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Por qué Sánchez no puede limitar el acceso a redes a los 16 años, medida que nos intenta vender otra vez

Pedro Sánchez intenta colar como novedosa una medida que ya está en trámite parlamentario y que, además, no se puede poner en práctica porque, ni tenemos herramientas digitales que lo permitan, ni lo han aceptado Instagram o TikTok.

Una adolescente, con su móvil

Una adolescente, con su móvilGetty Images / iStock

Un nuevo brindis al sol del presidente del Gobierno, esta vez desde la Cumbre Mundial de los Gobiernos en Dubái, para intentar poner el foco en una cuestión que preocupa en muchos hogares españoles: cómo limitar el acceso de los menores a redes sociales.

El presidente del Gobierno presenta como una novedad lo que ya recoge la Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, que lleva desde abril en trámite parlamentario y que, desde el origen, plantea dos problemas: cómo se certifica la edad y cómo se obliga a las empresas a que certifiquen la edad.

Aunque España había sido pionera en abordar esta cuestión e incluso se han llevado a cabo proyectos tecnológicos para desarrollar un sistema de verificación de la edad, el proyecto de Ley que se presentó en abril del año pasado para tramitarlo por la vía de urgencia, no termina de salir adelante, ampliación tras ampliación del plazo de presentación de enmiendas. El último, el 21 de noviembre. Y tampoco avanza el modelo de certificación de edad.

En el articulado de la Ley ya se recoge de manera expresa que la edad mínima para dar consentimiento para el tratamiento de datos personales y, por tanto, para el acceso a redes sociales, será de 16 años.

Pero la norma, aún no tramitada, se sigue topando con la negativa de las compañías suministradoras de contenido –Meta, con Instagram, o TikTok– a comprobar la edad real de los usuarios, y con la falta de un mecanismo digital acreditado por el Estado que permita saber si los usuarios son mayores de 14, de 16 y de 18.

Los avance para la verificación de la edad a través de la app del DNI digital (MiDNI) permiten discriminar si alguien es mayor de edad, pero no si es mayor de 16 años, porque el sistema no es accesible para menores de edad.

Los avances dados hasta ahora para la verificación de la edad a través de la aplicación del DNI digital (MiDNI) permiten discriminar si alguien es mayor de edad, pero no si es mayor de 16 años, porque el sistema no es accesible para menores de edad.

Los distintos trabajos llevados a cabo para generar una verificación de edad en menores, aunque muy desarrollados, se han quedado a medio camino. Pero aún así, queda el escollo de la falta de voluntad por parte de las suministradoras de contenidos –las dueñas de las redes sociales– que no quieren poner trabas a la llegada de nuevos usuarios, y menos aún de usuarios menores a los que es más sencillo enganchar y hacer adictos.

Huella de odio y polarización

A la medida de la prohibición de acceso a las redes por parte de los menores, Sánchez ha añadido el control de los contenidos para evitar lo que ha llamado la «huella de odio y polarización». En el proyecto de ley en tramitación parlamentaria ya hay algunas indicaciones sobre contenidos que inciten a la violencia y la exposición de motivos menciona los discursos de odio.

Ahora anuncia que quiere crear un sistema de rastreo de contenidos que considere polarizados. Ya en el mes de septiembre, durante el proceso de tramitación parlamentaria, el grupo de Vox en el Congreso se opuso a la Ley, entre otras razones, porque consideraba que podía ser utilizada como un mecanismo de censura.

La diputada de Vox por Cádiz, Blanca Armario, ha advertido de que el Proyecto de Ley Orgánica para la protección de los menores en entornos digitales «tiene un tufo a control político de Internet» y ha señalado que «pretende ser una palanca para que se pueda monitorear, censurar y manipular la información que circula en Internet y en redes sociales, buscando limitar la libertad de expresión e imponer matrices de opinión».

Así que Pedro Sánchez intenta colar como novedosa una medida que ya está en trámite parlamentario y que, además, no se puede poner en práctica porque, ni tenemos herramientas digitales que lo permitan, ni lo han aceptado redes como Instagram o TikTok.

María Solano Altaba es profesora de la Universidad CEU San Pablo e investigadora en ThinkOnMedia y Algorlit.

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