Un buen noviazgo predice el éxito
«He llegado a director general de mi empresa, me jubilo el año que viene y me he cargado a la familia», me decía un alto directivo. Hay que procurar darse cuenta antes, no después, de dónde pone uno la escalera del éxito. Puede estar poniéndola en la pared equivocada
En la vida, el hombre abre muchas puertas. El problema es dónde nos conducen, de ahí la importancia de la toma de decisiones. Se abren en lo personal y en lo profesional.
Durante una etapa de la vida, se le puede dar más importancia a lo profesional pero, antes o después, se dará uno cuenta de que en lo personal se asienta la felicidad.
En este abrir puertas siempre tiene que tener uno presente el final. A dónde se quiere llegar. En lo profesional se prepara, se piensa, se le da nombre: plan de carrera.
En lo personal hay más dejadez, nos da la sensación de que va solo. Luego, con el tiempo, uno va siendo consciente de si ha educado a sus hijos o si, por el contrario, no lo ha hecho.
Igual ocurre con el matrimonio, si lo ha cuidado o no se ha hecho. La felicidad se puede escapar sin remedio.
«Lo único que he hecho en la vida ha sido trabajar, ¿para qué?», me decía una persona.
«He llegado a director general de mi empresa, me jubilo el año que viene y me he cargado a la familia», me decía un alto directivo.
Hay que procurar darse cuenta antes, no después, de dónde pone uno la escalera del éxito. Puede estar poniéndola en la pared equivocada.
En el noviazgo ocurre algo semejante. Se hacen cosas de las que uno se arrepiente, cuando ya es tarde.
No se pregunta uno si la actitud y los comportamientos que lleva son buenos para un futuro matrimonio.
A la vista de las estadísticas acerca de divorcios y separaciones, se podría concluir que el noviazgo no está cumpliendo su fin.
Este, el fin del noviazgo es conocer si uno puede compartir su vida con la otra persona. Si se puede hacer un proyecto de vida en común.
Si no es así, será necesario cambiar de actitud. Aunque cueste, aunque se vaya contracorriente.
Un buen noviazgo, en la inmensa mayoría de los casos, predice un buen matrimonio.
Actualmente como, con frecuencia, no se sabe lo que se quiere en el matrimonio, los noviazgos son periodos de tiempo vacíos, donde muchas veces, sin querer, se están poniendo las semillas para que el futuro matrimonio fracase.
Faltas de delicadeza, infidelidades a las que no se le da importancia que tienen, todo ello amasado por una sexualidad que hace que se llegue al matrimonio sin ninguna ilusión por el encuentro sexual, falta de respeto continuada, pornografía que mata el amor.
En eso se basan muchos noviazgos. Muchas veces no se quiere aceptar, porque sería aceptar la chabacanería y el mal gusto.
Si a esa actitud ante lo que debe ser una vida en común, le sumamos la rutina, el descuido y la falta de detalles pequeños de cariño, la ausencia de ternura, el aburrimiento no tardará en aparecer.
Sencillamente habrá que preguntarse si lo que se hace y se dice en un noviazgo es bueno para el futuro matrimonio.
Si eso no es así habrá que cambiar y si no se puede cambiar.
No hablar de proyectos de futuro en el noviazgo, puede hacer que se tenga un matrimonio plano y, antes o después, se busquen salidas.
El ser humano no puede permanecer de por vida en el aburrimiento y la tristeza. El sexo en el noviazgo no une, engancha. Lo cual, en muchos casos, mata el conocimiento mutuo, por tanto, el amor.
Lo que une es el compromiso.
Se distingue con prontitud una pareja comprometida, con proyectos, con ilusión.
Si lo que mantiene el noviazgo, en gran parte, es el sexo, la consecuencia será que el matrimonio resultará vacío al poco tiempo. No se ha tenido noviazgo, ha sido una relación de amantes la cual se sostiene por el sexo. Aparece la duda de si se es querido o si se está juntos solo por el sexo.
Y pronto aparecerá la socorrida frase de «no siento nada por el otro».
Repito, ¿lo que se hace en el noviazgo es bueno para el futuro matrimonio?
No olvidemos que tener miedo a la verdad es abocarse al fracaso como persona. Y tener miedo a la verdad personal es, sencillamente, suicida.
José María Contreras Luzón es escritor, conferenciante y asesor personal y familiar. Su email para consultas de pareja y familia es conluz2000@gmail.com.