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La ELFAC tiene carácter consultivo ante la ONU

La ELFAC tiene carácter consultivo ante la ONUELFAC

Familias Numerosas de Europa reclaman reconocer a la familia en los Pilares de los Derechos Sociales de la UE

ELFAC, la Confederación Europea de Familias Numerosas, ha instado a la Comisión Europea este reconocimiento «por su papel y valor»

«Las grandes familias están desapareciendo y con ellas hermanos, hermanas, tíos, tíos, primos. Toda una red fuerte y de apoyo que no puede ser reemplazada por funcionarios estatales y amistades esporádicas está desapareciendo»: es la voz de alarma que ha lanzado ELFAC, la Confederación Europea de Familias Numerosas.

Y por ese motivo, esta entidad con Estatus Consultivo Especial ante la ONU y que reúne a 27 asociaciones familiares numerosas de 25 países europeos, ha reclamado a la Comisión Europea que incluya a la familia «entre los pilares de los Derechos Sociales de la UE».

ELFAC sostiene su petición en que el artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce que «la familia es la unidad grupal natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a protección por parte de la sociedad y del Estado». «Sin embargo –apostillan–, no hay lugar para la 'familia' entre los 20 pilares sociales europeos» reconocidos por la Unión.

La familia sólo importa «en lo salarial»

Estos pilares fueron recogidos en 2017 en un documento marco, común para todos los países de la UE y ratificado tanto por el Parlamento Europeo como por la Comisión y el Consejo, y que sólo refiere a la familia en el contexto salarial.

En concreto, cuando asegura que «deberá garantizarse un salario mínimo adecuado que permita satisfacer las necesidades del trabajador y de su familia en función de las condiciones económicas y sociales, y que al mismo tiempo salvaguarde el acceso al empleo y los incentivos para buscar trabajo. Deberá evitarse la pobreza de los ocupados».

Desde ELFAC lamentan que «las familias no tienen una narrativa muy buena en la Europa de hoy: solo leemos noticias de asesinatos, violencia y peleas intrafamiliares, como si la mayoría de las familias formadas por unos padres junto a sus hijos no fueran un lugar seguro –aunque las estadísticas digan que sí–, como si fuera mejor tener hijos sin pareja –aunque los estudios muestran el efecto dramático de las rupturas–, o como si el matrimonio fuera una forma inútil de prevaricación, aunque los datos demuestren lo contrario».

Apoyar a quien quiere tener hijos

Sin embargo, también recuerdan cómo «la familia sigue siendo el deseo número uno para los jóvenes, sigue siendo el mejor lugar para nacer y crecer, y sigue siendo la mejor forma de protección, como demostró la experiencia del confinamiento por el Covid».

En este contexto, ELFAC recuerda que «aunque parezcan una minoría, existen familias numerosas que son el hogar de más de una cuarta parte de los niños europeos». Un dato que demuestra cómo «incluso en la sociedad actual es posible tener hijos, e incluso más de uno».

Por ese motivo, «en tiempos de crisis demográficas, inseguridad, envejecimiento y soledad, ayudar y apoyar a quienes quieren tener hijos es una solución de sentido común».

Sostener a las «familias invisibles»

Además, han planteado a la Comisión una medida específica para el fomento de la natalidad: «Sostener a las familias con 5 o más hijos: no están en Eurostat, no están en las estadísticas nacionales (que sólo recogen más de tres o más de cuatro hijos), porque son muy pocos hogares; pero representan un gran número de niños, y ayudarles significa gastar muy poco con un gran intercambio de bienes».

La entidad lamenta que, actualmente, para los grandes hogares de Europa «no hay rebajas de impuestos personales para padres trabajadores, ni seguro de vida, ni manutención, ni ayudas a la vivienda, ni prestaciones para comprar transporte, ni una tarjeta familiar que garantice el acceso a actividades culturales, deportivas y de ocio».

«¿Cuánto costaría para un máximo de 100.000 hogares?», se preguntan desde la Confederación Europea de Familias Numerosas.

Y concluyen: «Nuestros hijos no son nuestros, sino un bien común precioso para toda la sociedad; son los futuros trabajadores, consumidores, líderes. Las familias, y en particular las familias numerosas, no son una carga para el Estado, sino sus bienes más preciados. Invertir en ellas significa invertir para el desarrollo económico, humano y social de la comunidad. Porque las familias son como diamantes… para siempre».

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