Imagen de archivo de Diana Morant y Pilar Bernabé en un acto del PSPV-PSOE
La izquierda valenciana se va de vacaciones acumulando fracasos contra Mazón y sin una estrategia de futuro
El periodo de sesiones de las Cortes Valencianas ya ha finalizado, por lo que la Cámara autonómica no albergará ningún pleno más hasta la vuelta de las vacaciones de verano. Así pues, como en cada final de curso, es tiempo de hacer balance y, al igual que se hace en el ámbito educativo, sus señorías también han de hacerlo. En este sentido, y siguiendo con lo escolar, los dos partidos que conforman el bloque de centro-derecha, es decir, Partido Popular y Vox, pueden pasar un estío moderadamente tranquilo, puesto que han conseguido pasar la evaluación con sus objetivos planteados conseguidos.
El contrapunto lo ponen las formaciones de izquierdas. Si en vez de helados y playas se hablara de Reyes Magos, ambos tendrían ingentes cantidades de carbón. Aunque los actuales planes de estudio han alterado el calendario lectivo, la expresión de que el PSPV-PSOE y Compromís han de 'ir a septiembre' es entendible por el grueso de los lectores. Pocas metas han logrado en las Cortes, un hemiciclo al que durante meses socialistas y nacionalistas han acudido con liturgia y actitud redentoras, con su habitual superioridad moral. Pero el resultado ha solido ser el mismo: pérdida de votaciones y propósitos que se van por el sumidero. Más de una vez han ido a por lana y han vuelto a sus sedes trasquilados.
El principal fracaso de POE y Compromís ha sido su estrategia contra el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón. Con un acoso y derribo sin precedentes tras la dana pero que ni mucho menos era tenue antes de la riada, las maquinarias política y propagandísticas de ambos partidos multiplicaron sus esfuerzos, tratando de llevar la imagen del jefe del Consell al subsuelo de la opinión pública con tal de que dimitiera.
Primer pinchazo en hueso. El mandatario continúa al frente del Gobierno regional. Por parte socialista, ni la inefable actitud del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ni la de todos y cada uno de sus ministros ha derivado en la renuncia del 'popular'. En este sentido, dos son las figuras que encarnan el descalabro del binomio Palacio de La Moncloa-Ferraz contra Mazón: Diana Morant y Pilar Bernabé.
Mala nota para Morant
La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades ha conseguido ganar notoriedad mediática. Hasta aquí su gran mérito, aunque tampoco es demasiado, ya que antes de la riada su popularidad estaba en torno al 20 % entre los españoles. Pero su plan no está saliendo como ella pensaba. Le conoce más gente, sí, pero peor: según el barómetro del mes de abril del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), presidido por José Félix Tezanos, tan solo el 30,2 % de los españoles sabe quién es Morant. Pero su valoración es aún más dura: uno de cada cuatro encuestados califican su gestión como «muy mala» y le ponen un 1 como nota. Con ese aval, el Palau no pinta cerca.
Imagen de archivo de Carlos Mazón y Diana Morant durante su primer encuentro institucional
En cuanto a Bernabé, al igual que su compañera, se ha hecho una cierta imagen en los medios de la que carecía dado el habitual perfil bajo que tiene quien está al frente de una Delegación del Gobierno. Pero esa circunstancia puede cambiar para quien, más allá de la tragedia en sí, contempló la dana de Valencia como una oportunidad para promocionar. Lo ha hecho, principalmente, en lo orgánico, dentro de su partido. De hecho, Sánchez la ha colocado como número cuatro del PSOE, siendo la nueva vicesecretaria de Igualdad, y va a ser quien le dispute la alcaldía de Valencia a la 'popular' María José Catalá en 2027. Y todo, gracias a su guerra sin cuartel contra Mazón y al 'dedo' de su jefe de filas. Si quieren lealtad institucional, democracia interna y primarias…ni aunque las pidan.
Imagen de archivo de Pilar Bernabé y Diana Morant llegando a un acto del PSPV-PSOE en Valencia
Sea como fuere, el caso es que las encuestas no benefician ni a una ni a otra. En lo autonómico, PP y Vox sumarían mayoría absoluta si las elecciones se celebrasen hoy día, con unos resultados prácticamente calcados a los del 28 de mayo de 2023. La izquierda, pues, se quedaría sin opción de volver a gobernar la Comunidad, con una Morant estancada y que incluso podría empeorar a Ximo Puig, y con Compromís que ya nota que lo suyo tras la dana era el efecto espuma y el paso de los días le está devolviendo a marchas forzadas a su cruda realidad demoscópica. Idéntico escenario sucedería en la ciudad de Valencia, ya que Catalá seguiría ostentando la vara de mando con los votos de Vox y la izquierda pasaría, al menos, otros cuatro años en la oposición.
Fin del bulo sobre la pensión vitalicia
Socialistas y nacionalistas no han conseguido que Mazón dimita. Ni siquiera que convocase elecciones anticipadas. Para evitar que se hablara de ese otro gran fracaso, ambos lanzaron el globo sonda de que el presidente aguantaría hasta mediados de julio, fecha en que cumplió dos años en el cargo, para presentar su renuncia. El motivo era, según la izquierda, que lo que le movía al dirigente era la pensión vitalicia que le quedaría si estuviese al menos 24 meses al frente del Consell. Esa fecha ya ha pasado, Mazón continúa y el bulo se ha desmontado por sí solo.
En las Cortes, PSOE y Compromís se han estrellado una y otra vez contra los escaños del centro-derecha, los mismos que denuestan pero cuyo origen no es otro que el de la voluntad de más de cinco millones de ciudadanos de Castellón, Valencia y Alicante. Por eso mismo, lo que no han podido ganar en las Cortes lo han intentado tener por la vía de la calle. Así, la dana ha sido el clavo ardiendo al que se han agarrado.
Las primeras manifestaciones fueron masivas, con carteles, incluso, contra la gestión de Sánchez. Sin embargo, mes a mes la petición aséptica de responsabilidades fue suplantada por a ideología. No es casual, por ende, que el número de asistentes a las protestas haya pasado de 130.000 en noviembre a 5.000 en junio y que la marcha de julio ya no vaya a ser en la capital regional, sino en uno de los pueblos afectados. Víctimas de la dana y banderas republicanas, del Partido Comunista, LGTBI, Trans o hasta 'esteladas' independentistas catalanas tienen poco que ver.
En conclusión, el PSPV-PSOE y Compromís tienen un verano bien cargado de cuadernillos, ya que acumulan una ristra de suspensos más que considerable: no han conseguido ni el máximo de los objetivos: dimisión de Mazón, ni el intermedio: elecciones anticipadas, ni la pedrea: un presidente interino. Para colmo, el 'popular' les ha dado la puntilla: él ha aprobado los Presupuestos, algo que Sánchez lleva sin hacer dos años y todo apunta a que no habrá dos sin tres.