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El número de conductas sexuales de riesgo se dispara con el consumo de alcohol y drogas

El número de conductas sexuales de riesgo se dispara con el consumo de alcohol y drogasEP

El 70 % de los jóvenes ha mantenido relaciones sexuales estando borracho o con una pareja ebria

Casi 3 de cada 10 encuestados por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción reconoce haber consumido drogas antes de mantener un encuentro sexual en el último año

El 70 % de los jóvenes ha mantenido relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol o con una pareja en estado de ebriedad, según un estudio de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción-Juventud sobre el consumo de sustancias y las relaciones sexuales juveniles, presentado este miércoles.

El informe Consumo de sustancias y relaciones sexuales juveniles: evidencias desde una perspectiva cuantitativa y cualitativa, para el que se ha encuestado a 1.200 jóvenes de entre 16 y 29 años, muestra que el 9 % de los varones ha aprovechado «bastantes veces» la ebriedad de una persona para ligar, y casi el 5 % lo hace «mucho».

En cómputos globales, el 66 % de los jóvenes rechaza haber aprovechado el consumo de alguna sustancia por parte de su pareja sexual para tener relaciones íntimas, aunque las mujeres confiesan asumir habitualmente el peso de frenar y dicen sentirse responsables de poner límites y evitar situaciones incómodas, según ha explicado Anna Sanmartín, directora del centro Reina Sofía de FAD-Juventud.

Relaciones bajo los efectos del alcohol

El 37,2 % de los hombres jóvenes aprovecha que otra persona ha consumido alcohol o drogas para intentar tener relaciones sexuales o «liarse» con ella. Asimismo, el 28,6 % del total (casi 3 de cada 10) ha consumido alguna vez «sustancias diferentes al alcohol» antes de tener un encuentro sexual.

Sea cual sea la sustancia ingerida, la mayoría opina que su impacto en el sexo es negativo, aunque reconocen ciertas ventajas, como «atreverse más» (19,7 %), «sentir más placer» (19,3 %) o «mayor diversión» (19,3 %).

Para el 25 % de los jóvenes, el alcohol es un elemento importante en su ocio festivo y se consume, principalmente, para desinhibirse. Además, el 5 % menciona el consumo de otras drogas en espacios y tiempo de ocio.

A pesar del notable consumo, el 72 % de los jóvenes declara tener un «conocimiento bueno o muy bueno» sobre las drogas y sus efectos, pese a que las dos fuentes de información principales son Internet y las amistades.

Del mismo modo, el 90 % declara poseer «buena o muy buena» información sobre sexualidad, aunque en torno a la mitad considera que no ha recibido una educación sexual de calidad, ni por parte de su familia ni en su centro escolar.

Prácticas de riesgo normalizadas

A pesar de que son conscientes de los efectos de las drogas, y que son perfectamente conocedores de los métodos anticonceptivos, según el estudio la mayor parte de los jóvenes llevan a cabo prácticas de riesgo para ellos mismos o para la pareja con la que mantienen relaciones, o prácticas que derivan en la muerte de un recién nacido, como en el caso del aborto.

Así, el informe de la FAD-Juventud reconoce que prácticas como mantener relaciones sexuales sin usar anticonceptivos de forma habitual es algo que confiesa el 51,5 % de los encuestados. Y argumentan, mayoritariamente, la búsqueda de un mayor disfrute de la experiencia (en el caso de los chicos) o la confianza con la pareja (en el caso de ellas).

También tiene que ver su percepción del riesgo de contraer una infección de transmisión sexual (ITS), algo que para el 44 % no supone ningún riesgo en sus relaciones sexuales, a pesar del incremento exponencial de este tipo de enfermedades e infecciones en los últimos años.

Más embarazos no deseados y abortos

Como resultado, el 12 % de los jóvenes de entre 16 y 29 años ha tenido al menos una ITS y casi el 20 % de los jóvenes en esa misma franja de edad ha experimentado un embarazo no deseado –aunque el informe no matiza si el embarazo llegó a término o si el bebé fue abortado–.

Estos porcentajes se incrementan considerablemente entre los que consumen alcohol y otras sustancias de forma habitual. Así, si entre los que no consumen sustancias la proporción media de ITS es del 4,8 %, para los que sí lo hacen sube hasta el 18,7 % en el caso del alcohol y hasta el 30,2 % en el caso de las drogas.

En lo que respecta a los embarazos no deseados, mientras que la proporción media de quienes no consumen alcohol ni drogas es del 4,6 %, para los que toman alcohol es del 20,6 % y los que utilizan drogas es del 33,3 %.

«La responsabilidad contra el placer»

«La responsabilidad pierde contra el pacer, especialmente en contextos de ocio», ha lamentado Sanmartín.

Por su parte, la subdirectora de adicciones del Ayuntamiento de Madrid, Beatriz Mesías, ha resaltado los diferentes factores que afectan a los adolescentes, los cuales pueden ser individuales (predisposición genética o mala gestión de las emociones), de grupo (presión de grupo), familiares (incapacidad de establecer normas) o ambientales (poca motivación ocupacional).

Mesías ha abogado por una prevención que tenga en cuenta transversalmente todos esos factores y preste una atención temprana «cuanto antes», basada en ofrecer aprendizajes y herramientas.

Respuestas desde la ideología

Frente a esta propuesta transversal, no han faltado en la presentación dos proposiciones que insisten en la misma receta ideológica que lleva décadas aplicándose. Así, Anna Sanmartín, directora del centro Reina Sofía de FAD-Juventud, ha pedido «tener en cuenta la perspectiva de género» para abordar estos problemas.

Y en esta línea, Graciela Silvosa, consejera técnica del Plan Nacional sobre Drogas, ha subrayado la necesidad de «trabajar las masculinidades malentendidas o tóxicas», que, en sus palabras, «aparecen en espacios de ocio y recreativos».

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