Varios jóvenes hacen botellón en la calle de Donoso Cortés durante el apagón
Los jóvenes dan la espalda al feminismo y al movimiento LGTBIQ, aunque hay diferencias entre chicos y chicas
Según el Informe de Juventud 2024, tan solo un 27 % de los varones apoya a los colectivos LGTBIQ frente a un 47 % de las mujeres. Ellas se identifican más con la ideología progresista, pero menos que hace años
el Informe sobre Juventud en España 2024, publicado por el Observatorio de Demografía del Ministerio de Infancia y Juventud, muestra una tendencia cada vez más cambiante y creciente entre los jóvenes en diferentes ámbitos: el discurso dominante que durante años ha presentado a la juventud española como una generación fuertemente comprometida con el feminismo y la agenda de LGTBQI+ empieza a resquebrajarse.
Un escenario que puede tener su origen en el malestar que muchos jóvenes expresan en redes sociales: se sienten manipulados o incluso defraudados por un relato oficial que no ha resuelto los problemas reales, sino que ha promovido divisiones ideológicas artificiales.
Así, según el Informe elaborado por el ministerio que rige la comunista Sira Rego, aunque el apoyo general a la igualdad sigue siendo notorio –un 54 %–, se detecta una caída significativa respecto a años anteriores y una creciente división entre chicos y chicas en cuestiones ideológicas, de identidad y de percepción de las desigualdades.
Desgaste del discurso feminista
Los datos son elocuentes: en 2019, el 64 % de los jóvenes españoles afirmaba sentirse identificado con el feminismo; en 2023, ese porcentaje ha descendido al 54 %.
El apoyo a la igualdad de género también ha caído: del 74 % al 62 %. Más llamativo aún es el descenso de la preocupación por la violencia de género, que ha bajado 17 puntos en cuatro años, del 82,5 % al 65 %.
El declive se presenta en ambos sexos, aunque de forma desigual. En las mujeres, el porcentaje de identificación con el feminismo pasó del 80,9 % en 2019 al 67,6 % en 2023. En los hombres, el retroceso ha sido mucho más acusado: sólo un 40,96 % se considera feminista.
Además, comienza a abrirse paso un fenómeno hasta hace poco marginal: el cuestionamiento directo de la existencia de presuntas «desigualdades estructurales» entre hombres y mujeres. Una corriente minoritaria –según el informe– pero cada vez más presente en la juventud que comienza a desafiar los dogmas establecidos por el feminismo institucional.
Brecha ideológica entre géneros
La mayoría de las mujeres jóvenes se identifican con la izquierda y con los postulados progresistas, mientras que los hombres se reparten entre el centro y la derecha, donde crece una actitud crítica hacia el feminismo contemporáneo y sus excesos ideológicos.
Esta brecha no se limita únicamente a lo feminista, sino que también llega a otros ámbitos como la cuestión LGTBIQ, el ecologismo militante o la llamada «agenda verde», que cuentan con un apoyo mayor entre las mujeres jóvenes que entre los hombres.
Por ejemplo, un 47 % de las jóvenes apoya los derechos de los colectivos LGTBIQ+, frente a solo un 27 % de los varones. En todo caso, ese respaldo al movimiento LGTB es minoritario en ambos sexos, por la distinción que se hace entre las personas homosexuales y la labor de lobby que se percibe tras los llamados «colectivos».
Con el cambio climático, otro de los axiomas ideológicos más enarbolados por los movimientos progresistas, ocurre algo similar: sólo el 55 % de las chicas lo consideran prioritario, frente al 45 % de los chicos.
De acuerdo en las preocupaciones reales
Lejos de los debates ideológicos, el informe deja claro que la juventud tiene otras preocupaciones más urgentes y compartidas, en las que la mayoría de los chicos y chicas están de acuerdo, como la situación económica que atraviesa el país, el acceso al empleo, la vivienda, la educación y la salud mental.
El Informe de la Juventud publicado por el Ministerio de Juventud e Infancia revela que los jóvenes españoles están golpeados por la precariedad laboral desde hace una década. Y por ese motivo, se muestran cada vez más centrados en su propia supervivencia. La sensación general que expresan es que el horizonte sigue bloqueado para muchos jóvenes, a pesar de la reforma laboral.
Además, la precariedad sigue siendo muy elevada en el primer empleo: en 2023, un 20 % de jóvenes se incorporó sin contrato y/o con remuneraciones muy escasas.
La inflación desbocada también es motivo de una clara preocupación. Mientras que el índice de precios al consumo se ha incrementado en un 16,7 %, el salario de las personas jóvenes lo ha hecho en un 8,38 % hasta 2023.
Así, según recoge el propio Ministerio, después de décadas de propaganda ideológica subvencionada desde los medios de comunicación, los centros escolares y los programas de políticas públicas, las los jóvenes españoles se rinden ante la evidencia de sus dificultades auténticas en materia económica, de vivienda o de salud mental, y comienzan a dar la espalda a otras consignas y entramados que ya no consiguen distraerles de sus problemas reales.