De comienzo en comienzoElena Murillo

Octava de Pascua

«La luz de la Pascua es la vida de Cristo glorioso, que quita las tinieblas que cubren la humanidad»

La primera semana de la Cincuentena Pascual se conoce como la Octava de Pascua. El gozo vivido en la noche santa, en la que el Señor resucitó, se prolonga durante ocho días seguidos. Pero la propia Cincuentena se caracteriza por ser una unidad indivisible que llegará hasta el mismo día de Pentecostés, si bien se encontrarán en ella varias partes: el Señor resucita, está con los apóstoles durante cuarenta días y después llegarán la Asunción –la subida de Jesús al cielo-, y Pentecostés, -la venida del Espíritu Santo sobre María y los apóstoles-.

Los domingos de Pascua tendrán preferencia sobre cualquier solemnidad o fiesta. Es tiempo de bautismos, de recibir el sacramento de la confirmación, de primeras comuniones y de unción de enfermos. En el Tiempo de Pascua todo es nuevo. Las lecturas de los Hechos de los apóstoles ofrecen algunas perspectivas de la vida, testimonio y progreso de la Iglesia primitiva.

En Pascua existe la costumbre de hacer el rezo de Regina Coeli en lugar del Ángelus, novedad introducida por el Papa Benedicto XIV en el siglo XVIII como aportación mariana y cristológica.

Tras la Ascensión del Señor a los cielos, la última semana se produce el culmen de la Pascua del Señor con la venida del Espíritu Santo. Será una semana de oración intensa y de preparación espiritual a Pentecostés. Con el don del Espíritu Santo, nos convertimos en apóstoles, misioneros, evangelizadores…

Uno de los grandes signos de este periodo del año litúrgico es el cirio pascual, al que la tradición le fue dando cada vez mayor realce. Encendido, recuerda a la columna de fuego que guiaba a Israel en el Éxodo; Cristo es quien guía a su Iglesia. La luz de la Pascua es la vida de Cristo glorioso, que quita las tinieblas que cubren la humanidad.

También la Octava de Pascua es aprovechada por las comunidades religiosas para fortalecer lazos espirituales. Durante esta semana los Padres Carmelitas Descalzos están celebrando en Ávila el IV Capítulo Provincial de la Provincia Ibérica. Según se puede leer en su web «este encuentro se desarrolla en un clima de escucha, comunión y corresponsabilidad, en el que los participantes buscan discernir juntos, a la luz del Evangelio y del carisma de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, los caminos por los que la Provincia está llamada a seguir avanzando». En el transcurso de las reuniones de este órgano de reflexión y evaluación, saldrá elegido, bajo la acción del Espíritu Santo, el nuevo Padre Provincial de la Orden.

Cristo es nuestra Pascua. Seamos testigos de Cristo.

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