Cuando en 1772 John Montagu, cuarto conde de Sandwich, reclamó que le pusieran algo de fiambre entre dos rebanadas de pan de molde para poder comer sin dejar su partida de cartas, probablemente no imaginaba que 254 años después el emparedado que creó se vendería por millones y habría un día en su honor.
Su creación, que rápidamente se popularizó, se convirtió en un plato básico en Inglaterra. De hecho, Edward Gibbon mencionó el sándwich en una de las entradas de su diario, donde escribió que «veinte o treinta de los hombres más importantes del reino» lo estaban comiendo en un restaurante.
Aunque el conde no intuyese el éxito de este alimento, básico en los tentempiés en todo el planeta hoy día, si que se apresuró en darle nombre y ya en 1927 la Real Academia Española (RAE) incluyó esta palabra entre sus definiciones oficiales para distinguir este tradicional bocadillo.
Los 33 (Plaza de las Salesas, 9)
Los 33, Plaza de las salesas
Los que lo han probado aseguran que merece la pena el mes de lista de espera que hay en su restaurante. Los 33 se ha convertido en una eminencia en materia culinaria gracias a una propuesta clásica envuelta en modernidad. De ahí que su bikini sea uno de los más platos más aplaudidos a la par que solicitados. Se prepara a la parrilla y combina pan de miga italiano, lonchas de prosciutto, queso Havarti y mantequilla ahumada. Apenas cuatro ingredientes de toda la vida bastan para que el chef gallego Oswaldo González logre un sándwich tan elemental como imprescindible.
Melo’s (C/ del Ave María)
El famoso sándwich zapatilla de Melo's
«La zapatilla nunca falla». Es una de las muchas reseñas que se pueden leer al buscar Melo's Bar. Con dos ubicaciones, en Lavapiés y Argüelles, este clásico de Madrid se ha ganado su merecida fama gracias al apodado sándwich zapatilla. De tamaño descomunal, es capaz de alimentar a más de tres personas con esa mezcla inconfundible de pan de hogaza, lacón y queso de tetilla cocinado a la plancha. Está tan solicitado que conseguir sitio en esta típica tasca madrileña suele ser tan complicado como acabarse el sándwich uno solo.
Katz Madrid (C/ Gabriel Lobo, 26)
Katz Madrid
Tras toda una vida dedicada a la aviación, un ingeniero de origen israelí que se había formado en gastronomía gracias a los sabores de su casa decidió embarcarse en su propio proyecto fascinado por la técnica del ahumado para elaborar carnes y pescados. Así nace Katz, un espacio que ha ganado entidad en la capital por su sándwich de pastrami al estilo neoyorquino. Lo elaboran ellos mismos mediante un proceso artesanal de ahumado y curado de 24 días y se sirve acompañado de pepinillos encurtidos de la casa.
Olsen Sándwich
Olsen Sandwich
«Olsen nace de una idea sencilla: traer a Madrid el sándwich de miga tal como se hace en Buenos Aires. Sin atajos y sin corteza». Lo elaboran a mano, sin máquina, en un obrador del que sale directo a las distintas tiendas que tienen repartidas por todo el centro de la capital y sin que se rompa la cadena de frío. Desde Olsen aseguran que la gran diferencia es el pan de miga, que no de molde, cuya diferencia reside en que su textura es esponjosa y uniforme, no densa e irregular. La carta es amplia y va desde los clásicos como el de jamón y queso a otros como el de rúcula, tomate y parmesano; sobrasada, queso y miel; roastbeef, barbacoa y queso ahumado; o pavo trufado con lechuga. Perfectos para disfrutar en nuestro domicilio.
Grab Sándwich (Tr.ª de San Mateo, 16)
Grab Sándwich
Madeleine Martin y Emerik Minost crearon Grab Sándwich para demostrar que esta elaboración también podía ser gourmet. Ellos ofrecen desde el barrio de Justicia siete propuestas elaboradas bajo el concepto «everyday sandwiches» e inspiradas en recetas internacionales. Así destacan, por ejmplo, el onion soup (brioche relleno de cebolla caramelizada, mozzarella y cebollino), y el kimchi Chicken (ciabatta, pollo desmigado, kimchi, cheddar y mayonesa de lima).