imagen del presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón
El plan de Mazón frente a los bulos de la izquierda sobre su sueldo y con las últimas encuestas electorales encima de su mesa
«El cambio avanza». El presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, tiene la determinación de agotar su mandato hasta las próximas elecciones autonómicas, previstas para el 30 de mayo de 2027.
El también líder del Partido Popular de la Comunidad Valenciana ha cumplido esta semana dos años al frente del Gobierno autonómico y, con su continuidad, ha desmontado el bulo propagado desde la izquierda, que sostenía que Mazón iba a agotar este plazo para, supuestamente, poder dimitir y tener derecho a los 75.000 euros de sueldo como miembro del Consell Jurídic Consultiu.
Conforme ha venido informado este periódico, en el PP se manejan encuestas internas, realizadas por la misma empresa que elaboró los sondeos en la campaña de los comicios de 2023, que apuntan a que la formación liderada por Mazón sigue siendo la opción preferida por los valencianos tras haber logrado remontar después del impacto de la dana. Los populares lograrían 34 escaños (seis menos que en la actualidad), pero el trasvase de votos a Vox, que alcanzaría diecisiete diputados, permitiría revalidar una mayoría en las Cortes Valencianas del centro derecha.
El PSPV-PSPV de Diana Morant, que rechaza la posibilidad de presentar una moción de censura consciente de que la perdería, quedaría estancado en el entorno de los 32 parlamentarios, mientras que Compromís, que se quedó solo en su intento de censurar a Mazón en el Parlamento, se movería en una horquilla próxima a los diecisiete diputados con Joan Baldoví a la cabeza.
Según ha podido saber El Debate, el presidente de la Generalitat, ni había pensado en momento alguno dejar el cargo ni conocía esta prerrogativa espoleada por formaciones de izquierdas como el PSPV-PSOE y Compromís.
Al contrario, el presidente del Ejecutivo autonómico mantiene su hoja de ruta, que pasa por «consolidar el cambio» que votaron los valencianos en las anteriores elecciones autonómicas y que ha permitido que el Gobierno del PP, con el respaldo parlamentario de Vox, haya aprobado medidas en materia de rebaja de impuestos, la libertad de las familias para escoger en qué lengua estudian sus hijos, la gratuidad universal de la educación de cero a tres años o leyes como la de Costas. También se ha derogado la «maldita» Ley de la Huerta o la norma que pone las bases para impulsar la televisión autonómica À Punt.
Además, a diferencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Mazón ha logrado aprobar los Presupuestos de la Generalitat Valenciana para el próximo año, que incluyen partidas específicas (más de 2.400 millones de euros) para proyectos relacionados para la recuperación de la zona damnificada por la riada.
Entre los próximos retos de Mazón para la segunda parte de la legislatura pasa, según ha detallado El Debate, la aprobación de la Ley de Señas de Identidad Valencianas, que saldrá adelante con los votos del PP y de Vox.
Al respecto, los dos primeros años de la legislatura de Mazón en la Generalitat han estado marcados por la dana que arrasó buena para de la provincia de Valencia el pasado 29 de octubre.
La peor catástrofe natural sufrida en España durante las últimas décadas con un trágico balance de 228 personas muertas. El PP de Mazón tocó fondo entonces y la izquierda trató de obtener rédito político. Sin embargo, y no cuenta con el respaldo inicial de la calle y tras el fiasco de la última manifestación celebrada contra el presidente de la Generalitat (apenas 5.000 personas asistieron, según la Delegación del Gobierno), la próxima se trasladará al municipio de Catarroja.
En palabras del propio Mazón, «durante los últimos ocho meses nos hemos visto inmersos en el mayor y más complejo reto de nuestra historia reciente». Según el presidente de la Generalitat, «la catástrofe que asoló a todos los niveles nuestra tierra nos ha llevado a trabajar sin descanso, día y noche, para poder reconstruir lo arrasado. No hay aliento posible que se lleve la tristeza que nos embarga, pero fuerzas nos sobran para continuar trabajando por y para los valencianos».
El plan de reconstrucción de los municipios afectados por la dana es el principal reto de un presidente de la Generalitat que se ve «fuerte y con determinación» para asumir el reto, pese a los «escraches políticos» de la izquierda, como el sufrido esta semana en la localidad de Oliva, o los bulos respecto a garantizarse un sueldo.
De hecho, Mazón es trabajador en excedencia de la Cámara de Comercio de Alicante con un sueldo asegurado mucho mayor que el que le correspondería como miembro nato del Consell Jurídic Consultiu como expresidente de la Generalitat, en el caso de que dejara el cargo.
Reconstrucción tras la dana y encuestas
Mazón cuenta a su favor con una nueva dirección del PP nacional que le ha respaldado en público y en privado, especialmente el nuevo secretario general, Miguel Tellado, su principal valedor en Génova. Aunque tanto el presidente de la formación, Alberto Núñez Feijóo, como su «número dos» creen que el presidente de la Generalitat se equivocó al no solicitar la declaración de emergencia nacional, entienden que actuó de «buena fe».
El futuro de Mazón dependerá de los avances en la recuperación de Valencia y de lo que indiquen las encuestas, al tiempo que continúa la investigación de la juez de Catarroja. El presidente de la Generalitat Valenciano es aforado y hasta ahora ningún testigo ni imputado le ha apuntado en sus declaraciones.
En este contexto, Génova ha optado por retrasar sine die el Congreso Regional de PP de la Comunidad Valenciana en el que se deben renovar los órganos de dirección y del que debería salir el candidato de los populares para las próximas elecciones autonómicas. Con la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, autodescartada en público, y el expresidente Francisco Camps sin opciones ni apoyo del aparato del partido, los populares ganan tiempo y quitan presión a Mazón para que continúe con su hoja de ruta hasta los comicios de 2027: «Ese es el plan. Siempre».