La familia Carcedo Viñas acogió a Julia (a la izquierda) gracias al programa 'Un Curso en Familia'
Familias para la Acogida busca en Madrid y La Rioja hogares para acoger a diez niños hasta final de curso
El acogimiento familiar es más complicado entre niños de entre 10 y 17 años, «porque temen herir los sentimientos de sus padres biológicos», explica Teresa Díaz Tártalo, madre de acogida y colaboradora del Instituto CEU de Estudios de la Familia
«¿Estás agradecido? ¿Te gusta tu hogar? ¿Crees que eres afortunado y que puedes ofrecer un lugar agradable para un niño o joven de entre diez y diecisiete años durante unos meses? No hace falta que seas perfecto ni que tengas todo resuelto. Lo que sí tienes que tener es espacio y tiempo para que un niño tenga la oportunidad de sentirse mirado, atendido y querido. ¡Eso sí!». Así explica Teresa Díaz Tártalo, madre de acogida, colaboradora del Instituto CEU de Estudios de la Familia y miembro de la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF), la invitación que desde la asociación Familias para la Acogida han lanzado en Madrid.
En concreto, la búsqueda de «diez familias de Madrid y La Rioja que den una oportunidad a diez niños valientes, que han pedido vivir en un hogar durante un curso».
No se trata de una adopción temporal, sino de un acogimiento tutelado. Como explica Díaz Tártalo, «estos niños viven en la manzana de al lado de tu casa, en un lugar que quizá ni sabías que existía porque se procura que pasen desapercibidos para que puedan vivir una vida lo más normalizada posible. Y son niños que, en su mayoría, tienen familia, pero por circunstancias de la vida no pueden vivir con ellos, al menos no de momento».
Dificultades con vidas normalizadas
Como madre de acogida, explica que estos menores –que pueden tener entre 10 y 17 años– «no tienen culpa de nada: son víctimas de una situación difícil y quieren probar la experiencia de vivir en una familia normalizada, o con un adulto que esté en condiciones de darles un entorno seguro».
De hecho, ASEAF cuenta varias historias de acogimiento en su web, como la de la familia Carcedo Viñas –narrada por el matrimonio de Marcos e Isabel, junto a Alicia, una de sus hijas– que acogió a la pequeña Julia hace varios años, cuando tenía sólo ocho, gracias al programa «Un curso en Familia».
Teresa Díaz Tártalo destaca que, a pesar de haber crecido en entornos tan complejos, los menores que aceptan un acogimiento familiar son niños con una vida mucho más normalizada de lo que a priori podría pensarse: «Van al colegio con tus hijos o vecinos, o los tienes de alumnos, o quizá los ves en los partidos de futbol del barrio. Pero cuando vuelven a la residencia en la que viven, no pueden abrir la nevera libremente como hacemos todos en casa; han de esperar al momento de la cena. Les resulta difícil invitar a sus amigos a su cumpleaños porque a su residencia no puede entrar cualquiera. Pasan la Nochebuena con sus compañeros de residencia y con una educadora. Les gustaría aprender a jugar al tenis, pero la logística de su residencia solo permite futbol y baloncesto. Sueñan con ser médicos, o simplemente con hacer Bachillerato, pero cuando van acabando la ESO se tienen que orientar hacia una Formación Profesional porque a los dieciocho van a tener que ir 'hacia la autonomía' y deben pensar en empezar a tener ingresos por sí mismos lo antes posible».
Regulado y respaldado por la Comunidad
El acogimiento familiar está estrictamente regulado por la legislación nacional y autonómica. Discurre por vías diferentes de los cauces para la adopción y, en la actualidad, hay más de 16.000 menores viven en hogares de acogida: en torno al 45% del total de niños bajo medidas de protección alternativa.
Sin embargo, como explica Díaz Tártalo –que es también profesora de la Universidad San Pablo CEU– «en las listas de familias que esperan para acoger escasean las disponibles para niños mayores de diez años, y tampoco muchos de estos niños se atreverían de entrada a irse con una familia 'para siempre', porque piensan '¿qué dirían mis padres biológicos? Mejor digo que no quiero que me acojan y así no hago daño a nadie'».
Además, destaca otro aspecto que suele paralizar este tipo de acogimientos: «En ocasiones, y esto es lo peor, llevan tantos años viviendo en el sistema residencial de menores que ya creen que no pueden salir de ahí».
Sin embargo, este curso aún hay diez menores en la Comunidad de Madrid que han dicho que quieren intentarlo y para los que todavía no ha sido posible encontrar una familia. Una posibilidad que se ha abierto, gracias al programa «Un Curso en Familia», con el que la asociación Familias para la Acogida (asociación de familias acogedoras que forma parte de ASEAF) en colaboración con la Comunidad de Madrid, busca, por séptimo año consecutivo, que estos niños puedan vivir hasta el mes de junio en un hogar normalizado.
«Pueden ser familias con hijos, sin hijos o personas solas. La Comunidad de Madrid sufraga los gastos habituales de los niños y, si todo va bien y todas las partes están de acuerdo, el acogimiento se puede prolongar», explica Díaz Tártalo.
Las familias: colaborador indispensable
El programa también cuenta con la colaboración de la Fundación Soñar Despierto y el apoyo de la fundación La Caixa, «pero hay un colaborador indispensable sin el que no podemos arrancar: ¡las familias acogedoras! Lánzate: ¡crecerás! En estos siete años de andadura se han dado historias preciosas (más de cien) que te invitamos a compartir», anima Díaz Tártalo.
Consciente de que no todas las familias que quisieran acoger pueden hacerlo de forma efectiva, esta madre de acogida anima a «colaborar difundiendo el programa o haciendo de soporte a las familias que acogen». Y concluye: «No defraudemos a estos diez niños que aún esperan esta oportunidad».
Más información
También en los teléfonos 623490246 o 629178830, para la Comunidad de Madrid; y 623270018, para La Rioja.
Por último, también es posible pedir más información en el email de ASEAF, uncursoenfamilia@aseaf.org.