Unos niños juegan en la playa
Seguridad en verano
Los flotadores que podrían poner en peligro la seguridad de tus hijos
Con el calor, llega el momento de disfrutar de un buen chapuzón en la playa o en la piscina, pero es importante tener en cuenta que la seguridad debe ser siempre nuestra prioridad
Comienzan las vacaciones de verano para los más pequeños y el calor hace que muchas familias decidan tomarse unos días libres para disfrutar de alguna temporada refrescante en la playa o en la piscina. No obstante, y aunque pueden parecernos actividades totalmente seguras, hemos de prestar mucha atención al agua en la que nos sumergimos y tener cuidado con las personas más vulnerables: los niños.
España registró 472 muertes por ahogamiento en 2025, más de la mitad de ellas en el mar: 241 personas perdieron la vida en playas, 88 en ríos, 49 en piscinas y el resto en otros entornos acuáticos, según el Informe Nacional de Ahogamientos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.
Los datos son un reflejo de los peligros de la playa, la piscina, los ríos o los lagos, entre otros lugares en los que está permitido el baño. Y muchos pueden creer que los manguitos, churros o flotadores en forma de donut pueden ser una solución segura para aquellos pequeños que todavía están aprendiendo a nadar. Pero es solo una ilusión.
¿Flotadores y seguridad?
Los sistemas de flotación convencionales no son elementos de seguridad, sino juguetes que permiten disfrutar a los más pequeños de momentos divertidos dentro del agua. Pero siempre deben usarse con supervisión, ya que ninguno de ellos protege frente al ahogamiento. De hecho, estos elementos suelen otorgar una falsa seguridad a los padres o a los adultos responsables, lo que puede derivar en situaciones peligrosas.
Por este motivo, la OCU pide que estos elementos solo se utilicen en zonas donde el niño pueda apoyar las plantas de los pies y nunca en el mar, ya que la corriente podría arrastrarles hacia dentro.
¿Y qué dispositivo de flotación es mejor?
Aunque todos pueden utilizarse de forma segura bajo supervisión, hay que tener en cuenta varios factores:
- Los manguitos pueden quedar grandes, pincharse o quedarse sin aire, por lo que el niño podría quedar totalmente sumergido en el agua si no sabe salir a flote por sí mismo.
- Por su parte, los flotadores de rosca o en forma de donut podrían darse la vuelta y hacer que el niño quedase boca abajo, sin capacidad de darse la vuelta.
- Otros elementos, como los cinturones o los churros tampoco garantizan que la cara de los pequeños no quede sumergida en el agua en algún momento.
La mejor opción, tal y como apuntan los expertos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, son los chalecos, homologados, de la talla correspondiente y adecuados al peso del pequeño.