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¿El aburrimiento es síntoma de que la relación no funciona?

¿El aburrimiento es síntoma de que la relación no funciona?Getty Images/iStockphoto

Consultorio Familiar

«Después de un noviazgo de año y medio empezamos a aburrirnos: ¿es normal o es que debemos dejarlo?»

El orientador, conferenciante, escritor y mediador familiar José María Contreras Luzón responde a las preguntas de los lectores de El Debate, en este caso, sobre cómo evitar el desencanto durante el noviazgo

Llevo año y medio saliendo con un chico y el noviazgo creo que va bien. No es una relación tormentosa ni tóxica, como otras que conocemos. Pero después de este tiempo empezamos a aburrirnos. De hecho, empezamos a tener cada vez más desencuentros y, por cosas cada vez más pequeñas, nos venimos abajo. No queremos que nos pase, pero nos pasa. ¿Es normal? ¿Qué podemos hacer?

En el terreno de las relaciones de pareja, especialmente entre gente joven o poco madura, con frecuencia, hay mucho desencanto.

Uno de los dos (normalmente suele ser la mujer, pero cada vez hay más hombres que buscan lo mismo) quiere una relación en la que pueda haber romanticismo, compromiso, y al otro les cuesta más una relación comprometida.

«Para mi novio nuestra relación consiste en disfrutar y que lo estemos pasando bien. Y cuando esto no ocurre, empezamos a tener problemas»: así se expresaba una chica entre sollozos en una conversación que tuve con ella hace poco.

«Hay veces –continuaba ella– en que no se puede pasar bien, el estado de ánimo no acompaña, un plan no sale, o porque él tiene ganas de ir al cine y yo de hacer otra cosa. ¡Por muchas cosas! Pero eso no quiere decir que la relación no funcione, ¿no?». Le di la razón.

En una relación, los sentimientos no funcionan de una manera constante. Uno de los dos generalmente es más maduro en ese terreno, los entiende mejor y los vive con más intensidad. Frecuentemente, suele ser la mujer la más madura, pero como digo, cada vez hay más mujeres inmaduras y más hombres que se cansan de tanta superficialidad.

El caso es que muchas de las incomprensiones que se dan en el noviazgo tienen como causa la menor educación emocional de uno de los dos.

La capacidad de compromiso de las personas tiene que ver con sus valores, con su formación, su responsabilidad, con su lucha por ser mejores. La capacidad de frustrarse también tiene que ver con lo anterior. Una persona débil, floja, inmadura, sin hacer, se frustrará con casi todo. No será capaz de resistir nada que no vaya como ella quiera.

Esta es la causa más común de sufrimiento en las relaciones de personas inmaduras. Su inmadurez, o la inmadurez del otro, generan relaciones muy débiles, muy poco comprometidas, relaciones que solo se sostiene por unas emociones débiles y superficiales, cuando no confusas.

Hay parejas que creen que dándose en el terreno de la afectividad y la sexualidad todo lo que el otro les pide van a hacer que el más flojo se comprometa más. Es un error muy frecuente.

La madurez y el compromiso no vienen por dar, sino, en este caso, por hacer esperar. La madurez aparece cuando una persona es capaz de ir contracorriente en sus sentimientos y deseos y esa situación la vive de una manera natural. Sin frustraciones ni lamentos.

El compromiso va apareciendo en la persona en la medida en que uno hace lo que debe, aunque le cueste, aunque los sentimientos y las ganas no le correspondan.

Por tanto, como se ha dicho, pensar que se va a crear compromiso solo por dar, sin exigir, es una ingenuidad.

Hay que procurar conocer a la persona, que para eso está el noviazgo. Saber cómo piensa, que valores tiene, si está dispuestos a sacrificarse por que esa relación continúe, o simplemente le gusta tu cuerpo. Y todo esto requiere tiempo. Si no se lucha por agradar al otro en cosas pequeñas (no estoy hablando de sexo), esa relación no va a funcionar. Si en un noviazgo no hay momentos que cuestan, incluso que cuestan mucho a veces, a esa relación le falta fundamento, base. En definitiva, le falta futuro.

Hay que procurar conocer a la persona, que para eso está el noviazgo. Saber cómo piensa, que valores tiene, si está dispuestos a sacrificarse por que esa relación continúe, o simplemente le gusta tu cuerpo.

Y esto no es sólo cosa de hombres inmaduros y mujeres que ceden al sexo. Porque al hombre también le gusta la emoción de una relación que va haciéndose poco a poco, incluso si tiene que ir adecuando sus sentimientos a los de la mujer cuando estos son más maduros. Y, ambos, acostumbrarse a la capacidad emocional de la persona con la que se quiere construir una familia.

Este proceso hace bonito un noviazgo y evita mucho sufrimiento. Es la forma de acertar y de ilusionar al otro.

En una relación así, el desencanto y el aburrimiento se evitan.

Por ultimo, no olvide que también hay que saber que dejar una relación cuando se vislumbra que no va a funcionar. También eso es madurez.

José María Contreras Luzón es escritor, conferenciante y asesor personal y familiar. Su email para consultas de pareja y familia es: conluz2000@gmail.com

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