Y ahora, las tropas a Palestina para ayudar a los terroristas
Mientras nos dedicamos a promover la paz en el mundo, conseguimos que apenas se hable del barrizal en que ha convertido este presidente del Gobierno a la política española
Hubo un primer momento tras la entrada en la OTAN que demostrábamos un enorme interés en tener nuestras tropas en misiones de paz en cualquier lugar del mundo. Era como si todavía pesara el 23F y quisiéramos tener a nuestros ejércitos ocupados en otras zonas del planeta.
Luego ya hubo que empezar a desempeñarse en zonas más cercanas y de mayor interés directo para España. El ejemplo de la Guerra de los Balcanes en la década de 1990 es un caso perfecto donde nuestro Ejército de Tierra y nuestra Fuerza Aérea hicieron una gran labor generalmente reconocida. Como decíamos ayer, ahora Sánchez ha tenido la idea de adelantarse a un hipotético alto el fuego en Ucrania y decir que enviará tropas allí cuando se produzca. Dios quiera que sea pronto ese alto el fuego, aunque lo dudo.
Más sorprendente fue el anuncio ayer ante la Conferencia de Embajadores de que también enviaremos tropas de interposición a Palestina. No paramos de mejorar. Como no le hemos tocado los perendengues lo suficiente al Estado de Israel (no a Netanyahu, al Estado de Israel) ahora anunciamos a los cuatro vientos que queremos enviar tropas allí para interponerse ¿entre Israel y? No parece haber un enfrentamiento armado entre la Autoridad Nacional Palestina y las Fuerzas de Defensa Israelíes que amerite la participación de otras fuerzas armadas. Así que la única opción es Gaza, donde todavía está por llegar la rendición del grupo terrorista Hamas, señor de esas ruinas.
Cuando se despliega una fuerza de interposición, esta tiene que mantener una línea de comunicación con las partes en conflicto. Así que la presencia de esa fuerza de interposición española necesariamente otorgaría cierto grado de legitimidad a los terroristas de Hamas. Que supongo que es lo que en el fondo quiere Pedro Sánchez. Porque su intento en los últimos días de lograr convertirse en el adalid anti Trump está teniendo un éxito muy limitado. Especialmente porque a estas alturas casi nadie se chupa el dedo. Pretender denunciar lo hecho con el narcotraficante y torturador Nicolás Maduro tiene un recorrido muy escaso. Así que prefiere volver al terreno bien conocido de Gaza. Cree que le puede devolver el protagonismo, aunque a estas alturas ni Barbie Gaza sale ya en los informativos.
Sánchez se dedica ahora a anunciar el envío de tropas a destinos para los que todavía no han sido solicitados ni por la ONU. Porque supongo que una fuerza de interposición debería ser promovida desde Naciones Unidas. Pues ya no. A lo que se ve, esas funciones las asumen ahora Sánchez y su secretario Napoleonchu.
Y mientras nos dedicamos a promover la paz en el mundo, conseguimos que apenas se hable del barrizal en que ha convertido este presidente del Gobierno a la política española. Y, supongo, que con un argumento muy sólido: que debemos mirar a Ucrania y Gaza porque ellos están mucho peor que nosotros. Es cierto que lo están. Pero yo, sinceramente, no me creo la bondad de las intenciones de Sánchez. Dejo esa fe a sus fieles bien creídos.