El consumo de drogas o un consumo excesivo de alcohol es un problema para la pareja
Consultorio Familiar
Me preocupa que el novio de mi hija bebe demasiado alcohol: ¿Qué puedo hacer?
El orientador, conferenciante, escritor y mediador familiar José María Contreras Luzón responde a las preguntas de los lectores de El Debate, en este caso, sobre las adicciones en la pareja
Una de mis hijas se ha echado novio. Me parece un chico majo, con buen porvenir profesional y con una cierta formación. Pero me preocupa una cosa. Yo creo que bebe demasiado alcohol, sobre todo cuando salen por ahí de fiesta. A eso no le da mucha importancia mi hija, pero yo creo que está equivocada. ¿Me puede dar argumentos para hablar con ella?
En un amplio segmento de la juventud, se identifica la diversión con drogas y alcohol. Nadie negará que estos hábitos estén teniendo una influencia grande en las relaciones de pareja y en la agresividad que se sufre en muchas.
En el noviazgo, se puede estar conociendo a una persona y quizás no darnos cuenta de la importancia con que estos hábitos de vida influirán en su conducta futura.
Cuántas veces, en la orientación familiar, me viene alguien diciendo que se ha casado con una persona que no sabía que era adicta al alcohol. Porque, en realidad, «bebía lo que los demás, lo que todo el mundo». Eso me comentaba una mujer, no hace mucho.
Vamos, que hacía «lo normal». Mejor dicho, lo frecuente.
Lo normal es lo que se atiene a una norma, lo frecuente es lo que hace la mayoría.
Lo que de novios aparece como una forma de divertirse, una vez casados, esas conductas empiezan a presentarse como negativas e insoportables en la relación.
Antes formaban parte de la diversión, ahora forman parte de la vida cotidiana.
Nadie, por lo general, te va a decir: «Oye, tu novio o tu novia bebe más de la cuenta, bebe mucho». No es políticamente correcto. Además, los baremos sociales están dislocados.
Se puede decir, sin temor a equivocarse, que muchos de los jóvenes que beben, lo pueden estar haciendo en una cantidad excesiva para su salud y negativa para el futuro de una relación. No hablemos ya si de por medio hay otras drogas, como los porros o la cocaína.
Y con una persona que esté enganchada a drogas o a nuevas adicciones, del tipo que sean, es imposible llevar una convivencia que tenga una cierta normalidad. Mucho más formar una familia estable, con las responsabilidades que conllevan el cuidado del matrimonio y de los hijos.
Una persona sin voluntad no es libre para querer. Cuanta más adicta sea a sustancias o hábitos que le cambian su forma de ser, pensar o comportarse, más difícil se le hará querer; y más difícil será la convivencia
Una persona que reúna esas características en muchos casos está incapacitada para querer; porque se le hace muy difícil, si no imposible, amar al otro por encima de su adicción.
Tengamos en cuenta que uno de los componentes del amor es la voluntad, junto con la inteligencia y el sentimiento.
Una persona sin voluntad es una persona que no es libre para querer. Cuanta más adicta sea a sustancias o hábitos que le cambian su forma de ser, de pensar, de comportarse, y cuanto más incapaz sea de liberarse de estas sustancias, más difícil se le hará querer y ser responsable; y más difícil será, por tanto, la convivencia.
Me he encontrado con personas que no quieren reconocer el problema que tienen sus novios porque, en el fondo, se dan cuenta de que si lo reconocen tendrían que afrontar y sanar el problema, o tendrían que dejarlos, y no quieren. Están en esa etapa en que uno cree que puede con todo.
Ese es uno de los grandes problemas que se dan en el noviazgo cuando hay que tomar la decisión de dejar al otro. Se cree que cambiará, que podremos cambiarle nosotros, o que no tiene tanta importancia. Pero con ese argumento se está uno engañando mismo. Sí, la tiene, y mucha. Y nadie logra cambiar a otra persona, si esa persona no quiere cambiar por sí mismo.
Con todo lo que sea una adicción, sea al alcohol, a las drogas o a la pornografía, o se planta uno ante ello, o terminará por aparecer, antes o después, en el matrimonio futuro. Y hará un daño enorme.
Muchos de los fracasos matrimoniales de los próximos años se están fraguando en nuestros días. Y no nos quepa la menor duda de que muchas de las causas tienen relación con lo que estamos comentando.
- José María Contreras Luzón es escritor, conferenciante y asesor personal y familiar. Su email para consultas de pareja y familia es: conluz2000@gmail.com