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HorizonteRamón Pérez-Maura

Navajazos en Moncloa

Para que baje el precio de la vivienda habría que facilitar las condiciones para construir. No buscar que quien pone una vivienda en alquiler gane menos. Pero ya sabemos que a esta patulea de extrema izquierda que nos somete lo de ganar dinero le parece intolerable

Ya se sabe que no hay nada que huela más a campaña electoral que la irrupción de la vivienda en el debate político. El lunes vimos a Sánchez ir a poner en marcha el derribo de Campamento, en el arranque de la carretera de Extremadura. Y se atribuyó el mérito de ese proyecto. Me produjo cierta melancolía. Allí, en Campamento, se celebró el juicio por el golpe de Estado del 23F entre febrero y junio de 1982. Entonces la Justicia era más expedita que hoy en día. Y recuerdo comentarios de que había intención de acabar cerrando esos cuarteles.

Al fin, el proyecto de urbanizar Campamento se puso en marcha en 1990. Yo era un recién llegado a la redacción de ABC y recuerdo al redactor jefe de Madrid, César de Navascués, hijo de César González-Ruano, discutiendo con Luis María Anson sobre el plan urbanístico que todavía estaba en parihuelas. Cómo sería la cosa que el protocolo de cesión de esos terrenos lo firmarían hace 20 años el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón y el ministro de Defensa, José Bono. Y hasta ahora no se ha puesto en marcha. El derribo. Vamos, que incluso en este proyecto, las probabilidades de que Pedro Sánchez contemple la colocación de la primera piedra antes de las próximas elecciones son francamente escasas. Salvo que, muy propio de su forma de actuar, se hagan la foto de la colocación de la primera piedra antes de terminar de derribar todo lo que allí hay abandonado.

El fervorín de la vivienda vuelve regularmente, aunque los avances no se vean por ninguna parte. A mí me ha llamado la atención el anuncio de Sánchez de no cobrar el IRPF a los caseros que no suban el alquiler a los inquilinos. Es lo más parecido a una medida liberal que he visto nunca a los gobiernos de Pedro Sánchez. Aunque tampoco estoy muy seguro de que, en este contexto, tenga utilidad. Para que baje el precio de la vivienda habría que facilitar las condiciones para construir. No buscar que quien pone una vivienda en alquiler gane menos. Pero ya sabemos que a esta patulea de extrema izquierda que nos somete lo de ganar dinero le parece intolerable. Que una persona compre a lo largo de su vida un piso y lo ponga en alquiler para complementar su pensión les convierte en algo que ahora llaman «tenedores», que es poco menos que un atracador.

Pero lo que más me interesa de esta medida es la reacción que ha provocado en nuestros comunistas. Irene Montero ha llegado a decir que hay que hacer arder las calles por esta iniciativa del Gobierno. Y Sumar se ha vuelto en contra de la iniciativa del PSOE. Desde el Gobierno se dice que no importa la posición de Sumar porque el de Vivienda no es uno de sus ministerios. Así estamos. Ya no tienen inconveniente en reconocer que hay dos gobiernos. El de los ministerios de Sumar y el de los ministerios del PSOE. Si eso no es estar a navajazos dentro del Gobierno de la nación, que venga Dios y lo vea.

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