Una mujer embarazada pasando la fregona
Cómo elegir el tipo de fregona que necesitas para tu casa, según cómo sea tu hogar
Las tareas domésticas no sólo sirven para mantener el hogar limpio, sino también un ambiente familiar ordenado y feliz. Y la fregona es un básico. Pero ojo, porque cada tipo de mocho tiene su propia misión
Puede que sea uno de los mayores inventos que España ha dado a la humanidad. Y no, no nos referimos ni al autogiro de Juan de la Cierva, ni al submarino de Isaac Peral: hablamos de la fregona.
Aliada indispensable en las tareas domésticas –esas que ayudan a mantener no sólo la casa limpia, sino también un ambiente familiar ordenado y feliz–, no hay casa que no cuente con, al menos, una.
Pero ojo, porque no todas las fregonas sirven para todo, y no todo el mundo sabe distinguir el tipo de mocho que necesita de entre todos los que se encuentran en cualquier tienda.
Porque el suelo del salón, la cocina o el baño tienen necesidades distintas, y no es lo mismo limpiar una casa con perro y niños, que un piso pequeño sin mascotas.
Elegir bien la fregona ahorra tiempo y dinero, protege el suelo y cuida mejor del hogar y de los que viven en él. Por eso, te presentamos la guía definitiva para elegir la que necesita tu casa. Una pista: los diferentes colores no suelen tener nada que ver con su uso... pero a veces sí.
1. Fregona de algodón: suelos rústicos y mucha agua
Es la «fregona de toda la vida»: tiras o mechones de algodón grueso, muy absorbente, ideal para baldosas rústicas, terrazos o patios.
Ventajas: Absorbe mucha agua y arrastra bien la suciedad «gorda».
Inconvenientes: Pesa más, tarda en secar y suele soltar pelusilla.
No es la mejor opción para parquet o el suelo laminado, porque deja demasiada humedad.
2. Fregona de tiras de microfibra: la más versátil para familias
Es la más habitual hoy: de tiras finas ogordas de microfibra, a veces con forma de «nudos».
Ventajas: Ligera, se escurre muy bien, atrapa polvo y pelo (perfecta si hay mascotas) y deja menos marca.
Ideal para gres, porcelánico, suelos vinílicos, laminados y parque flotante, siempre bien escurrida.
Inconvenientes: Las que tienen tiras finas son mejores para el día a día, pero se desgastan antes; las de tiras gordas o nudos soportan limpiezas más intensas, pero absorben más agua.
3. Fregona de tiras con banda áspera: cocinas y manchas difíciles
Algunas fregonas combinan tiras lisas con una zona más áspera en la cabecera (como una lija suave).
Ventajas: Están pensadas para cocinas y zonas de mucho tránsito, donde hay grasa o manchas pegadas, porque la parte áspera puede «raspar» ligeramente la suciedad.
Inconvenientes: No conviene usarlas a fondo en suelos delicados (maderas blandas, mármol muy pulido...) porque, con presión, pueden matizar el brillo.
4. Mopas planas de microfibra: para suelos delicados y limpieza rápida
Son las mopas rectangulares, con una «bayeta» de microfibra plana que se engancha al soporte.
Perfectas para parquet y laminado, cuando se quiere limpiar con muy poca agua.
Ventajas: Van muy bien en casas con bebés gateando o alérgicos, porque se combinan con barrido en seco y fregado muy ligero.
Inconvenientes: Requieren un poco más de técnica, pero permiten llegar mejor a esquinas y debajo de muebles.
Qué dice el color de la fregona
Aunque exija tener dos tipos de cabezales diferentes, es recomendable tener distintos tipos de fregona para evitar mezclar zonas como baños y cocinas.
Por eso, en limpieza profesional se suele usar un código de colores (tanto de cabezales, como de paño) bastante habitual, que también puede encontrarse en las casas:
Rojo: inodoros y zonas de WC.
Azul: lavabos y superficies de baño.
Verde: cocina y zonas de comida.
Amarillo: resto de estancias.
En casa, las marcas no siguen siempre la misma norma, pero la idea es esencialmente la misma: tener una fregona sólo para baños (aunque sea el mismo modelo, de otro color), otra para cocina y otra para el salón y las habitaciones. Así se evitan «viajes» de gérmenes de una estancia a otra.
Qué elegir según tu casa
Piso familiar con niños y mascotas: Mopa plana o fregona de tiras de microfibra para el uso diario. Y una fregona más «guerrera» (microfibra con banda áspera) para cocina y zonas de comida.
Casa con parquet o tarima delicada: Mopa plana de microfibra, bien escurrida, y producto específico para madera. Evita las de algodón o el mocho empapado, porque demasiada agua hincha y estropea la madera.
Suelos rústicos, terrazos o exteriores: Fregona de algodón o de tiras gordas, que aguante mucha agua y suciedad.
Al final, la fregona ideal no es la más cara, sino la que mejor se adapta al suelo, al ritmo de la familia y a ese pequeño objetivo doméstico que lo cambia todo: poder caminar por casa… y que huela a limpio.