Pier Paolo Piccioli, en una imagen de archivo
Moda
¿Salvará Pierpaolo Piccioli la reputación de Cristóbal Balenciaga?
El magnífico exdirector creativo de Valentino aterriza en la marca de origen español y promete devolverle su prestigio
Si Cristóbal Balenciaga hubiese visto las barbaridades con las que Demna Gvasalia embistió, en el más puro sentido taurino, a su casa de costura, hubiese muerto de la pena. O más bien de la vergüenza. Cristóbal Balenciaga, que nunca quiso que nadie retomase su marca al cerrar sus talleres, podrá finalmente ver desde los Cielos a su marca reinando entre los buenos de la costura a manos de Pier Paolo Piccioli.
PierPaolo, que durante años ha llevado la dirección creativa de Valentino, parte propiedad del Grupo Kering y parte del fondo de Catar Mayhoola, pasa –después de un tiempo inactivo– a la marca Balenciaga, donde mandaba el burdo y poco artístico Demna Gvasalia. Por lo tanto, PierPaolo permanecerá en cierto modo en el grupo Kering.
El mítico diseñador Cristóbal Balenciaga
El romano, que en un tiempo trabajó en dueto con Maria Grazia Chiuri, vio como su socia se mudaba al grupo LVMH. Allí, Dior le abrió a Chiuri las puertas de la maison para que le diera nuevo rumbo. Nadie había imaginado que en el fantástico dúo creativo de Valentino, Piccioli/Chiuri, era él propio PierPaolo Piccioli la clave del éxito, pues parecía ella más sensata y él un solo un niño mayor díscolo e ingobernable.
«Creo que podemos ofrecer una nueva imagen de la moda que tenga que ver con la asertividad, la humanidad y la inteligencia, algo que no ocurre con frecuencia», ha declarado con firmeza Pier Paolo Piccioli, dando por evidente lo que piensa del trabajo llevado a cabo por Demna Gvasalia en Balenciaga. Más claro, agua. El díscolo, decidido, poco negociador, pero muy creativo, inteligente y trabajador PierPaolo Piccioli, consiguió hacer a Valentino brillar con la fuerza y el brillo de cuando el mismo Garavani estaba el mando creativo de su propia casa. Con la venta al grupo catarí Mayhoola, la casa Valentino pasó el timón creativo a Piccioli.
El Museo Balenciaga, toda una institución en el País Vasco
Balenciaga, el «arquitecto de la alta costura», como decía de él Coco Chanel, fue un purista en cuanto a la construcción de las prendas. Este año pasado, tras la marcha de PierPaolo Piccioli de Valentino, se esperaba que se ocupase de la dirección creativa de Gucci o de Chanel (ambas vacantes); Cierto es que Gucci, una casa históricamente de accesorios más que de costura, puede admitir otros candidatos, aunque el nuevo creativo de la marca florentina, Demna Gvasalia, hará cuatro güasas por temporada para llamar la atención y conquistar a las nuevas generaciones de fashionistas.
PierPaolo Piccioli presentará su primera colección de prêt-à-porter de Balenciaga en octubre, aunque entra en julio en la casa oficialmente. En ese mismo mes tendrá lugar el último desfile de Gvasalia para la casa de origen español. Respetado en la industria por su carácter y su experiencia, Piccioli tendrá que aguantar la flema francesa, aunque el CEO de la marca es también italiano y está en Balenciaga desde noviembre. Buena sintonía probable. PierPaolo promete volver al histórico Balenciaga de los inicios, a la pureza, al trabajo bien hecho y a recuperar el toque español y la reputación de costurero por todo aquello que le lanzó al estrellato de la moda mundial.