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Jacqueline Ribes

Jacqueline Ribes

Muere Jacqueline de Ribes, la mujer que reinó durante décadas en París como la más elegante del mundo

Con su muerte a los 96 años, desaparece la más espectacular de las señoras en los grandes bailes

Cuando Édouard de Ribes conoció a Jacqueline, la que sería su mujer durante 6 décadas, lo primero que pensó fue en el increíble largo de sus piernas, en su porte de cervatilla gigante y en sus rasgos de corte Nefertiti. No imaginaba entonces que tendrían un matrimonio de excepcional complicidad durante 60 años.

Musa de Valentino e Yves Saint Laurent, descubierta por un tío suyo y por Christian Dior, reinó durante décadas en París como la mujer más elegante del mundo. Con su muerte a los 96 años, Jacqueline Bonnin de La Bonninière de Beaumont -toma del frasco, carrasco- desaparece la más espectacular de las señoras en los grandes bailes de disfraces de Venecia, de los Rothschild en Paris, de los Astor o Rockefeller en Nueva York y de los grandes eventos de Londres a Estoril, de Nápoles a Capri.

Jacqueline

Jacqueline de Ribes destacó por su compromiso con las artes y la filantropía

Famosa por su unión social como dueto de «guateques chic» con Carlos de Beistegui, fue uno de los famosos 7 cisnes de Truman Capote. Oleg Cassini le aconsejó entrar en la moda y colaboró con él en varias colecciones. Entró en contacto con Valentino Garavani, a quien dio empleo como dibujante para sus colecciones y del que más adelante se convirtió en musa y amiga.

Jacqueline

Jacqueline de Ribes en Palm Beach en 1986

En marzo de 1983 Jacqueline de Ribes presentó su primera colección en la semana de la moda de París, 14 modelos que desfilaron en los salones de Yves Saint Laurent. Convertida ya en musa de Yves Saint Laurent - la llamaba «Unicornio de marfil»- trabajó durante varios años en la casa florentina Emilio Pucci, hoy parte del grupo Kering. Profesionalmente, no obstante, no profundizó en ningún proyecto.

Jacqueline Ribes

Jacqueline Ribes

Produjo en su día varias películas y programas de la televisión francesa, fue presidenta en Francia de UNICEF y de la Asociación Europea contra el cáncer en París, escribió en la revista Marie Claire Francia y circuló por el mundo de fiesta en fiesta, con una elegancia y un porte fuera de norma.

Su suegro, que la tildaba de gastosa y diletante, la describió como el «cruce entre princesa rusa y bailarina de revista en el Follies Bergère». Él criticaba bastante su vida social y su ritmo de vida de «reina de París». Los condes de Ribes eran un patrón muy diferente de familia comparada con la de Jacqueline, sureña de la zona atlántica francesa, concretamente de Hendaya, junto a España. Los vascos teníancon un estilo menos rígido y encorsetado.

Nacida un 14 de julio, el día más importante de Francia, Jacqueline se convirtió en un must en las fiestas europeas y neoyorquinas. «La condesa de Ribes ha traído su propio vodka», explica un camarero de la casa de Valentino en el documental Valentino: the last emperor para ver hasta que punto tenía confianza la condesa en casa de Garavani.

Con motivo de una fiesta en el hotel Waldorf-Astoria, Diana Vreeland se fijó en ella e impulsó su estilo y sus redes sociales en Nueva York. Sus ojos dibujados con khôl, sus recogidos y negra melena larga, su altura y su cuello fueron siempre llamativos. Su porte fue fotografiado por los más grandes: Robert Doisneau, Irving Penn, Cecil Beaton o Richard Avedon. Difícilmente habrá un consenso universal a la hora de denominar a otra mujer como la más elegante del mundo. Jacqueline de Ribes nos ha dejado con elegancia, como las reinas de verdad.

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