«Estoy casada, no tengo hijos y me he enamorado de un compañero de trabajo»
Consultorio Familiar
«Estoy casada pero me he enamorado de un compañero de trabajo»
El orientador, conferenciante, escritor y mediador familiar José María Contreras Luzón responde a las preguntas de los lectores de El Debate, en este caso, sobre la fidelidad en el matrimonio
Soy una mujer de mediana edad, estoy casada, quiero a mi marido y me encuentro bien con él. No tenemos hijos. La cuestión es que, desde hace unos meses, me he enamorado de un compañero de trabajo. Parezco una adolescente: estoy todo el día pensando en él y no lo puedo evitar. Mi marido, claro, no se imagina nada. Estoy casi segura de que no se me va a quitar de la cabeza y me estoy planteando, muy seriamente, romper mi matrimonio.
Muchísimas gracias por la franqueza de su testimonio y, sobre todo, por habernos escrito buscando consejo.
Porque a usted lo que le pasa, como bien dice, es simplemente que se ha enamorado de ese compañero suyo.
Y el enamoramiento no es una cosa voluntaria, aunque muchas veces lo fomente la persona que se ha enamorado al no retirarse a tiempo de esa persona que le agrada un poco más que las demás.
Así que, en estos casos, lo que se debería de hacer, por prudencia, es retirarse. Cuando uno piensa que alguien puede terminar haciéndole «tilín», lo que el sentido común dice, si uno está comprometido, o si el comprometido es el otro, es que hay que retirarse.
Lo demás es meterse en complicaciones, de las que se sale mal y para toda la vida. Aunque de eso se da uno cuenta después cuando, muchas veces, ya no hay remedio
Cuando uno se enamora, no quiere decir que quiera al otro, sino que le ha dado «eso» que ni poetas ni científicos saben definir y que es algo así como la contemplación del otro. Ortega decía que era un «defecto de la atención».
Al no ser una cosa voluntaria, no tiene que ver con el amor. Si uno lo alimenta, claro, puede terminar amando a la otra persona. Pero si no lo hace, ya le digo yo que no terminará queriéndole.
De hecho, hay personas que para separarse ponen como excusa que se casaron «muy enamorados», como queriendo decir que no sabían lo que hacían.
En lo que todo el mundo está de acuerdo es que el enamoramiento es un estado en el que se pasa muy bien y a nadie le gustaría que se terminase. Como podemos ver en millones de parejas que se han casado enamoradas, esa sensación tan bonita, al poco tiempo, ha desaparecido. Y eso ocurre siempre, en todos los casos, aunque a uno le parezca imposible.
Más aún: eso también pasa con los estados negativos. Cuando a uno se le muere un ser querido, el sentimiento de dolor es tan intenso que le parece que no va a desaparecer nunca. Pero termina desapareciendo. Y no quiere decir que deje de querer, sino que el sentimiento efervescente desapareció, porque biológicamente no puede durar más que unos meses.
Si se considera incapaz, déjelo: pero el trabajo, no a su marido. Busque otro. Así de fácil y radical. Todo lo demás le llevará a sufrir y a hacer sufrir.
A usted también le va a pasar lo mismo: si procura guardar unas ciertas distancias y cuidar el trato con esa persona, antes o después el sentimiento decaerá y usted aprenderá para otra vez. ¿El qué? Pues que para mantener su matrimonio y no traicionar a su marido, debe estar pendiente de él y no de otros.
Todo cariño tiene que ser probado, y lo es en el terreno de los sentimientos, esta es una prueba que seguro fortalecerá su matrimonio. Si se considera incapaz, déjelo: pero el trabajo, no a su marido. Busque otro. Así de fácil y radical. Todo lo demás le llevará a sufrir y a hacer sufrir.
Por dejarse llevar es por lo que hay tanto sufrimiento evitable en esta sociedad.
La vida es como aquel malabarista que lanzaba tres platos y siempre había uno en el aire. Dos eran de plástico y uno de cristal. Si se caían los de plástico no pasaba nada, pero si se caía el de cristal, perdía todo lo que se había jugado. En el caso de la persona, el plato de cristal es la familia: si se cae, se rompe... y pierde todo. Los de plástico son el trabajo y las amistades.
Siempre podemos buscar otro trabajo. Pero si se rompe la familia... ya vemos lo que pasa.
Mucho ánimo. Cuando se le pase ese enamoramiento, verá qué sensación de seguridad y satisfacción por haber hecho lo que debía, a pesar de que le era costoso. Y además, habrá aumentado el amor a su marido.
* José María Contreras Luzón es escritor, conferenciante y asesor personal y familiar. Su email para consultas de pareja y familia es: conluz2000@gmail.com