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El servicio de las "niñeras nocturnas" crece por Europa

El servicio de las «niñeras nocturnas» crece por EuropaGetty Images / iStockphoto

Niñeras a 260 euros la noche: el negocio que crece entre padres que quieren dormir sin despertarse por su bebé

Las «niñeras nocturnas» ganan terreno en Europa: un servicio de profesionales que cuidan de los recién nacidos mientras sus padres duermen, y que revela las dificultades de criar sin apoyo familiar

A las nueve de la noche, cuando la mayoría de las familias empieza a prepararse para dormir, Blanca Yamira Ortiz García comienza su jornada laboral.

Tiene 56 años, es puericultora y cobra 260 euros por noche por cuidar de un recién nacido mientras sus padres descansan. No es una empleada doméstica, ni una interna: cambia pañales, prepara biberones, calma los despertares, atiende a los cólicos y permanece alerta hasta las siete de la mañana, cuando se va del domicilio. Su agenda está completa hasta marzo de 2027.

Su historia, recogida por el diario italiano Corriere della Sera, ilustra un fenómeno que está ganando terreno en Europa: el de las llamadas «night nannies», o niñeras nocturnas. Profesionales contratadas expresamente para atender a los bebés durante la noche y garantizar que sus padres puedan dormir sin interrupciones.

Aunque sus tarifas pueden superar los 260 euros por noche, la demanda no deja de crecer en ciudades como Milán. Según el periódico italiano, algunas familias ya renuncian incluso a sus vacaciones para permitirse este servicio durante las primeras semanas después del nacimiento.

¿Y qué hacen las niñeras nocturnas?

El fenómeno no es exactamente nuevo. En Reino Unido ya funciona desde hace cerca de 25 años, cuando la antigua periodista de la BBC Anastasia Baker fundó en 1999 la agencia Night Nannies, especializada en proporcionar cuidados nocturnos a familias con recién nacidos.

Según explica la compañía en su web, sus profesionales trabajan habitualmente entre las nueve de la noche y las siete de la mañana. Durante esas diez horas se encargan de alimentar al bebé, cambiarle los pañales, preparar y esterilizar biberones, tranquilizarlo cuando se despierta y orientar a los padres sobre sus rutinas de sueño.

También tienen un servicio específico de «entrenamiento del sueño» para que los padres aprendan cómo atender un cólico de lactante y establecer pasos para que sus bebés puedan dormir lo máximo posible.

La agencia ofrece servicios de una a siete noches semanales, durante periodos de hasta seis meses. Y entre sus profesionales figuran enfermeras pediátricas, matronas y cuidadoras experimentadas, «que NO son responsables de la limpieza doméstica ni de la lavandería» y «deben tener tiempo para descansar entre las necesidades del bebé, por lo que, por favor, es necesario que les proporcionen la ropa de cama», aclara la agencia.

Cuando los abuelos ya no están cerca

Aunque en España no existe aún una agencia de este tipo, no sería extraño que el negocio llegue a asentarse.

Porque detrás de este servicio aparece una realidad familiar perfectamente reconocible en nuestro país, como expresaba una de las madres entrevistadas por Corriere della Sera: Beatrice, una abogada milanesa de 38 años que, antes incluso de dar a luz, había contratado a dos puericultoras para atender a su bebé durante su primera semana de vida.

Después de su primer hijo, su marido le había regalado un anillo. Esta vez, ella prefirió que el regalo fuera una cuidadora nocturna. ¿Su explicación? Ambos están solos, sin abuelos cerca, y considera que proteger su descanso también es una cuestión de salud mental.

Una demanda creciente

Cristiana Balsamo, fundadora de la agencia italiana Levante Milano, confirma que la demanda está aumentando y señala dos factores: las largas jornadas laborales de ambos progenitores y la falta de ayuda familiar.

Además, el permiso de paternidad remunerado en Italia es de sólo 10 días (aunque puede ampliarse a 6 meses percibiendo, eso sí, el 30% del salario). Y las malas noches de un niño pueden prolongarse hasta bien entrados los 3 años.

Así, lo que inicialmente parecía un lujo reservado a familias acomodadas comienza a presentarse como una solución de necesidad al agotamiento natural que acompaña al nacimiento de un hijo, sumado a la necesidad de trabajar ambos cónyuges.

Una reflexión necesaria

Sin embargo, como apuntan algunos usuarios de internet que han comentado el artículo del Corriere, el fenómeno de las «niñeras nocturnas» también exige una reflexión en torno a qué está ocurriendo en Europa con las redes familiares de apoyo. Porque allí donde antes podían echar una mano los abuelos, hermanos o familiares cercanos, cada vez más parejas necesitan recurrir a servicios profesionales que no todas las economías pueden permitirse.

Y aunque contratar ayuda para descansar pueda ser una decisión perfectamente razonable –especialmente en situaciones de agotamiento extremo–, el hecho de que cada vez más padres necesiten pagar para obtener ese descanso también plantea una paradoja: como los dos padres trabajan, por las mañanas deben dejar a los niños en guarderías y por las noches contratan a una niñera, para así rendir mejor en el trabajo con el que pagan a quienes cuidan de sus hijos.

Y surge una duda pertinente: ¿No será que estamos construyendo una sociedad en la que tener hijos exige comprar la ayuda que antes proporcionaba la familia, y entregar lo mejor de nuestro día a la actividad laboral y no a quienes forman nuestro hogar?

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