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HorizonteRamón Pérez-Maura

Cuando proscribes la Verdad, pavimentas el camino al infierno

La mentira era el arma de acción fundamental en las dictaduras comunistas de todo el mundo. Y de otras tiranías no necesariamente marxistas. Hoy hay muchos totalitarismos cuya única ideología es hacer ricos a quienes ostentan el poder. Sin ir más lejos, Venezuela. También ellos emplean la mentira

La UCI de un hospital tiene dos grandes ventajas: con un poco de suerte sales mucho mejor de lo que entraste y tienes un tiempo casi infinito para concentrarte en un libro si tu estado de salud te lo permite. Unos alifafes que estoy dejando atrás me han tenido hospitalizado unos días, parte de los cuales pasé en esa unidad clínica, provisto de un libro fascinante.

El pasado 9 de junio fallecía uno de los grandes de la novela de acción, Frederick Forsyth, y en estas páginas le rendimos tributo con su obituario El autor de «Chacal» y mucho más. Ahora se ha publicado –por el momento en inglés– su novela póstuma Revenge of Odessa (La venganza de Odessa) en la que figura como coautor el también novelista de acción Tony Kent. Yo sospecho que algo más que coautor, pero eso no es muy relevante.

La novela es la segunda parte de Odessa, publicada por Forsyth con enorme éxito en 1972. En ella se narraba cómo seguía existiendo una agrupación paramilitar nazi de ese nombre que intentaba crear las condiciones para recuperar el poder en Alemania. Esta secuela tiene la misma temática contextualizada en el momento político actual: el terrorismo islamista, la Presidencia de los Estados Unidos, el auge del populismo en Europa –por el que no se demuestra ninguna simpatía pese a haber sido Forsyth siempre un euroescéptico radical– y en general un mundo que no está muy claro hacia dónde va.

Se puede leer perfectamente este libro sin haber puesto el ojo en el primero. El protagonista de aquel era un periodista llamado Peter Miller que fue quien desenmascaró Odessa. En esta nueva historia, un nieto de Miller, George, es también periodista. Acude a cubrir un espantoso atentado terrorista islamista en un estadio alemán y al ir al hospital a ver víctimas tiene un encuentro fortuito con otro paciente, víctima de un principio de demencia, que le llevará a descubrir muy pronto que Odessa nunca desapareció del todo y es hoy más fuerte que nunca.

En las primeras páginas del libro, George Miller recuerda una máxima que su abuelo lleva toda la vida inculcándole: When you outlaw the truth, you pave the road to hell. Cuando proscribes la Verdad, pavimentas el camino al infierno. Me parece que es difícil decir más con menos palabras. Es un principio que se puede aplicar en cualquier lugar del mundo. Y lo más triste es que creo que hoy es un apotegma de enorme valor en esta España de nuestras penas.

No hay un país entre las democracias occidentales en el que la mentira se esté imponiendo sobre la Verdad con más fuerza que España. «La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira», según mi llorado Jean François Revel (El conocimiento inútil. Planeta 1989). La mentira era el arma de acción fundamental en las dictaduras comunistas de todo el mundo. Y de otras tiranías no necesariamente marxistas. Hoy hay muchos totalitarismos cuya única ideología es hacer ricos a quienes ostentan el poder. Sin ir más lejos, por eso ha sido capturado Nicolás Maduro. También ellos emplean la mentira. Pero sólo en una democracia cada vez más deteriorada como España vemos el uso de la mentira desde el poder con un desparpajo infinito.

Quien hace un uso así de la mentira cree que no hay Verdad y, consciente o inconscientemente, nos está llevando a un infierno en que no hay Estado de derecho y por lo tanto no hay verdadera libertad. Porque mi libertad está delimitada por la que ese Estado de derecho reconoce a mis conciudadanos. Y cuando hasta el Poder Judicial es puesto en el objetivo es porque no se quiere permitir que se conozca la Verdad. Guste o guste.

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