04 de julio de 2022

Reina

De dcha. a iz. Will Roseman, Marcelo Méndez Dr. Martin Nweeia y la Reina Sofía

La Reina Sofía sigue con su programa náutico en Miami

La Reina se ha emocionado durante el tercer acto y último, al que acude en la cubierta del buque Juan Sebastián Elcano en Estados Unidos

Hace tres años en la ciudad de Boston, el explorador español, Kitin Muñoz, entregaba la bandera del selecto Explorers Club en la cubierta del buque escuela de nuestra Armada, el Juan Sebastián Elcano, para que fuera izada en uno de los cuatro mástiles del barco. Tal y como adelantaba El Debate el pasado martes y una vez publicada, el resto de medios se hicieron eco de nuestra noticia exclusiva.
Así descubríamos que la Reina estaría ausente para recibir a don Juan Carlos en su regreso de Abu Dhabi. Y no porque tuviera un acto oficial de agenda, que no lo tenía, sino porque ella había aceptado a título particular, con anterioridad a conocerse la fecha del regreso de su esposo a España, estar presente en la llegada a Miami del Juan Sebastián Elcano. Y las noticia del viaje del monarca, después de llevar veintidós meses residiendo en Emiratos, no hizo variar los planes de Doña Sofía.
Este sábado podemos afirmar que la Reina se ha emocionado, durante el tercer acto y último, al que acude en la cubierta del buque de la Armada en esta semana en Estados Unidos. El acto ha empezado pronto, exactamente cuando ella, que suele tener problemas con la puntualidad, ha llegado. Y esto ha sido a las 10.15 de una mañana calurosa y húmeda que ha sido breve unos quince minutos en la cubierta del buque mientras se bajaba la bandera del Explorers Club de Nueva York, que ha estado ondeando durante tres años en uno de los cuatro mástiles de la embarcación conmemorando la memorable gesta de los exploradores españoles; Magallanes y Elcano, que fueron los primeros en dar la vuelta la mundo, de esto hace hace quinientos años.
La Reina Sofía, en Miami

La Reina Sofía, en Miami

Como está haciendo días de mucho calor en Miami y Doña Sofía no llevaba su imprescindible abanico, la Reina ha pedido ir un ratito a recuperarse al camarote del comandante del buque.
Doña Sofía no ha mencionado en ningún momento las palabras; ría de Pontevedra, Sanxenxo o rey Juan Carlos, pero sí a su hijo porque recordaba la aventura que vivió junto a Kitin Muñoz en isla de Pascua. Ella sabe que esas noches a la luz de la hoguera o montando a caballo por parajes casi salvajes, con la gente sencilla de la isla no se le olvidará jamás al hoy Felipe VI. Y aunque hace un mes tuvo ocasión de conocer muchos detalles sobre el exclusivo club de exploradores, la reina seguía preguntándoles muy interesada por los resultados científicos recolectados durante los tres años de expedición por todos los mares. Quizás, la reina preguntaba tanto y con cierta envidia, porque ella jamás podrá vivir algo así. De hecho, antes de despedirse ha preguntado: ¿Cuál es la próxima expedición?
No ha mencionado en ningún momento a su esposo, ni que tuviera que regresar esta tarde porque la esperasen el lunes en Madrid. Ella ha estado feliz rodeada de marineros con su traje de gala blanco en la cubierta del buque escuela. Un acto sencillo y humilde pero emotivo. Ha estado sentada en una sencilla silla de madera acompañada por el presidente del Explorers Club y por el embajador, Santiago Cabanas. Los únicos sentados. El resto han permanecido firmes en formación. Y por cierto, otro detalle que me ha llamado la atención, la reina no iba acompañada por su hermana la princesa Irene, que siempre suelen ir juntas.
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