Un niño mira por la ventana de noche
Cómo preparar a los hijos ante un apagón: claves para mantener la calma en familia
En situaciones de emergencia es crucial explicar a los niños la situación de manera que comprendan lo que ocurre, sin temor, y reforzando su confianza en que «papá y mamá estamos aquí para cuidarte»
El masivo apagón nacional que ha afectado a España y Portugal ha tenido un componente casi lúdico para los niños: parques llenos, clases suspendidas, exámenes pospuestos... Sin embargo, la situación habría sido muy diferente si, en lugar de buen tiempo y durante unas cuantas horas, el apagón se hubiese producido con climatología adversa, en la atardecida, o durante más tiempo. Ante la posibilidad de que una emergencia de esta naturaleza vuelva a repetirse, muchas familias se han preguntado cómo hablar con sus hijos para que el miedo y la ansiedad no le ganen la batalla al buen ambiente familiar.
Hablar claro y dando confianza
Desde la pandemia, la sucesión de desastres naturales, conflictos bélicos y escenarios inquietantes ha hecho que cada vez más expertos se pronuncien al respecto.
Y la opinión es unánime a la hora de recomendar que, cuando se enfrenta una situación inesperada como un apagón nacional, los adultos deben comunicar a los niños lo que sucede de forma clara y tranquilizadora. Porque la manera en que se transmite la información influye directamente en cómo los menores procesan y manejan su percepción emocional de la crisis.
Las propias indicaciones de UNICEF recuerdan que es fundamental hablar con los niños sobre las emergencias, explicándoles la situación, sin transmitir información incorrecta o falsa, e incluso, anticipando alguna contrariedad como «tal vez hoy tengamos que cenar algo frío» o «si no funciona la caldera, hoy no podremos tener ducha». Algo que, indica la entidad para la infancia de la ONU, ayuda a los niños procesar sus emociones y a comprender mejor lo que ocurre a su alrededor .
También la organización Sesame Workshop recomienda mantener la calma y asegurar a los niños que ellos están a salvo y que «papá y están aquí para protegerte». Hablar sobre el plan de emergencia familiar les proporciona una sensación de seguridad y preparación que, por cierto, también tranquiliza a los propios padres.
Adaptarse a la edad del niño
Para los más pequeños, es útil definir qué es una emergencia de manera sencilla, explicándoles que es una situación inesperada y que puede requerir actuar rápidamente para mantenerse seguros. El Jackson County Public Health de Estados Unidos recomienda proporcionar ejemplos concretos y adecuados a su edad y nivel de comprensión. Por ejemplo, recurriendo a los cuentos clásicos –nunca falla– para recordarles cómo los tres cerditos tuvieron que huir rápidamente cuando llegó el lobo.
En el caso de niños mayores, se puede profundizar más en la explicación, siempre asegurándose de que la información sea apropiada para su edad y su madurez personal. De hecho, se puede aprovechar la situación para fomentar la comunicación en familia, y brindarles un espacio en el que ellos puedan expresar sus dudas y sus emociones. Algo similar a lo que dice el dicho de «si te dan limones, haz limonada», pero aplicándolo a la comunicación en familia.
Preparación sin psicosis
Sin caer en la psicosis ni dejar de confiar en la Providencia, no está de más practicar en familia los pasos a seguir en diferentes escenarios de emergencia. Algo que, según los expertos, en lugar de atemorizarles, refuerza su confianza y su capacidad de respuesta. Esto incluye identificar señales, como las luces de emergencia del rellano o las sirenas de los bomberos.
Con los adolescentes los pasos pueden reforzar la complicidad y confianza entre padres e hijos. Como explica la psicóloga infantil Laura Markham en Psychology Today, «los adolescentes necesitan sentir que forman parte de la solución y que tienen un papel activo, aunque sea pequeño».
Fomentar la expresión de las emociones
Por último, los expertos recuerdan que esencial permitir que los niños expresen sus emociones, sin menospreciarlas. Y también explicarles que es normal sentirse asustados o confundidos durante una emergencia. Cuando los padres validan sus sentimientos y les muestran su apoyo, los pequeños ven cómo se fortalece su capacidad para sobreponerse a una crisis o, incluso, encarar mejor emergencias venideras.
Así, una comunicación clara, veraz y adaptada a la edad del menor, junto con la preparación y el apoyo emocional, son fundamentales para ayudar a los niños a enfrentar una emergencia sin miedo.
Un consejo extra de sabiduría milenaria
Lo que los expertos internacionales no suelen incluir en sus recomendaciones es volver los ojos a las enseñanzas milenarias para tiempos de incertidumbre. Enseñanzas como la cita sobre la confianza en medio de la oscuridad –de evidente actualidad, aunque fue compuesto en torno al año 1000 a.C.–, recogida en el Salmo 27: «El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?». Rezar en familia una sencilla oración, o repetir un versículo a modo de jaculatoria, puede ser un poderoso escudo para el corazón infantil –y adulto– en momentos de apagón o crisis.