Rompiendo estereotipos
«¿Imaginan a una adolescente que con sólo dieciséis años les plantea a sus padres que quiere ser ganadera de toro bravo?»
Se habla de la generación Z, posmilenial, centenial o zoomer para identificar a los jóvenes que nacieron aproximadamente entre 1995 y 2010, que están marcados por el uso de internet y la mayor parte de ellos caracterizados por descuidar las relaciones interpersonales, centrar poco tiempo la atención y tratar de obtener aquello que desean de forma inmediata. En general, se les asocia con un interés considerable hacia las redes sociales o plataformas como YouTube o TikTok por citar algunas.
En este contexto, todos imaginamos a unos adolescentes pegados a una pantalla y aislados del mundo. Pero desde mi punto de vista, no se puede generalizar como no se debe hacer en ningún ámbito, ya que cada persona es un ser único e irrepetible y hay bastantes de estos jóvenes que son ejemplo de tesón, de compromiso y de poseer una visión de futuro que va mucho más allá de un simple aparato electrónico.
Sirva como muestra un ejemplo que me ha llamado mucho la atención por la historia que esconde detrás y que, pese a haber tenido referencias hace tiempo de ella, no conocía hasta el pasado fin de semana. Me refiero a una chica de Coria del Río, de carácter afable, con veintiún años y una pasión inmensa por el toro bravo que por tercera vez herraba sus vacas en una finca de Sanlúcar la Mayor.
Les pongo en antecedentes. ¿Imaginan a una adolescente que con sólo dieciséis años les plantea a sus padres que quiere ser ganadera de toro bravo? Fue lo que hizo Sara Palacios. Creer en su futuro y tener la plena seguridad de lo que quería alcanzar. Con un objetivo tan claro, supo compatibilizar sus estudios con un trabajo en un catering que le proporcionaría algunos ingresos. A los dieciocho pidió a sus padres que no celebraran su puesta de largo, uniendo sus ahorros a la cantidad que tenían la intención de desembolsar en el evento citado. Y así, consiguió adquirir sus primeras veinticinco vacas con encaste Domecq, un hierro de prestigio.
En este breve periodo de tiempo, tres años, ya posee ochenta cabezas de ganado, ha sido premiada con la mención especial en el II Premio Joven por la Tauromaquia «José Gómez Ortega» y ha conseguido vender una becerrada y una novillada sin picadores. Las reses de la Ganadería Sara Palacios aparecían anunciadas en los carteles los pasados meses de agosto y septiembre en Cenizate y Villapalacios, ambos municipios de Albacete.
Con descomunal proyección y unas ganas enormes de seguir progresando, actualmente se forma en Gestión Forestal al tiempo que disfruta en el campo entregándose por entero al logro de sus sueños. Es evidente que sacrificio y trabajo se convierten en aliados que ayudan a hacer realidad cualquier deseo.