Un alimento sin gluten no contiene ni trigo, ni centeno, ni cebada
El 27 de mayo es el Día Nacional de la Enfermedad Celíaca
Casas sin gluten: cómo ser celíaco afecta al ambiente familiar
Dolores, irritabilidad, malestares que no se explican… La celiaquía puede esconderse durante años. Detectarla a tiempo no solo mejora la salud, también transforma la convivencia familiar
Según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), en nuestro país hay entre 600.000 y 900.000 personas que sufren celiaquía, y una horquilla similar de personas con algún tipo de sensibilidad al gluten. Y muchos de ellos no lo saben o no han recibido un diagnóstico concluyente.
Esta enfermedad autoinmune, que en muchos casos cursa como un tipo de alergia alimenticia, no siempre da la cara con síntomas clásicos, y la mayoría de las veces tiene en la casa el mejor catalizador para detectarla.
Sobre todo porque tanto en niños como en adultos, al tratarse de una enfermedad multisistémica, puede manifestarse fuera de los parámetros del sistema intestinal, con otros rasgos como fatiga crónica, anemia, cambios de humor, problemas de crecimiento, migrañas, dermatitis, dolores musculares, depresión o incluso problemas de infertilidad.
Con un agravante: según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España, una persona celíaca tarda una media de entre 6 y 10 años hasta ser diagnosticada, desde que aparecen los primeros síntomas. Y de ahí que el ambiente del hogar pueda resentirse enormemente a causa de los efectos de esta intolerancia al gluten.
Componente genético
La enfermedad celíaca, cuyo Día Nacional se celebra en España cada 27 de mayo, tiene base genética, por lo que los expertos recomiendan que si un miembro de la familia es diagnosticado, puede ser útil hacer pruebas a todos los convivientes, incluso si no tienen síntomas, para prevenir futuras complicaciones.
De hecho, un estudio de la Universidad de Chicago estima que hasta un 10 % de los familiares de primer grado pueden desarrollar la enfermedad en algún momento de su vida.
Impacto emocional y social en el hogar
Más allá del diagnóstico, la celiaquía impacta de forma extraordinaria en el día a día de los hogares en los que está presente: desde reorganizar la despensa hasta cambiar hábitos sociales, multiplicar los menús o lidiar con los problemas anímicos que genera.
Son varios los estudios que demuestran cómo los niños y, sobre todo, los adolescentes celíacos reportan sentirse aislados o estresados en eventos sociales donde no pueden comer como los demás, o que viven su enfermedad como algo negativo o muy negativo para su vida.
Algo que se traduce en una catarata de emociones no siempre fáciles de digerir. En concreto, los más frecuentes son el miedo a la contaminación cruzada, frustración por no poder compartir ciertos platos, incomodidad por significarse ante el grupo, o sentimiento de culpa, en el caso de los padres, por no haberlo detectado antes.
Por el contrario, cuando se traza el diagnóstico y se comienza a atajar la enfermedad, la sintomatología se reduce, la salud física mejora y el ambiente familiar comienza a mejorar. En este sentido, el apoyo anímico de padres, hermanos o cónyuges resulta esencial para que la persona celíaca se sienta respaldada.
Porque cuando una familia se adapta, con amor, al cuidado de uno de sus miembros, también sana el hogar un poco más cada día.
Cómo adaptarse es familia
1. Un solo menú para todos: Aunque no sea necesario, muchos expertos recomiendan que toda la familia consuma alimentos sin gluten, al menos dentro de casa, para evitar errores y contaminación cruzada, así como para reforzar la unidad. Eso sí: sin eliminar por completo el gluten de aquellas personas que no sean celíacas, mejor fuera de casa.
2. Formación y prevención: Enseñar a los niños a leer etiquetas y a explicar su condición en el colegio o a otros adultos es básico para prevenir sustos.
3. Recuperar la cocina casera: Cocinar juntos versiones sin gluten de los platos tradicionales no sólo es seguro, sino también más sano y un buen método para reforzar los lazos familiares.
4. Separados por amor: Para las personas celiacas incluso unas migas de pan pueden ser perjudiciales para su salud. Por eso, desde FACE recomiendan guardar la compra y los alimentos en muebles separados, e incluso multiplicar menaje como tostadoras, freidoras de aire o cubiertos, para proteger al miembro enfermo. En este caso, una prueba de amor familiar que une, al separar.