Uno de los materiales de la campaña
El ejemplo de los padres deportistas aumenta un 670 % la posibilidad de que los hijos hagan deporte
Una campaña de CEAPA y la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda alerta de que la prevención del dolor lumbar comienza evitando el sedentarismo en la infancia.
Septiembre no solo devuelve a los niños al colegio. También vuelve a llenar las agendas familiares de actividades extraescolares, nuevos horarios, mochilas con patines, balones o instrumentos musicales, propósitos de curso y esa pregunta que muchos padres se hacen estos días: ¿A qué apuntamos al niño este año?
Las alternativas tienden a repetirse año tras año: fútbol, baloncesto, natación, judo, baile, atletismo o simplemente más tardes de parque. Y, aunque la elección importa para fomentar los hábitos saludables en los niños, una reciente campaña de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) y la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA), con el apoyo de la Fundación Asisa, recuerda algo todavía más determinante: el hábito deportivo de los hijos no nace solo de apuntarlos a una actividad, sino de lo que ven en casa.
Los hábitos también se heredan
Tal y como explica la campaña, que los escolares practiquen deporte es 6,7 veces más probable cuando sus padres también lo hacen. Dicho de otro modo, la probabilidad aumenta un 670 %. Una cifra que procede de un estudio poblacional realizado en España con 4.019 adolescentes de 13 a 15 años y sus 7.359 padres y madres, que analizó la relación entre los hábitos de unos y otros.
Uno de los materiales de la campaña
Y, en sentido contrario, también es un 200 % más probable que los escolares vieran más de dos horas diarias de televisión si sus padres o madres tenían ese mismo hábito.
La conclusión es sencilla (y algo incómoda): los hijos escuchan los consejos... pero imitan sobre todo las costumbres que ven en casa. Por eso, el inicio del curso puede ser una oportunidad no solo para organizarles la agenda, sino para revisar la de toda la familia.
La espalda empieza en la infancia
La campaña nace para prevenir las dolencias de espalda, un problema que no pertenece solo a los adultos, sino que tiene también una creciente incidencia en niños y adolescentes.
De hecho, el dolor lumbar es ya la primera causa de discapacidad en el mundo y padecerlo durante la infancia o la adolescencia aumenta el riesgo de sufrirlo de manera crónica en la vida adulta.
Y aunque el dolor de espalda es poco frecuente antes de los 10 años, entre los 13 y 15 años alrededor del 69 % de las chicas y el 51 % de los chicos ya han sufrido algún episodio doloroso. Con un matiz importante: a partir de los 15, su frecuencia se parece a la de los adultos.
La importancia del movimiento
El material divulgativo de la campaña propone que, de cara al nuevo curso, tanto los menores como sus padres asuman el compromiso de incorporar en el día a día más actividad física, menos sedentarismo continuado e, incluso en el caso de que aparezca dolor, mantener el mayor grado de actividad que el dolor permita.
Y, en concreto, apuntan seis claves esenciales: predicar con el ejemplo, hacer recados andando, no usar siempre el ascensor, salir a pasear juntos, reducir el tiempo sedentario, introducir pausas activas cada 50 minutos, dejar que los hijos prueben distintos deportes y actuar correctamente si aparece dolor de espalda.
María Sánchez, presidenta de CEAPA, explica que «la prevención del dolor de espalda empieza en casa», mientras que el doctor Francisco Kovacs, director de REIDE, añade que en la infancia «se consolidan más los comportamientos que se imitan que los consejos que se reciben».
Así que este septiembre, quizás el mejor proyecto familiar no sea apuntar a los hijos a otro deporte, sino empezar a moverse juntos.