Una modelo presenta una creación de la colección Crucero 2026/2027 de Chanel en Biarritz
El desfile de Chanel en Biarritz
La colección de la temporada «crucero» 2026-2027 se ha inspirado en la «pauvreté de luxe» de Coco
Coco Chanel montó su primera tienda de costura en 1915 en Biarritz, la localidad donde ahora la casa parisina ha lanzado su primer desfile de crucero a manos de Matthieu Blazy. Antes, ya había comenzado a vender sombreros en un piso de su novio en París y en 2015 había abierto tienda de ropa y accesorios en Deauville. Veamos lo que esta ciudad significa para la casa Chanel.
Gabrielle Chanel había comenzado a realizar prendas deportivas para la vela, el golf y el tenis ya en 1913. Con la Primera Guerra Mundial, el punto de algodón, material que hasta entonces se había utilizado para fabricar ropa interior masculina, fue la elección de Coco para diseñar prendas femeninas cómodas e intemporales, así como el punto de lana y otros materiales más económicos que la seda, los bordados y el encaje.
Su enfoque revolucionó la moda por su modernidad, su comodidad y precio. Las mujeres, que ya se habían comenzado a liberar del corsé y los extraños volúmenes con la llegada del creador Paul Poiret, encontraron en Chanel la verdadera nueva era de su guardarropa. Los primeros pantalones, de corte masculino y pinzas, los zapatos planos, el blanco y negro, las chaquetas de punto rectas, las camisas blancas y los abrigos cómodos se unieron a las faldas con pliegues y caída.
Matthieu Blazy presentó su primera colección resort para la casa de moda francesa en Biarritz
En 1915, en plena Gran Guerra, la realeza internacional, la intelligentsia, la beautiful people y muchos artistas se habían cobijado en Biarritz, un lugar lejos de todo y a un salto de esa España que se mantuvo oficialmente neutral por su inestabilidad política, sus carencias militares y las consecuencias de la guerra del Rif con Marruecos.
Esta neutralidad española influyó en el auge de Biarritz y Coco Chanel, muy práctica y comercial, se acercó a ese turismo de altísimo nivel abriendo allí su primera tienda con colecciones de alta costura y prendas a medida. Contó para ello con el apoyo financiero de su adorado novio, Boy Capel, que alquiló para su espacio comercial Villa Larralde, justo al lado del Casino de Biarritz y a unos pasos de la playa. Allí comenzó a vender sus piezas de estilo «pauvreté de luxe», o pobreza de lujo, prendas de materiales sencillos, punto, gran sencillez y comodidad.
Y en los Pirineos franceses, relativamente cerca, está el origen familiar del nuevo director creativo de Chanel, Matthieu Blazy, un hombre dispuesto a relanzar la casa parisina sin grandes ínfulas, pero replicando los grandes éxitos de Coco y su orientación hacia lo sencillo, hacia los gorros de corte deportivo, los abrigos cómodos, las prendas de punto y las chaquetas de tweed en colores variados.
No han faltado las «contratadas», como Nicole Kidman o Charlotte de Mónaco, que han podido ver de cerca las largas faldas plisadas, los gorros de buzo en colores, los vestidos de talle bajo o los zapatos bicolor.
Ahora que en Chanel se ven forzados a bajar de nuevo los precios de sus colecciones, que habían subido de modo abrupto para situarse en el «no va más», Matthieu Blazy y la maison parisina se mueven sin parar porque, ya se sabe, el que no se mueve no sale en la foto.