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Mujeres y hombres viven la intimidad de forma distinta

Mujeres y hombres viven la intimidad de forma distintaGetty Images

Consultorio Familiar

¿Por qué nos piden a las mujeres que vivamos la sexualidad como los hombres, y no al revés?

El orientador, conferenciante, escritor y mediador familiar José María Contreras Luzón responde a las preguntas de los lectores de El Debate, en este caso, sobre la diferente manera de vivir la afectividad.

Cuando veo películas o series y salen escenas sexuales, siempre pienso que están diseñadas para que las mujeres vivamos la sexualidad como los hombres. Y cuando escucho a otras mujeres, que dicen defendernos, el mensaje es el mismo: vivir la sexualidad enfocadas en el placer, sin culpa, etc. A mí esto me genera ansiedad, porque mi marido y yo no vivimos la intimidad de la misma manera y no sé por qué debo imitarle yo a él, y no al revés. ¿Qué me puede decir? Gracias por su sección en El Debate.

Tiene usted razón. Una de las exigencias de la cultura de nuestros tiempos es pedir a la mujer –en ocasiones, exigir– que se comporte como el hombre en el terreno sexual. Y peor: exigir que a los dos les guste el sexo por el sexo.

Pero es que si antropológicamente no somos iguales, ¿cómo vamos a reaccionar igual? Por ejemplo, el hombre, comúnmente, se excita por la vista. La mujer, no. Por lo general, el proceso en el hombre es vista, cuerpo, corazón; en la mujer es oído (y otros sentidos), corazón, cuerpo. Además, la mujer necesita mayor preparación que el hombre. Y pedirle que el sexo por el sexo le sea atractivo, así, de entrada, es obligarla a sentir algo que no siente. También muchos hombres lo rechazan y no quieren mantener relaciones si no hay un vínculo afectivo o un compromiso.

La cuestión es que esa falta de deseo hace que muchas mujeres se sientan, erróneamente, «raras» o distintas al prototipo de mujer que dicta la cultura actual. Porque a ellas «no les pasa eso». En muchas series y películas se ve un comportamiento, como usted me dice, en el terreno de los afectos y de la sexualidad, que no se corresponde con el de la mayoría de las mujeres.

Le pongo un ejemplo: en muchas series se ven escenas donde se da a entender que ellas no pueden aguantar el deseo. ¿Eso de verdad pasa? Yo lo he hablado en consulta con muchos matrimonios y, riendo, me dicen que nunca les ha pasado una cosa así. Ni a ellas ni a ellos.

Al contrario, los matrimonios reales te cuentan que la mujer necesita una preparación de su marido (llamadas, cariño, atención...) para que se le manifieste el deseo y, así, sentirse queridas y llegar a tener relaciones satisfactorias (que no sólo tienen que ver con el placer).

¿Entonces, qué se pretende? ¿Qué se busca al mostrar ese deseo forzado? No lo sé. Pero, por lo que veo en muchas parejas en consulta, se le está obligando a la mujer a imitar al hombre, y especialmente al hombre inmaduro, irreflexivo e incapaz de controlarse. Y es necesario alertar de que hay mujeres que no lo resisten y, como consecuencia, les está produciendo una inseguridad grande en lo más íntimo, que genera una gran insatisfacción personal.

La inseguridad va a más cuando el hombre también se ha creído esa imagen distorsionada, y le reprocha su falta de emoción y de interés. Algo que genera el efecto contrario: la mujer rehúye aún más tener intimidad.

Hay una pregunta de fondo: ¿Por qué no se obliga al hombre a comportarse, en lo sexual, como lo hace la mujer? Pienso que, sencillamente, no se conseguiría el objetivo final, que es corromper a la persona y, de camino, a la familia.

No hay que ser ingenuos. Si la mujer y el varón dejan de comportarse como lo que cada uno es, se produce tal desorden dentro de la familia que esta no puede cumplir con su misión. Sólo mirando alrededor podemos comprobar la veracidad de lo que se dice.

No hay que ser ingenuos. Si la mujer y el varón dejan de comportarse como lo que cada uno es, se produce tal desorden dentro de la familia que esta no puede cumplir con su misión.

Comportarse de forma habitual como uno no es, antes o después, también hace que se termine sufriendo.

«Dios perdona siempre, el hombre algunas veces, la naturaleza nunca», se decía en mi facultad de Biológicas. Por eso, comportarse tal como uno debe genera mucha paz y seguridad en el ser humano.

Conozco, no a uno, sino a varios matrimonios jóvenes que están en terapia para volver a poder tener relaciones, por la imposibilidad de la mujer a tenerlas ante las exigencias que había tenido en el pasado.

La libertad, el respeto a la persona y a la forma de ser del otro son manifestaciones del cariño. Lo demás no es amor: es buscarse a sí mismo.

José María Contreras Luzón es escritor, conferenciante y asesor personal y familiar. Su email para consultas de pareja y familia es: conluz2000@gmail.com

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