La frase que más desespera a los padres, según Rocío Ramos-Paúl, tiene explicación científica
La pregunta que más desespera a los padres de hijos adolescentes, según 'Supernany'
La popular divulgadora Rocío Ramos-Paul, conocida como «Supernanny», explica qué pueden hacer los padres ante esta situación tan corriente
Sucede prácticamente a diario en todos los hogares en los que hay adolescentes, casi siempre cuando los padres están ocupados y, con frecuencia, desde la otra punta de la casa.
El adolescente lanza su pregunta-bomba, una de las que más desesperan a los padres, que aún así le ofrecen una respuesta bastante precisa. Pero, apenas unos segundos después, el hijo o la hija asegura que la solución no sirve. La paciencia familiar entra entonces en zona de riesgo.
La escena resulta tan habitual que pocas casas con hijos en la turbulenta franja de la adolescencia parecen librarse de ella. Tiene su propio ritual, varias frases reconocibles y un desenlace que padres y madres conocen antes incluso de levantarse del sofá.
La psicóloga Rocío Ramos-Paúl, conocida por millones de espectadores como «Supernanny» gracias al programa televisivo con el que se convirtió en una de las divulgadoras más populares sobre educación familiar, ha recreado la situación durante una de sus intervenciones en Atrévete, el programa matinal de Cadena Dial. Ramos-Paúl mantiene además una amplia comunidad digital, con alrededor de 345.000 seguidores en Instagram.
Porque, en realidad, «la pregunta que más desespera a los padres» en palabras de Supernanny, empieza casi siempre del mismo modo: el hijo observa a su alrededor durante lo que la experta llama coloquialmente «cero coma», no encuentra aquello que necesita y decide que ha llegado el momento de recurrir al servicio de localización más eficaz de la casa. Entonces pronuncia la pregunta: «Mamá, papá, ¿dónde está…?». Puede ser la sudadera, el cargador del móvil, las zapatillas o cualquier otro objeto.
«Como vaya yo y lo encuentre»
La pregunta, además, suele llegar «desde la lejanía», matiza Supernanny. Para exasperación de los adultos, el adolescente no se acerca ni explica dónde ha buscado. Simplemente lanza la consulta y espera una coordenada exacta. El padre o la madre responde: «En el cuarto, en el armario, en la silla…».
El joven acude al lugar indicado, vuelve a mirar durante otro «cero coma» y regresa con una afirmación rotunda: «No está». Los padres todavía conservan algo de calma y contestan: «¡Mira bien, que lo tienes allí!». Pero él insiste: «Que no, que te digo que no está…».
Y llega entonces el «colofón final» que Ramos-Paúl conoce bien: «Como vaya yo y lo encuentre...». Y, naturalmente, el adulto va y lo encuentra: el objeto en cuestión está encima de la silla, en el armario o exactamente donde había dicho. «No está camuflado, ni escondido», bromea la psicóloga.
Los padres, convertidos en un GPS
Pero, ¿por qué se repite tanto esta escena? Según bromea «Supernanny», los hijos creen que sus padres poseen «una especie de GPS» con el que pueden deducir, incluso sin mirar, dónde se encuentra aquello que buscan.
En realidad, su inmadurez cerebral es la responsable de no ver aquello que tienen delante. Eso, y la confianza ciega en sus padres.
La tentación del adulto es resolverlo de inmediato para terminar cuanto antes. Sin embargo, también puede aprovechar la situación para devolver la responsabilidad al adolescente: pedirle que recuerde dónde utilizó el objeto, que busque con calma o que ordene aquello que ha dejado tirado. Ayudar no siempre significa levantarse y encontrarlo.
La parte positiva: se fían de ti
Ramos-Paúl descubre, no obstante, un aspecto positivo detrás de esa desesperante costumbre: «La parte interesante es que se fían de ti, y eso es bonito». Los hijos preguntan porque saben que sus padres responden: «Entienden que pueden preguntarte cualquier cosa, y eso es una gozada», añade.
Por eso volverán a hacerlo. Quizá mañana, quizá dentro de diez minutos. Y comenzarán de nuevo con la misma frase: «Mamá, papá, ¿sabes dónde está...?».