Ascensión
Carta pastoral
La meta de la vida es el cielo
El obispo de Córdoba pide en la carta de esta semana, titulada Id al mundo entero y haced discípulos que la diócesis esté «en permanente estado de misión»
La ascensión de Jesús a los cielos como festividad y como «un hito en la historia de la primera comunidad y de la Iglesia de todos los tiempos». El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, comienza de esta manera la carta pastoral de esta semana marcada por la solemnidad cristiana que se celebra cuarenta días del domingo de Resurrección y que marca para los creyentes un camino muy claro: « Nos señala a todos cuál es la meta de nuestra vida, el cielo. No tenemos morada permanente aquí en la tierra, por mucho que queramos afincarnos, por muy buena casa que nos construyamos. Nuestra casa definitiva es el cielo», escribe el obispo.
Y aprovecha el prelado para añadir un apunte sociopolítico hacia esa actitud- la de esperar el cielo- y es el que reprocha el marxismo, cuando sostiene que «la mirada al cielo nos 'aliena', nos desentiende de la tierra, de los problemas de la historia, del compromiso por transformarla. No es así», y destaca el papel transformados que los santos han tenido para la historia , con los «pies en la tierra parar llenarla del amor de Dios». Y añade que el compromiso con los problemas del mundo no crecerá «porque nos desentendamos del cielo», sino justo por lo contrario, porque la «esperanza firme» en esa otra vida mejor da «mayor fortaleza» para comprometerse con este mundo.
En al ascensión de Jesús a los cielos también hay un claro mandato de hacer discípulos. «Pone a la Iglesia en estado de misión». «Del cumplimiento de ese mandato son especialmente responsables los apóstoles y sus sucesores. Jesús nos manda con un fuerte imperativo a llevar al mundo entero la buena noticia del Evangelio y a proponerlo para hacer discípulos a todos los pueblos, llevándolos al bautismo mediante el anuncio y la catequesis». Y matiza el prelado entre el proselitismo y «comer el coco» , y el difundir el mensaje «con valentía y entusiasmo de nuestro encuentro con el Señor y ser testigo de ello ante nuestros contemporáneos».
Diócesis misionera
«En nuestra diócesis de Córdoba, en esta fiesta tendremos el rito del envío misionero de grupos de jóvenes que parten lejos para una experiencia misionera en verano, este año también diez seminaristas mayores a la Misión diocesana de Picota/Moyobamba (Perú). Y para el mes de septiembre comenzamos la Misión popular diocesana en Hinojosa del Duque, primera de una serie de misiones que se prolongarán sucesivamente en otras parroquias cada año. De manera que vivamos una diócesis misionera, una diócesis en permanente estado de misión, para cumplir el mandato misionero de Jesús». De esta manera el obispo recuerda parte de los frutos misioneros de la diócesis porque la Ascensión también es una «fiesta de envío misionero, para reavivar en cada uno esa vocación misionera incrustada en el corazón de todo cristiano, en el cumplimiento del mandato de Jesús».
Pueden leer la carta de manera íntegra en este enlace.