Fundado en 1910
El escritor C.S. Lewis

El escritor C.S. Lewis

La familia en una frase

C. S. Lewis, escritor: «Estar enamorado nos movió a prometer fidelidad; el amor sereno nos permite cumplirlo»

Mucho antes de casarse y experimentar la pérdida de su esposa, el genial escritor británico C. S. Lewis distinguió entre el enamoramiento que inicia una relación y el amor sereno que permite mantenerla

Aquello que cantaba Rocío Jurado de «Se nos rompió el amor, de tanto usarlo» parece que ha sido asumido socialmente como un axioma indiscutible. Hoy, muchas parejas interpretan el final de la emoción inicial como una señal inequívoca de que la relación debe llegar a su fin: ya sea a los pocos meses de iniciar un noviazgo, ya cuando incluso se ha dado el «sí quiero» en el matrimonio.

Porque, como no sienten la misma impaciencia por verse, la convivencia ha sustituido a la novedad y los defectos del otro resultan demasiado visibles, aparece la pregunta: ¿se nos habrá terminado el amor?

C. S. Lewis respondió a esa duda antes incluso de haber vivido su propio matrimonio. «Estar enamorado –explicó– mueve a dos personas a prometerse fidelidad, pero es un amor más sereno el que les permite cumplir aquella promesa». El enamoramiento sería la explosión que pone en marcha el motor; el amor conyugal, la energía que lo mantiene funcionando.

La comparación aparece en Mere Christianity, publicada en 1952 y conocida en español como Mero cristianismo. La obra reunió varias charlas radiofónicas pronunciadas por Lewis durante la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en uno de los grandes textos de divulgación cristiana del siglo XX.

Una vida marcada por las pérdidas

Clive Staples Lewis nació en Belfast en 1898, dentro de una familia protestante acomodada. Su padre era abogado y su madre, Florence, había recibido una formación universitaria poco frecuente entre las mujeres de su tiempo. Lewis creció rodeado de libros junto a su hermano Warren.

Aquella infancia relativamente feliz quedó quebrada en 1908, cuando su madre murió de cáncer. Lewis tenía nueve años. Poco después fue enviado a varios internados ingleses, una experiencia que recordaría con profundo desagrado.

La pérdida, la soledad y la Primera Guerra Mundial contribuyeron a su abandono de la fe, que recuperaría durante su etapa como profesor en Oxford.

Cuando escribió el capítulo «El matrimonio cristiano» de Mero cristianismo, Lewis era soltero. No pretendía hablar como esposo experimentado, sino explicar la lógica cristiana de la fidelidad. No hacía falta que lo hubiera experimentado aún (aunque lo haría más tarde): supo reconocer la verdad de la doctrina cristiana.

El matrimonio que llegó después

Años más tarde conoció a la escritora estadounidense Joy Davidman, divorciada y madre de dos hijos. Primero contrajeron un matrimonio civil en 1956, inicialmente para facilitar la permanencia de ella en el Reino Unido. Después de que Joy fuera diagnosticada de cáncer, celebraron un matrimonio cristiano en 1957.

Lewis se convirtió en padrastro de David y Douglas Gresham. El periodo de remisión de la enfermedad les permitió disfrutar de varios años de auténtica vida matrimonial, pero Joy murió en 1960. El escritor dejó constancia de su duelo en A Grief ObservedUna pena en observación–, uno de sus libros más humanos.

El amor después del entusiasmo

Lewis no despreciaba el enamoramiento. Al contrario, el también autor de Los cuatro amores lo consideraba bueno, hermoso y necesario, pero insuficiente para cargar sobre él toda una vida.

Ninguna emoción permanece siempre en su punto más álgido, y pretenderlo condena a los matrimonios a interpretar la normalidad como fracaso.

Y si hoy, como también en su época, abundan los relatos que presentan el amor como una búsqueda continua de intensidad, Lewis propone algo menos vistoso pero mucho más sólido: fortalecer, mediante la voluntad, los hábitos y la gracia, aquello que un día comenzó como deslumbramiento.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas