Palacete de Mario Conde
Barrio de Nueva España
Mario Conde vende el palacete en el que vivió sus mejores años
El preciado inmueble del político español está siendo remodelado por su nuevo propietario, un ceo de Caixabank llamado Gonzalo Cortázar
Si hubiese que pensar en la propiedad más destacada de Mario Conde, o en aquella en la que ha vivido sus mejores años, sería sin duda el palacete situado en una de las zonas más exclusivas de Madrid, el cual puso a la venta hace casi ocho años. Tras mucho tiempo de espera, le ha llegado el momento de vender. El exbanquero por fin ha logrado desprenderse de una mansión por la que ha recibido cerca de 3 millones de euros. Un palacete de 850 metros cuadrados ubicado en el barrio madrileño de Nueva España, que cuenta con ocho habitaciones distribuidas en tres plantas y una buhardilla, con garaje incluido para cuatro vehículos, un amplio jardín y una piscina privada, y que ahora ha pasado a manos de Gonzalo Cortázar, un CEO de Caixabank.
Tal y como se ha podido saber, nada más adquirir el inmueble, el nuevo propietario ha querido adentrarse en las labores de reforma y remodelación con el único objetivo de modernizarlo y ponerlo a su gusto. Así lo prueban las imágenes realizadas por Gtres, en las que se aprecia, en el exterior de la vivienda, grandes contenedores repletos de escombros y recubiertos con lonas de gran tamaño.
El palacete de Mario Conde
Está claro que al expolítico algo le ha debido costar desprenderse de la que muchos consideran su propiedad más preciada, puesto que fue allí donde vivió su época de esplendor, aquella en la que vio cómo su riqueza iba aumentando al mismo tiempo que sus éxitos en el mundo de las finanzas, gracias a los cuales llegó a convertirse en el presidente de Banesto con tan solo 39 años, o esa en la que llegó a postularse como candidato a la presidencia del Gobierno por el partido CDS en el año 2000. También fue mucho lo compartido con su entonces mujer, Lourdes Aroyo, y con sus hijos, Mario y Alejandra.
No obstante, todo lo vivido en la mansión no fueron alegrías. También hubo penas. El empresario residía en la misma cuando los problemas judiciales llegaron a su vida, asuntos por los que ingreso en prisión por estafa y apropiación indebida, y por los que fue detenido en 2016 por un presunto delito de blanqueo de capitales, alzamiento de bienes, delito contra la Hacienda Pública e integración en organización criminal por repatriar 13 millones de euros del exterior procedentes del saqueo de Banesto.
Mario Conde y Adriana Torres, paseando por Sevilla
La razón que explica que esta propiedad no fuera embargada no es otra que el hecho de que estaba a nombre de su entonces mujer, con quien, según sostienen varios medios de comunicación, Conde firmó un régimen de separación de bienes en un intento de salvaguardar parte de sus propiedades y protegerlas de sus malas acciones.
Se sabe que Conde tenía muchas ganas de vender el palacete, pero es de esperar que algo de pena haya sentido al dar el paso definitivo. Aun así, tal y como apunta la revista Semana, esta también ha sido una propiedad que le ha dado algún que otro quebradero de cabeza, puesto que hubo un momento en el que la venta del inmueble se paralizó después de que la Audiencia Nacional lo embargase. Finalmente, el ente público permitió que volviese a salir a la venta con la condición de que todo el dinero obtenido de la misma fuera utilizado para pagar parte de la deuda que el expolítico sigue manteniendo con el fisco, una sanción que ascendía a 10 millones de euros y que, según consta en la lista de morosos de la Agencia Tributaria, se ha reducido a 7,8 millones de euros.