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La regresión infantil afecta a 1 de cada 5 niñosUnsplash

Regresión infantil: qué es y cómo puedes apoyar a tu hija o hijo pequeño

Esta situación es bastante frecuente durante las etapas iniciales de crecimiento en los niños pequeños

La crianza de los hijos no es una tarea fácil ni viene con instrucciones. A lo largo de los años, surgen retos y obstáculos que dificultan esta labor.

Existe un comportamiento llamado «regresión infantil» que consiste, como su propio nombre indica, en regresar a actitudes propias de etapas anteriores, dejando de hacer cosas que ya estaban aprendidas. Por ejemplo: volver a pedir el chupete, no querer dormir solo en su cama y preferir ir a la de los padres, o tener problemas con el control de esfínteres. A pesar de parecer un problema grave, esta situación es muy común entre los niños.

¿Por que ocurre este fenómeno?

Los niños pequeños suelen experimentar estas regresiones en momentos de cambios importantes o cuando se enfrentan a situaciones nuevas que les generan inseguridad.

Es muy habitual observar esta reacción, por ejemplo, cuando llega un nuevo miembro a la familia, cuando inician la etapa escolar o ante cualquier situación que les provoque estrés.

Es importante entender que este es un comportamiento normal y temporal, que suele durar unas semanas. Por ello, asimilar lo que ocurre ayudará a gestionarlo de manera paciente y con cariño.

En algunos casos, la regresión no es originada por un cambio externo, sino que puede aparecer durante momentos clave del desarrollo. Un niño podría retroceder en su conducta mientras desarrolla habilidades nuevas, como aprender a hablar o a caminar. Esto ocurre porque estas nuevas destrezas pueden resultar emocionalmente demandantes, provocando que el niño recurra a conductas anteriores como forma de afrontar el desafío.

Tipos de regresiones comunes

Regresión del control de esfínteres.
Regresión en el sueño.
Regresión en el habla.
Ansiedad por separación.

Cómo manejar la situación

Es completamente normal que, como padre o madre, se sienta frustración. Por eso, conviene recordar que estos episodios son temporales. Con el apoyo adecuado, los niños consiguen superarlos sin complicaciones. A continuación, algunas recomendaciones:

Mantener la calma y ser paciente: si un niño percibe ansiedad en los padres, su inseguridad puede aumentar. También es importante evitar gritar o culpar al niño.
Reforzar las rutinas: mantener una rutina diaria tiene un impacto positivo al proporcionar estabilidad y tranquilidad.
Elogiar los avances: el refuerzo positivo fortalece su confianza y les motiva a seguir con sus progresos.
Apoyo emocional: en algunos casos, la regresión puede estar causada por una carencia de atención o afecto. Dedicar más tiempo al niño, mostrarle cariño y escucharlo puede ayudar a reducir su estrés.

Si el episodio de regresión se prolonga más de unas semanas, o se acompaña de otros factores preocupantes, como cambios significativos en el comportamiento, se recomienda consultar con un especialista.

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